Carnes vírgenes P1

PARTE 1

Había llegado a una edad a la cual el deseo sexual comenzaba despertando mi cuerpo, mis ganas y mis mas oscuros deseos.

Mi experiencia era muy poca, con padre religiosos y costumbres absurdas era imposible tener un poco de privacidad, las pocas veces si no es que las únicas, era cuando iba al baño.

Cuando entraba al baño, tapaba el inodoro, me aguantaba las ganas de hacer del “1”y así comenzaba a masajear mi clítoris, abriendo con mis dedos mis gruesos labios, con mi otra mano acariciaba mis pequeños senos y me mordía los labios para no emitir ningún sonido alguno que llamara la atención de mi madre que estaba afuera. 

Se me hacía tan increíble sentir eso que yo experimentaba, mi humedad tibia y dulce, si efectivamente la probé, el orgasmo era increíble, con el tiempo mejoré la técnica y en minutos lograba algo tan exquisito teniendo esos escalofríos en todo mi cuerpo y sonrojando mis mejillas.

Obviamente antes de salir del baño, me echaba un poco de agua en la cara para bajar el color rojo y no levantar sospechas.

Así eran mis días, cada mañana después de tener un sueño húmedo me iba al baño a consentirme un poco.

Cada domingo íbamos a misa pero hubo uno que marcó la diferencia en mi rutina, pues llegó un nuevo “hermano” al clan, como de unos 45 años; bastante atractivo; alto; fornido; con barba, Ojos negros y canas que demostraban una muy buena experiencia.

Le sonreí cuando nuestras miradas se cruzaron en el saludo con todos ahí, cuando me vio la chispa en mi entrepierna se incendio. Pero bueno, ahí quedó todo y los días consecutivos mis masturbaciones eran intensas al imaginarme aquel señor entre mis piernas, a punto de meter su miembro cabezón y ¿Por qué no? ¡Venudo!

Ahora iba preparando mi vagina, pues eh de mencionar que nunca me había metido un dedo o algo mas, sólo masajeaba el clítoris, estaba ves imaginaba que en lugar de mi inodoro estaba aquel señor sentado, acariciando mis piernas y todo mi cuerpo, abría mas piernas y estando ya muy húmeda comencé a ir metiendo el dedo poco a poco, al principio si me dolió pero fue entrando hasta que logre meter ya dos dedos, me encantaba todo lo que yo me hacía y lo que mi mente me llevaba a imaginar.

Los domingos iba muy feliz pues sabía que lo iba a ver. Mientras el padre daba su Sermón veía aquel señor sentado justo frente de mí, desde sus nalgas hasta todo su cuerpo, me lo imaginaba su ropa y lo que él me podía enseñar.

Así pasó mas de seis meses y por fin se nos hizo encontrarnos cerca del baño de la iglesia, él me saludo primero y me dio un fuerte abrazo, yo encantada le respondí todo y mi reacción física fue luego luego ponerme sonrojada de las mejillas, él comenzó a reírse sabiendo que lo había provocado intencionalmente.

Platicamos un poco para romper el hielo y tocó mis manos, me dijo que están muy suavecitas y que yo era muy bonita. Me preguntó mi edad y se sorprendió cuando le dije que 18, pues según él me veía mas joven pero le encantó saber que era mayor de edad pues vi su brillo en sus ojos.

Continuará…

Etiquetado

2 pensamientos en “Carnes vírgenes P1

  1. El deseo está en todos lados, y en esta primera parte la providencia, Dios, los santitos, o en quien esté niña pinga su fe le brindan un primer contacto con el sujeto del deseo, aaaaa un encuentro de esa Indle QUE en dónde se de uno se SIENTE que está en el paraíso. Wowowoww

    1. si !!!!
      si si efectivamente mi querido Oigres!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *