Aquél hombre – Una historia de Noli

Después de un tiempo nos volvimos a ver tras esas puertas de cuarto de motel.

No lo quería ver a los ojos pues no quería que viera el abismo en los míos, mis manos temblaban, estaba nerviosa a pesar de que no era la primera vez que nos veíamos.

Él se  sentó en la cama quitándose los zapatos  y así me llamó para que estuviera a su lado, sin dudarlo me recosté sobre su pecho, mientras él acariciaba mi espalda  por primera vez escuché su corazón latir, fue música  para mi ser,  sus manos tocaban mi cabello y espalda era lo que necesitaba ya desde hace algún tiempo. 

Comencé a besarlo y esos labios hacían que dentro de mí el deseo arañara mi razón, la forma en como los mordía, como lo hacía con esa intensidad que me encantaba hizo mi corazón despertar.

Abruptamente me separé de él pues la electricidad me asustó, no podía amarlo más de lo que podía…

-No, me voy a enamorar y no puede ser posible-  Fue lo que le dije.

Él en sus ojos mostraba cierta decepción, cierto enojo, cierto sentimiento. Pero ¿Cómo le digo lo que me pasa si él  pertenece a otro mundo? Tendría tantas cosas que contarle  que no se si saldría huyendo y no verlo nunca más.

Cuando nos quitamos la ropa y él me penetró como siempre sentí esa magia que entraba en mi cuerpo, que invadía mi vientre y subía poco a poco hasta cubrir por completo mi cuerpo la diferencia de ésta ves,  es que ahora era mucho más intensa, con el atrevimiento de decir que era mas poderosa pero tan hermosa sentirla.

Si supiera que hasta en las uñas de mis manos la sentía y que nunca había sentido algo parecido con alguien.

¿Es en verdad amor? ¿Era un capricho? ¿Quién era para hacerme sentir tal cosa? Me ponía celosa al saber que él en sus brazos alguien mas tenía.

En esta ocasión no sentí ningún orgasmo pero si sentí por mucho mayor tiempo esa magia.

Por primera ves tuve ganas de llorar por razones que ni yo puedo entender cuando él termino y explotó dentro de mis entrañas. 

Después de eso como siempre platicamos de mil cosas, dándome cuenta que somos tan parecidos.

Me pidió que lo acompañara a cierto lugar y sin pensarlo le dije que sí.

Cuando dejamos el auto en el estacionamiento imaginé  que sería caminar  cada quien por su lado por miedo a que nos vieran, pero no,  él tomó de mi mano y estábamos expuestos ante todo un mundo ahí tomado de la mano con los dedos entrelazados viendo el despertar de una ciudad y sin miedo. Nunca pensé que eso sucedería, que siempre todo sería en un motel. 

Mil cosas pasaron por mi cabeza llamando todo eso “fantasía”.

De regreso y platicando dentro de su auto platicamos un poco de nuestras vidas, descubrí que yo quería ser parte de aquello que contaba,  cuidar de sus mas grandes tesoros. Comenzar una nueva historia.

Pudiera ser que por fin lograría compartir con alguien mas mi vida y espacio, tener en mi corazón a ese ser, tomar el papel de “esposa”, hacer los quehaceres y cumplir con deberes que con tomar esa decisión conlleva.

Un momento, me detengo a pensar que somos de mundos muy diferentes, que él no dejara su núcleo de muchos años  por alguien como yo,  que el destino juega con nosotros en un tablero de ajedrez esperando una buena movida de pieza para ver el mejor final.

Estoy en casa sola como siempre en la oscuridad , tomando una taza de café caliente  sobre mi sofá con un baby doll color rosa  y viendo  como la noche es alumbrada por las luces de la ciudad, como  la luna gobierna majestuosa a todos aquellos seres, al fondo se escucha la melodía “Everybody knows”  de  Leonard Cohen, que me hace ver mi vida en instantes y reflexionar sobre todo lo que eh vivido, sobrevivido y sobre todo  aquel hombre que me gusta tanto como yo nunca lo imaginé.

Creo en la reencarnación y llevarnos tan bien me hace pensar que nos hemos visto en vidas pasadas, espero que en la siguiente nos encontremos antes y que con la mirada nos reconozcamos,  que con el pequeño rose de nuestra piel  en algún lado de la calle  despertemos ese amor.

Acabando mi tasa de café me levanto y me sirvo una copa de vino, me siento en mi pequeño bar y le subo a la música pues en un momento preciso Leonard me canta “Coming back to you”. 

Me levanto y me contoneo suave al ritmo de su bella melodía, tantos hombres han pasado por mi vida y en ninguno encuentro esa paz mas que con él.

Con una mano abrazo mi cintura con la otra tengo la copa que rosa mis labios y me hace sentir la sed de beberla.

Me hace recordar sus labios y de mis ojos nacen lagrimas  al pensar en mi destino será muy lejos de él o que igual me aferro a mis pensamientos y que en algún futuro por fin duerma en sus brazos…

-Para toda la vida- Me ha llegado a decir y eso me hace llorar aún más.

¿Que pensarán los demás al saber que hay alguien que en verdad duerme en mis pensamientos, calienta mi corazón y me hace suspirar cuando me llegan sus mensajes? Que es el mejor.

Me siento en el sillón brindando con mi copa por aquel hombre que me ha hecho sentir un amor verdadero , en ese momento  me llega un mensaje a mi celular, es hora de ir a trabajar.

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