Amores muertos Parte 1

De mí no me  gusta hablar mucho, soy una persona totalmente gris que no disfruta nada en la vida, no entiendo por qué, no gano tan mal, conozco de arte porque me gusta, vivo en un pequeño cuarto y soy fiel en todo sentido, cariñoso y entregado.

Las mujeres siempre me batean y llegó el momento donde me he cansado de todo esto, les compro lo que les gusta, las  invito al cine, a cenar y siempre me dicen que no. Que me quieren sólo como amigo.  

Justo ahora estoy tomando una taza de café caliente y viendo por mi ventana la lluvia que cae en la noche, tan sublime que engrandece la belleza de aquella oscuridad infinita.

Pongo música suave de Mozart relajando mi mente y mi incontrolable ira que tengo hacía todas aquellas mujeres que me han rechazado y les he dado todo.

Pienso mil cosas que comienzan asustarme.

¿Seré capaz de hacer toda esa crueldad? …

Mi soledad es un vino embriagante que  me hace perderme entre mis laberintos mentales  y después de horas de analizarlo creo lo haré.

Creo será lo mejor y creo que es justo lo que ellas quieren.

Pienso en quien será la primera y me acuerdo de alguien y  de todo lo malo que me dijo que yo era:

-Un amargado sin arreglo alguno.

Mi sentimiento hacia ella era sincero que en ese momento  no me enfureció tanto como ahora que lo recuerdo, tomé mi agenda y le mande un mensaje, claro le dije que tenía dinero y que la quería llevar a comprar ropa. Obviamente me dijo que sí, pero rápido porque tenía sólo muy pocas horas pues tenía una cita a las 8 pm.

Vaya.

Mientras seguía viendo el mensaje sobre mi cama me quedaba pensando que le haría. Recordé que hace años una de mis pocas amigas me prestó una película la cual me gustó mucho aunque en ese tiempo no era mi género ideal.

¿Pudiera ser capaz yo de copiar lo que vi en esa película?

Al parecer si.

Cuando llegó el día de la cita me vestí como me gusta;  pantalón de mezclilla y una playera de algún grupo de mi agrado. Ella no se tomó la molestia de arreglarse tantito ya que lo único que le interesaba era  ir a comprar la ropa.

Ya todo perfectamente planeado le dije que era un torpe y se me había olvidado la tarjeta en mi “casa” y que me acompañara rápido por ella para ir a l tienda que más le gustara.

A regañadientes acepto y cuando entramos a mi cuarto vi su cara de desagrado que me hizo tomar el martillo que tenía sobre un mueble y le di con tanta  fuerza en la cabeza que  ella no tuvo tiempo ni siquiera de defenderse.

Cayó sobre mi cama con un chorro de sangre pues al parecer le había perforado el cráneo y al ver tanto cruel espectáculo me desmayé dándome un golpe en la cabeza con mi buró.

Desperté un poco aturdido al no recordar nada pero todo regresó a mi cuando vi el cuerpo de aquella mujer  sobre mi cama

La sangre ya estaba seca y ella sin vida obviamente, le di vuelta y afortunadamente había muerto con los ojos cerrados,  me hubiera dado “cosa” tenerle que cerrar los ojos.

La acomodé delicadamente bien sobre mi cama y recargue su cabeza sobre mis almohadas. Tan indefensa, tan dulce, tan maldita e interesada.

Le fui quitando sus prendas mugrientas que llevó para nuestra cita, hasta llegar a su ropa interior, un brassier desgastado color rosa y una braga en bóxer color verde. Vaya combinación.

Decidí despojarla de todas sus prendas e increíblemente comencé a sentir  una erección, parecía que a mi cuerpo le gustaba  el momento y pensando que no tenía mucho tiempo de muerta aún podía estar un poco tibia, total, ella no se iba a enterar si era bueno o malo cogiéndola.

Le abrí las piernas  y ante todo me puse un preservativo para no contraer algún bicho raro y sin más ni más la penetré

Se sentía “raro” pero bastante bien que me hizo llegar en menos de cinco minutos haciendo que mi orgasmo fuera el placer más rico que me había dado la vida, corrijo, la muerte.

Debo confesar que desgraciadamente fue mi primera ves, había tenido contacto con mujeres pero no pasábamos del cachondeo.  Sin más sentí que no pudo haber mejor ocasión que ésta.

Lo interesante vendría después, ¿Qué haría con el cuerpo? Carambas, eso si iba a estar difícil, se me ocurrió comprar una refri grande como tipo hielera y ahí echarla, claro que vendí un mueble para que pudiera entrar.

Sus pertenencias las fui regando por toda la ciudad fue lo que menos me preocupó.

Pasó un mes y creo nadie la buscó. Decidí tomar mi agenda otras ves y llamar a la siguiente que me había rechazado, Rosita.

Continuará…

 

 

 

 

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4 pensamientos en “Amores muertos Parte 1

  1. Hola yezidy, que gran historia nos acabas de compartir, una gran combinacion de sexo con sangre y manias jajaja, pero mas haya de eso, nos abres la mente y nos intrigas con tus continuara.. gracias por este gran relato y esperare con ansia ña segunda parte!!

    1. Gracias a ti Jose !

      Ojalá te guste la segunda parte 😀

  2. Tintes de todo tipo, diversidad de emociones las que manifiesta nuestro protagonista, algo asi como un dr Jekyll y Mr hide, aqui nuestro amigo fue bueno en el pasado, volviéndose un mounstro carcomido por el recuerdo de los desprecios suministrados con mucho cariño suministrado por sus amadas, espero con ansia la siguiente parte Yezidy, ya extrañaba tus magníficas historias..

    1. wow se ve que eres un excelente lector de grandes obras maestras!!!

      besos Oigres !

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