CAOS DE PALABRAS

Es una de las experiencias tan únicas, satisfactorias y grandiosas que he vivido con un hombre, la cual, cada que lo recuerdo me vuelve a poner húmeda la entrepierna.

Por seguridad, le pondré aquí el nombre de Jaen, pues bueno, me contactó por medio de uno de sus amigos que es un cliente mío muy frecuente, él le contaba esas experiencias que sólo tenía conmigo y a Jaen le llamó tanto la atención que fue como concretamos una cita.

Pensé que sería uno más del montón; comenzar a quitarme la ropa, después un oral, abrir las piernas, yo abajo, yo arriba, ver mis pechos rebotar, de perrito y terminar con otro oral, pero no, fue algo muy diferente. Desde que lo vi se me hizo tan interesante: lentes, de vestir, de negro, elegante. Todo un Godínez cómo me gustan y de cierto modo con aspecto un tanto “ñoño”. Lo cité en un cuarto del motel de corazones rojos, nos saludamos de beso y sentados en la pequeña sala colonial platicamos un poco y rompimos los nervios. Para no perder costumbre ante el encuentro de dos “amantes hambrientos” cómo Jaen nos nombró, pedimos una botella de vino y brindamos ¡Por todo y por nada! ¡Por el principio o final de una nueva historia!

Ya entrando más en confianza y calor por el vino, se quitó el saco con tanto detalle que lo puso donde no se arrugara, se aflojó la corbata y fue cómo un hormigueo en mi infierno. Yo sólo desabotoné un poco mi blusa sin dejar muy al descubierto mis pechos, seguía sentada y atenta. Jaen se levantó y comenzó cómo un tipo monólogo, yo su único público que lo escuchaba y veía con gran sorpresa, así no la pasamos por 40 minutos. Él sólo había pagado por una hora, pero me estaba pasando el momento tan genial que no dije nada, corría por mi cuenta el resto del tiempo. Decía –Allá en la ciudad nadie nos extraña…- 

Y continuaba hablando con tanto fervor que erizaba mi piel, ningún hombre me había atrapado (sin fingir) por todo lo que decía. Sentí mi humedad mojar mis bragas al ver; sus expresiones, ver cómo se iba aflojando cada ves más la corbata, sentir esa pasión por lo que recitaba, cómo me veía, su movimientos corporales…¡Pf!

Comencé a morderme mis labios incitándolo al pecado del que tanto hablaba, tocaba mi cabello y abría sugestivamente mis piernas, la mirada hacia él era intensa, tanto que se acercó a mí y me robó un beso (había olvidado que esa era una de mis reglas: nada de besos).

Él se despegó un poco de mis labios para poder ver mi expresión y sobre todo mis ojos, sin más lo tomé de la corbata y lo jalé hacia mí, le di un beso donde ambos abrimos nuestras bocas, nuestros labios fueron los primeros en tener ese contacto delicioso.

Jaen por fin me tomó de la cintura, nos besábamos con gran pasión, mi respiración ya era agitada, bajó sus dulces labios a mi cuello mientras yo comenzaba a quitarle la camisa.

Cuando me quitó la blusa, vio el tamaño de mis pechos bien escondidos, con una mirada me pidió permiso para liberarlos del sostén y besarlos. Mi respuesta fue mi sonrisa y mi clásico mordisco en mi labio. El calor de su boca era increíble, el calor perfecto de un infierno del cual quería arder desesperadamente. Al momento le quité la camisa y cuál fue mi gran sorpresa, al ver su espalda reflejada en el espejo del tocador…

Tenía un inmenso dragón rojo que me dejó perpleja, Jaen sonrió de lado y fue donde la locura se apoderó de mí. Me despojó de mis pocas prendas que ya quedaban, me puso sobre la cama y él, con movimientos tan precisos fue quitándose los pantalones, dejando al descubierto ese miembro que ya estaba más que listo.

Se acercaba lentamente hacia mí, como cazador a su presa y al oído me susurro -masajea mi espalda-. Él se puso boca abajo recargando su cabeza sobre sus brazos. Me puse encima de su trasero blanco y cerca de ese dragón, era tan excitante tener todo entre mis piernas así que las abría más para poder tocarlo con mi parte, esa que exigía besarlo… Me puse un aceite térmico en las manos que al momento de rosar esos cuernos el aceite comenzó a calentarse, yo movía mis caderas para frotarme en él y sentí inmediatamente mi humedad escurrir y mojar su piel, él seguía recitando mil palabras y muy discretamente gemía. Yo continuaba acariciando y haciéndole el amor a ese dragón, mis movimientos pélvicos eran más rápidos, sentí el calor de mi clítoris sobre su piel y en un destello de mil demonios que invadió mi cuerpo llegué a mi máximo placer.

Jaen quedó muy sorprendido por lo que había pasado pero mucho más excitado que nada, me puso ahora sí sobre la cama, me abrió lo más que pudo mis piernas se agachó, se acercó a mi vagina y sacó su lengua, comenzó a lamer todo, se veía que tenía experiencia, sus movimientos eran perfectos, con sus dedos se ayudaba para abrir mis labios y penetrarme con su lengua, saboreaba mi néctar, después subió su lengua hacia a mi clítoris ya más que hinchado y con los mismos dedos que ya andaban ahí, me penetró, su lengua era un remolino que invadía mi clítoris, por mi cabeza pasó de nuevo ese dragón y me sentí exquisitamente saboreada por ese ser. Yo gemía y pedía más pues ese calor ardiente comenzaba de nuevo a invadir todo mi cuerpo, mis pies ya estaban arqueados, yo me apachurraba mis senos y lamia mis dedos, era tanta mi ansiedad que a veces me arañaba mis piernas, gritaba y le pedía más sin dejar de morder mis labios.

Nunca nadie me había hecho un oral tan rico, seguía en mi clítoris y en un segundo me invadió la lujuria de un orgasmo, suspiré. Recogió con su lengua el resultado líquido de su trabajo, levantó un poco mis caderas y ahora fue hacia mi trasero que comenzó a lamer (Estaba pensando seriamente en que no lo iba a dejar ir tan fácilmente). Mi sudor escurría por mi cara, mi saliva se salía de mi boca como para enfriar mi rostro. Sin imaginármelo me penetro el ano con un dedo y cuando lo miré estaba tomando ya mas sorbos de ese vino, vació un poco sobre mi vagina y continúo con su lengua en mis labios, arañaba la cama, jalaba las cobijas, tocaba su cabello … Era un bum de placer.

Después de un buen rato sacó su dedo se acercó a mí y me besó, en la misión de misionero me penetró (regla rota no. 2. No usamos condón). El calor, los movimientos, el vino y todo lo demás, hizo que llegara a otro orgasmo, el sintió esas contracciones y sonreía traviesamente agradeciendo al ser supremo que nos veía pecar tenerme así. Me puso de cuatro puntos y comenzó a darme nalgadas, una tras otra mientras me lo metía con fuerza, sus bolas pareciera que daban ligeros besos poéticos a mi clítoris.

Yo ya no gemía, ya eran gritos de tanto placer desbordado, él tomaba con fuerza mis caderas como queriéndome partir en dos, en ese momento había perdido la cuenta de mis orgasmos, madamas sentía cómo mi corazón latía a mil por hora y sobre todo, esas cosquillitas … Se detuvo y con su erección a todo lo que da, se fue caminando hacia el bolsillo interno de su saco y asomó un cigarrillo, lo prendió y me miro cómo estaba mas que saciada en sobredosis de pasión sobre la cama.

Me dijo que ahora si tocaba un oral, inmediatamente me repuse y él sobre aquél sofá colonial se sentó, tomó un sorbo de vino y me acercó lentamente a su miembro, el sabor que habíamos creado era riquísimo. Lo metía completo y bueno, se lo hacía cómo sólo yo sé (si me conoces sabes a qué me refiero), él gemía y maldecía de lo rico que sentía, mientras recargaba su cabeza sobre esa sala y fumaba su cigarrillo, hasta que en unos minutos llegó en mi boca, explotó cómo volcán haciendo erupción, parte de todo eso cayó sobre mis pechos, Jaen con su dedo índice y justo en mi pezón erecto tomó un poco y lo metió en mi boca, lo lamí sin dejar de verlo directo a los ojos.

Él sonreía y eso es algo que jamás voy olvidar, por la manera tan peculiar en qué lo hacía. Su cigarro se terminó cómo firma de su mejor poesía. Así desnudos nos terminamos la botella de vino platicando de todo, nos bañamos y alistamos para irnos. El tiempo en ese cuarto hizo que nos sintiéramos como si ya nos conocíamos de hace muchos años atrás, de pronto despertó del sueño y vio la hora, preocupado sacó su cartera para completar la tarifa, me acerqué a él y le dije al oído: Tus palabras serán mi mejor pago. Le di un beso y nos fuimos.

La Luna brillaba como nunca.

MI COMPAÑERO DE LENTES

Estoy estudiando el segundo semestre de Medicina, una carrera la cual me fue impuesta por mi padre que es médico.

Por lo regular en las clases no hablaba con nadie, pues mis gustos y platicas eran diferentes a los tip@s de ahí, a mí me gustaba hablar de Sócrates, Platón, Freud, Lovecraft y filosofar sobre todo y la nada. En cambio mis compañer@s solo querían hablar de tripas, hospitales y ñoñerías que ni al caso conmigo. 

Siempre buscaban la manera de que yo les hiciera caso y más los hombres pues a pesar de todo me han considerado muy bonita; mas alta que el promedio de la mujer mexicana, facciones finas, labios gruesos, delgada, buen tamaño de busto, cintura estrecha, etc.

Yo tenía un compañero del cual era el único que le hablaba pues era el ñoño y sabía que yo no le gustaba ni mucho menos a mí él, le tenía mucha confianza pero de ahí no pasaba.

Hasta que un día todo cambio, cuando yo estaba sentada esperando la clase de Organografía Microscópica Humana, lo vi entrar y vaya que fue una sorpresa para mi ver a mi amigo, ya que llevaba unos lentes que lo hacía ver tan pero tan distinto, algo raro sentí dentro de mis entrañas “amor”, “cariño” o un sentimiento raro.

Se había sentado hasta enfrente pero de lado derecho y yo hasta atrás del lado contrario al de él.

No dejaba de verlo, era la primera ves que alguien me llamaba mucho la atención de tal manera que mi cuerpo era una maraña de emociones, también sentí como un hormigueo en mi entrepierna y eso pasaba sólo cuando tenía unos tequilas encima. 

Al final de la clase me acerqué a él muy coqueta y le dije que me explicara el tema visto en clase pues no había entendido nada ¡Cómo siempre!

Él bien lindo me dijo que si pero en las jardineras pues quería tomar un café, cuando íbamos caminando le descubrí su cuerpo: alto, delgado y con ese detalle que me volvía loca de un hombre.

Era simplemente tan lindo y lo quería sólo para mí, él como que sintió mi mirada y se puso algo nervioso, así que muy sonriente le tomé su brazo y así llegamos caminando a la jardinera que él quería. Mientras tomaba su café yo no dejaba de verlo a los ojos y descubrir un mundo nuevo para mí en él.

Veía como los otros chicos se ponían celosos por el “ñoño”, pero no me importaba estábamos sumergidos en un universo que aunque él me seguía explicando yo seguía perdida en su mirada.

Le dije por que mejor no me acompañaba a mi casa y ahí estaría yo más concentrada, él dando los últimos sorbos de su café me dijo que sí y nos fuimos en mi auto.

Ya de camino, abrí las ventanas para calmar mi calor ¿Sería yo su primera ves? ¿Le gustaría físicamente? ¿No sería gay?(porque nunca lo había visto con ninguna chica pese que no era feo) ¿Me dejaría de hablar por mi atrevimiento? ¿Le gustaría todo lo que yo tenía pensado hacerle? Miles de preguntas pasaban por mi cabeza mientras veníamos tarareando una canción de Coldplay.

Llegado a casa obvio no había nadie, le dije que sobre la mesa estaba bien (bien, ponerme piernas abiertas y él besara mis labios para después subir y darme un beso).

Se sentó  y yo me senté muy cerca de él, vi sus delgados y casi inexistentes labios, me acerqué y sin pensarlo le di un beso justo en ese punto, él abrió más sus ojos de asombro y yo le dije :Oops.

Su reacción no fue de desagrado al contrario, inclinó un poco más su cabeza y se acercó para devolverme ese beso (huy de aquí soy).

Fue tan emocionante sentir su lengua, pues déjame decirte que cuando yo besaba siempre eran besos de telenovela ( sin chiste y fríos jaja). Le dije que mejor subiéramos a mi habitación y lo tomé de la mano al no ver ninguna negativa.

Mis manos me sudaban y mis piernas me temblaban (era la primera ves que estaba tan tan nerviosa pero así de ansiosa).

Cuando ya estábamos ahí me acerque para seguir disfrutando sus delgados labios, descubrí que tenía pelo en pecho y uffff ya me sentía súper mojada, él era torpe con sus caricias pues trataba de recorrer mi cuerpo pero se detenía en partes como la cintura cuando yo quería que descubriera lo que había mas allá, fue cuando le puse la mano en mis senos y se sorprendió del tamaño que no se imaginaba tras toda mi ropa, sentí su excitación. 

Lo desnudé, lo recosté sobre la cama y enseguida me desnudé frente a él, me subí y le fui besando primero el cuello y así le hice un camino de besos hasta llegar a su parte que ya estaba en su alto ego. ¡Su cuerpo Olía riquísimo!

Comencé hacerle un oral pero me di cuenta que se iba a venir muy rápido así que mejor opte por ponerle un preservativo con mi boca (Suave y dando pequeños apretones con mis labios y hasta el tronco bien puesto para que no existiera ningún riesgo, que lo dudaba pues él era el indicado) y enseguida me monté en él, era el tamaño perfecto para mi, era la forma idónea para mi ser, era ese calor que buscaba desde hace mucho tiempo. Él comenzó a gemir mientras yo me movía y trataba hacerlo despacito para que disfrutara como yo éste momento.

Le tomé sus manos y las coloqué en mis pechos (éste hombre tenía que ser para mi) era tan dulce y tierno.

Me acerque a su boca para que ahora los besara mientras no seguía moviendo mis caderas, se dio un atascon que eso me puso muy feliz.

Me tomó de la cintura y disfrutaba como me movía, me dijo que quería hacerlo: yo abajo y mis piernas en sus hombros y en segundos cambiamos, su penetración era mucho mas profunda y yo ya estaba super mojada, él comenzó a darme y ¡Woow! Que delicia fue cuando llegué a mi primer orgasmo y donde casi se me traba la cadera pero le dije que aún así siguiera y no se detuviera.

Comenzó abrirme mas las piernas y meterlo con más fuerza, él gimió fuerte hasta que llegó a su orgasmo.

Fue simplemente mágico el momento, ese choque de cuerpos llenos de sudor y fluidos que nos encierra en un mundo pasional.

Nos vestimos y bajamos a comer algo. Aclaro nunca se quitó los lentes y creo eso fue como un fetiche pues hasta ahora seguimos juntos y cada que me quiere calmar por mis panchos o quiere “algo” siempre lo hace con sus lentes, no me puedo negar pues me sigue naciendo esa misma ternura como la de la primera vez.

OSCURO CALLEJÓN

“Sentí mi entrepierna humedecida, estaba sentada esperando el bus de todas las noches. Por mi mente pasaban las imágenes de lo que había ocurrido hace unos minutos atrás.

Aquél hombre desconocido me siguió saliendo de la escuela hasta abordarme en un callejón, donde me aventó sobre la pared quedando de espaldas a él, me sujeto con fuerzas y me levantó la falda tableada haciendo a un lado mi braga.

Me abrió las piernas y su miembro enorme estaba tan cerca de mí, extrañamente a pesar de mis esfuerzos por quererme zafar sentí una extraña sensación de excitación. Levanté instintivamente mi cadera para que inmediatamente me penetrara con fuerza.

Él me jalaba el cabello y fue cuando gemí, se dio cuenta que ya estaba completamente húmeda…

Es obvio lo que pasó después, me penetró como quería; con cierto salvajismo y hasta adentro, sentí dolor pues yo era virgen. Lo poco que lograba tocar fueron unos brazos bien fornidos que erizaron mi piel. Por mis piernas escurría de todo tipo de fluidos y ambos no dejábamos de gemir, en unos movimientos repetitivos hizo que inmediatamente sintiera su chorro dentro de mí. 

Nos despegamos y yo al voltear para mirar quien fue el primero en mi vida, me sorprendí al darme cuenta que era un hombre con tatuajes hasta el cuello pero lo que mas me llamó la atención fue verle esos ojos que creo jamás olvidaré.

Ardientes y llenos de deseo, oscuros y fríos, como si en ellos no existirá vida alguna.”

Noli y el arma

Los riesgos en estos trabajos son muchos, podemos llegar hasta salir lastimadas o de plano aparecer muertas en un baldío.

Sucede que un día me llegó un mensaje de un hombre pidiendo mis servicios y ofreciéndome mucho más  de lo que cobraba habitualmente pues quería tener una relación un poco diferente.

Le pedí que me contara más para saber de qué se trataba y ver si accedía.

Se me hizo un tanto interesante a la ves que riesgosa pero el simple echo de imaginarme todo comenzó a prenderme.

Nos vimos en una suite muy lujosa de la ciudad y ahí estaba él, aquél hombre  tan elegante y con mucha presencia.  Fue raro que tuviera tantos guardaespaldas y me contó que él era una persona bastante peligrosa pero muy respetada por el gobierno.

¡Vaya! Si me sorprendí un poco pero platicando mucho mas me dio la confianza de que al menos en un rato  mas no correría peligro.

Me dio de beber un trago y me pidió que me fuera quitando la ropa poco a poco y solo me quedara con lo acordado: medias negras y ropa de cuero negra con zapatillas altas. 

Se acercó a mi lentamente y me fue acariciando, tocaba cada parte de mi cuerpo con sumo cuidado, me recargo de espaldas a él sobre un mueble, me doblo y me abrió las piernas, comenzaba el juego, él se quitó la ropa y estando completamente erecto me dijo que media 28 cm. Se veía tan delicioso.

Lo acercaba y lo frotaba sobre mi parte que ya estaba escurriendo. Me agarraba de las caderas y así se masturbó un buen rato.

Me apretaba mis senos siendo bastante cuidadoso de no lastimarme, me daba nalgadas hasta sentir el ardor en mis pompas.

Disfrutaba mi cuerpo por lo que había pagado.

Pronto se retiró y de su portafolio que estaba sobre un sillón sacó el arma enseñándome que estaba cargada. Me recordó de nuevo las reglas que eran:

1.-No gemir

2.-No moverme

3.-No hablar ni emitir ningún sonido hasta que él me indicara

4.-En caso de fallar él me iba a disparar pues todo el tiempo me estaría apuntando con el arma en la cabeza

Le dije que estaba lista, sentí como agarró su miembro enorme y me penetró, estaba tan caliente y de echo eran unos de los mas grandes que había tenido.

Comenzó a cogerme y que prueba tan dura pues lo hacía bastante bien, mordía mis labios para no emitir sonidos y apretaba mis ojos para poder contenerme, después de unos minutos llegué a mi orgasmo y mi liquido comenzó a salir y él lo tenía embarrado ya en su miembro. Mientras me seguía apuntando a la cabeza ver eso en su miembro lo calentó mucho mas, pues me empezó a dar mas duro incluyendo las nalgadas que ya eran mas seguidas.

Sentía el sudor escurrir por mi rostro y mi cuerpo y él no dejaba de gemir de tan rico que sentía.

Fue tanta su emoción que con el arma recargó fuere mi cabeza sobre la pared y debo decirlo que eso fue tan excitante pues eran pocos los que cogían así de rico y sentir esa adrenalina… Pff

Tenía bastante aguante y estaba muy atento a no romper las reglas, después de un rato me pidió que le hiciera un oral viéndolo a los ojos sin que yo gimiera, que le tomara su miembro y me lo metiera todo a mi boca, mis pocas lágrimas era inminentes pero no por dolor u otro sentimiento parecido, es que simplemente estaba tan enorme que al meterlo todo me provocaba eso.

Aún con el arma apuntándome me dijo entre gemidos que ya iba a llegar y quería que todo cayera en mis pechos y así fue, echo tanto que cubrió por completo mis senos. Él en cuanto termino de eyacular disparó  a un lado de mi a una distancia de 1 metro para demostrarme que no estaba jugando.

Enseguida tiró el arma y se recostó en la cama, me pidió que ya fuera como normalmente era y que sin mas ni mas lo llenara de besos en todo su cuerpo y lo consintiera (que extremo).

Era muy atractivo y lo traté tan lindo que jugando me dijo que “mejor ya o nunca me iba a dejar ir.”

Nos metimos a la ducha y comenzamos a platicar sobre todo lo que se nos ocurriera. Tomamos licor y pidió pizza para comer en la habitación (así de raro fue), ya no parecía aquel hombre con tal presencia y que emitía cierto miedo ahora era tan tierno, cariñoso y tan normal.

Al final nos vestimos y me dijo que un auto con una escolta me iba a dejar a mi casa y que había sido el mejor sexo que había tenido, que había estado con muchas mujeres muy esculturales pero todas eran vacías y muy materialistas y que pronto nos volveríamos a ver, me dio un maletín con bastante dinero y de echo mas de lo acordado, me dio un beso en la frente y cada quien se fue por su camino.

Con el dinero que me dio me fui a España tres semanas donde me la pase genial.

Y a los días de que regresé a México vi en las noticias que había muerto un narcotraficante muy poderoso y buscado por muchos países y cuando vi su foto me di cuenta que ese hombre era con quien había estado y tuve un sexo riquísimo con una pistola en mi cabeza.

#yovueloconyezidy
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La aventura en un bar

Soy Noli…

Bueno al parecer te gustan mis historias y ésta ves te voy a contar de una ocasión que me salí a trabajar a la calle.

Recuerdas que lo hice por muy poco tiempo cuando comenzaba en este negocio y me resultó mejor tener clientes por recomendaciones y todo por medio de un mensaje de whatsapp.

Bueno, pues ahora tenía muchas ganas de estar con alguien y que me hiciera olvidara de ciertos sentimientos que tenía hacia un hombre ¿Lo recuerdas? ¿Sus facciones cuadradas y esa manzana de Adán? En fin, bueno quise salirme un poco de la rutina y me fui a unos suburbios de clase medio baja, me pare en una esquina donde estaba disponible para los autos y para los que iban caminando (lo sé, me arriesgue bastante).

Prendí un cigarrillo aun sabiendo que no me gusta fumar pero era para calmar un poco los nervios o ansiedad.

Era de noche la luna me alumbraba bien mi silueta y sus formas no tan llamativas, iba bien vestida pues no me gustaba ser vulgar.  

Poco a poco se me fueron acercando varios hombres tanto peatones como en autos y cuando estaba por decidirme con uno,  varias chicas que estaban en las mismas andadas se me fueron acercando en “plan pesado”, pues les estaba robando a sus clientes y echándome bronca por que yo no era de ahí y que ese lugar se los había dado su padrote.

Me quedé sorprendida por el nivel al cual no me había dado cuenta que estaba, no quise discutir con ellas por unos cuantos pesos pues mi tarifa se iba a unos buenos miles de pesos.

Sin decir una sola palabra me di la vuelta y las deje cuidando su territorio, abordé el metro y quise irme al centro de la ciudad pues hay una plaza que de noche se ve hermosa por sus fuentes adornadas con luz.

Me compre una paleta, me puse los audífonos para salir un poco de éste mundo y camine, veía la gente pasar, los niños jugar, la noche alumbrada por esa bella luna.

El lugar era hermoso.

Desafortunadamente los museos ya estaban cerrados pero por ahí había un pequeño bar al cual sin pensarlo me dirigí.

Por suerte no había mucha gente y había un muy buen blues de fondo, me senté en la barra y pedí un whisky en las rocas, ahí estaba yo disfrutando el momento y mi cuerpo exigiendo lo suyo…

Por mi mente y con esa bella música los recuerdos de mis mejores experiencias pasaban por mi mente: los mejores besos con pequeñas mordidas, las penetraciones salvajes, las nalgadas, los bailes que les hacia, él que medía 30 cm. Y me dejo bien adolorida, de momento entre mi locura se me escapó una sonrisa llamando la atención de una persona que se acercó sonriendo y con ojos de deseo.

-Hola, discúlpeme pero es usted una mujer espectacular.
-Hola, muchas gracias por la rosa…

Continuará…

 

Carnes vírgenes P2

PARTE 2

Nos fuimos saludando mas frecuente los domingos siempre y cuando nadie sospechara nada, él se hizo gran amigo de mis padres y fue cuando nos dijo que era viudo y que hasta el momento no había vuelto a encontrar el amor de una mujer por esa razón se acercó más a Dios.

Un tal día nos invitó a su casa a comer y quedé maravillada pues tenía muchas reliquias, altos techos, pinturas hermosas, candelabros era como entrar en una máquina del tiempo. 

Libros por todos lados pero con mucho orden, se veía que tenía mucho dinero y mis padres desde ahí les comenzó a caer muy bien, por cierto su nombre es Victor.

Cierta ocasión mi madre recibió una llamada de su hermana diciéndole que su madre se encontraba muy grave y que era el momento de ir todos los hijos a verla al hospital, mi madre sin pensarlo se dirigió hacia otro estado para ir a encontrarse con su familia y obvio mi padre la acompañó, diciéndole a Victor que me cuidara pues era época de exámenes en mi escuela y no podía faltar, aparte de que no fui muy allegada a esa familia.

Él me pidió que me fuera mejor a su casa pues ahí estaría mas segura y sin pensarlo dos veces me fui para allá.

Cuando  me abrió la puerta me recibió con una mirada ardiente de deseo, inmediatamente me invitó a tomar café en su sala colonial, nos pusimos a platicar de mi y lo aburrida que era mi vida, él no dejaba de verme con esa mirada llena de deseo, yo comenzaba  a sentir mi humedad al sentir esa atracción tan fuerte con él.

Así nos dio pasada la media noche y comenzó acercase a mi muy despacio, yo no presentó objeción alguna, al contrario saque mas mi pecho y comencé abrir mis piernas ligeramente. Cuando ya lo tenía justo de mi lado comenzó acariciar mi cabello, yo cerré mis ojos y mi respiración fue mas profunda.

Así sus dedos fueron pasando a tocar mi cuello mencionando que le encantaba por ser largo y muy suave, se fue acercando mas y mas hasta que sus labios tocaron los míos y me dio un beso que cambio para siempre mi vida.

Fue profundo, suave y lleno tantas cosas que aún desconocía, comenzó a ir bajando hasta mi blusa desabotonándola para liberar  y dejar ver mi sostén rosa, con un dedo exploraba todo, era tan rico sentir como tras ese camino dejaba un  hilo de calor, le abrí mis piernas y llego a ese punto, con su mano apretó mi vagina mientras con su dedo gordo masajeaba mi monte de venus aun  con todo y ropa.

Aun se me seguía besando, era mi primer beso y tenía que aprender del mejor, cuando el comenzó a querer abrir mi pantalón le dije que nunca lo había echo  pero estaba dispuesta aprender de él sin condición alguna.

Él, entre besos sonreía y  comenzó a morderlos, se sentía tan genial, con su dedo que había  hecho camino en mi cuerpo subió para tocar mis labios y decirme que no me preocupara y me iba a gustar mucho.

Se fue quitando su ropa frente de mí,  jamás había visto el cuerpo de un hombre desnudo, pelo en pecho su miembro estaba enorme y mucho mejor de lo que me lo imaginé, era magnifico, él me pidió que hiciera lo mismo frente a él y mientras estaba sentado en el sillón observando todo.

Así lo hice nerviosa pero ansiosa de por fin ya no ser una virgen más. Lo fui haciendo poco a poco hasta quedar completamente desnuda, veía como con su mano él se tocaba el miembro y no dejaba de ver mis formas de mujer.

Me tomó de la mano  y me recostó sobre el sillón, bajo y me abrió las piernas, acercó su boca a mi vagina y comenzó a besarla, nunca creí que se sintiera tan rico, sus labios al contacto con los míos me hicieron gemir y su lengua suave y grande hizo que me retorciera de placer, la forma en como lo hacia me hablaba de se gran experiencia.

Así estuvo hasta que me hizo llegar a un explosivo orgasmo, se levanto sobre mi aun jadeando de placer y me acercó su miembro a mi cara, lo tomé con mis manos y comencé a besarlo para después ir  metiendo a mi boca, el tomo mi cabeza y me iba guiando con su mano y sus palabras, sabia delicioso, sentía su liquido en mi lengua,  y veía como el lo disfrutaba.

Hasta que me dijo que ahora era el momento.

Me recostó  y se puso sobre mi, no dejaba de besarme y tomo el miembro en sus manos y lo dirigió hacia mi vagina, lo sentía tan caliente y aunque sentí un poco de dolor cuando lo iba metiendo, sentía a la misma ves mucho placer, justo cuando entro todo sentí como si algo se rompiera dentro de mí, en ese momento comenzó el movimiento de entrada y salida, el gemía sobre mi cuello y apretaba mis hombros por sentir tan estrecho, me decía cosas tan dulces, hasta que sintió que ya entraba mas fácilmente por mi lubricante.

Comenzó mas el movimiento y yo comencé a gritar de placer, sus gotas de sudor las sentía caer en mi rostro, pero no me importaba se sentía tan rico, mis manos iniciaron a tocar su cuerpo, su espada era ancha y sus glúteos pomposos y llenos de fuerza para ayudar a meter mas su miembro en mi.

Se me hizo una eternidad llena de placer hasta que llegó, el grito  y cara estaba completamente enrojecida. Se salio de mí, para echarme en mi vientre mas de su semen  combinado con la poca sangre por romper mi himen.

Vi como exprimía su miembro y seguía echándome todo a mi.

Fue  mi primera ves y fue simplemente genial .

Al día siguiente me fue a dejar a mi casa y aunque me dolía un poco sentarme le pedí que no fuera la  única ves que me enseñara mas cosas y él con una sonrisa de lado y esa mirada oscura llena de misterios me dijo que no, habría muchas muchas mas.

 

 

Carnes vírgenes P1

PARTE 1

Había llegado a una edad a la cual el deseo sexual comenzaba despertando mi cuerpo, mis ganas y mis mas oscuros deseos.

Mi experiencia era muy poca, con padre religiosos y costumbres absurdas era imposible tener un poco de privacidad, las pocas veces si no es que las únicas, era cuando iba al baño.

Cuando entraba al baño, tapaba el inodoro, me aguantaba las ganas de hacer del “1”y así comenzaba a masajear mi clítoris, abriendo con mis dedos mis gruesos labios, con mi otra mano acariciaba mis pequeños senos y me mordía los labios para no emitir ningún sonido alguno que llamara la atención de mi madre que estaba afuera. 

Se me hacía tan increíble sentir eso que yo experimentaba, mi humedad tibia y dulce, si efectivamente la probé, el orgasmo era increíble, con el tiempo mejoré la técnica y en minutos lograba algo tan exquisito teniendo esos escalofríos en todo mi cuerpo y sonrojando mis mejillas.

Obviamente antes de salir del baño, me echaba un poco de agua en la cara para bajar el color rojo y no levantar sospechas.

Así eran mis días, cada mañana después de tener un sueño húmedo me iba al baño a consentirme un poco.

Cada domingo íbamos a misa pero hubo uno que marcó la diferencia en mi rutina, pues llegó un nuevo “hermano” al clan, como de unos 45 años; bastante atractivo; alto; fornido; con barba, Ojos negros y canas que demostraban una muy buena experiencia.

Le sonreí cuando nuestras miradas se cruzaron en el saludo con todos ahí, cuando me vio la chispa en mi entrepierna se incendio. Pero bueno, ahí quedó todo y los días consecutivos mis masturbaciones eran intensas al imaginarme aquel señor entre mis piernas, a punto de meter su miembro cabezón y ¿Por qué no? ¡Venudo!

Ahora iba preparando mi vagina, pues eh de mencionar que nunca me había metido un dedo o algo mas, sólo masajeaba el clítoris, estaba ves imaginaba que en lugar de mi inodoro estaba aquel señor sentado, acariciando mis piernas y todo mi cuerpo, abría mas piernas y estando ya muy húmeda comencé a ir metiendo el dedo poco a poco, al principio si me dolió pero fue entrando hasta que logre meter ya dos dedos, me encantaba todo lo que yo me hacía y lo que mi mente me llevaba a imaginar.

Los domingos iba muy feliz pues sabía que lo iba a ver. Mientras el padre daba su Sermón veía aquel señor sentado justo frente de mí, desde sus nalgas hasta todo su cuerpo, me lo imaginaba su ropa y lo que él me podía enseñar.

Así pasó mas de seis meses y por fin se nos hizo encontrarnos cerca del baño de la iglesia, él me saludo primero y me dio un fuerte abrazo, yo encantada le respondí todo y mi reacción física fue luego luego ponerme sonrojada de las mejillas, él comenzó a reírse sabiendo que lo había provocado intencionalmente.

Platicamos un poco para romper el hielo y tocó mis manos, me dijo que están muy suavecitas y que yo era muy bonita. Me preguntó mi edad y se sorprendió cuando le dije que 18, pues según él me veía mas joven pero le encantó saber que era mayor de edad pues vi su brillo en sus ojos.

Continuará…

Chocolate y vino

Lo habíamos planeado ya con tiempo pues la rutina estaba durmiendo con nosotros, decidimos que fuera un fin de semana y escogimos entre todo lo que pudimos: chocolate y vino blanco.

Llegando de trabajar nos metimos a bañar sin tocarnos pues era parte del juego.

Preparamos la habitación: La colcha la cual ensuciaríamos, prendimos velas, pusimos música y listo todo estaba perfecto.

Primero yo lo recosté sobre la cama completamente desnudos obvio,  él se puso chocolate en donde quería que se lo quitara con la lengua;  sus labios, su cuello, sus pezones, hasta ir bajando a su miembro.

Mientras yo fui siguiendo ese camino que él me marcó llenándolo de besos con sabor a chocolate. 

Llegué a su miembro que estaba completamente erecto y preparado, todavía jugando lo movía como queriéndome antojar mas el chocolate y su “cabezón”.

Lo tome con mi boca y con la punta de mi lengua le iba quitando el chocolate, lamiendo desde  el tronco hasta su “cabezón”,  su calor hacia que el chocolate se hiciera mas liquido y fue llegando hasta sus bolas, las cuales las tome con mi boca y mi lengua fue jugando con ellas, de igual manera limpiando el mayor chocolate posible.

Por mi mente pasaba que me penetrara ya pues lo deseaba mucho, pero no, estaba lleno de chocolate y como regla impusimos no penetrar nada, hacer la “chamba” solo con las manos y la boca.. .

Mi mano ahora estaba en su miembro mientras mi boca en sus bolas, en minutos cambiamos y mientras ahora mi mano jugaba con sus bolas mi boca estaba lista para recibir tremenda cosa que estaba a punto de estallar. 

Su expresión era de ya no aguantar mas y sin molestarme con el tiempo se lo hice como a él le gusta primero suave y después ir apretando con mis labios, meterlo hasta mi garganta y contraer la garganta en segundos se vino en mis pechos.

Ahora era mi turno.

Él escogió el vino que le gustaba acompañar con una suculenta carne, en este caso las mías que bien sabia que eran suyas desde que firmó el acta de matrimonio.

Yo de pie y él arrodillado ante mi cuerpo, levanté la mano y deje caer poco a poco el vino, el tomaba mis caderas y comenzaba a lamer por donde caía el vino, comencé a mover mi caderas al ritmo de la canción de fondo.

Me di vuelta para ponerle mis pompas en su cara y me vacié mas vino,  él lamio toda mi columna pues sabia que era un punto muy excitante para mi y fue bajando hasta mis pompas el cual abrió ligeramente para beber ahí, me incliné un poco hacia adelante y vio la sonrisa vertical que estaba hinchada de lo prendida que estaba  desde el chocolate.

Me abrió mas las piernas y comenzó a chupar todo, me daba nalgadas   hasta que me volteo y me recostó sobre la cama, comenzó igual en mi cuello, bajó a mis pechos los cuales les eche mas vino y el lamia desesperado, fue bajando hasta abrirme completamente mis piernas y me pidió que le echara el vino, así el con su lengua abría ligeramente mis labios  y de ahí tomaba el vino y mi néctar que ya estaba al “full”.

En  seguida con su lengua comenzó a jugar con mi clítoris, movía su lengua bastante bien que en unos minutos después y entre mis gemidos llegamos a mi orgasmo.

Yo aún con espasmos de placer y el seguía lamiendo hasta que al final se recostó en mi regazó, como pareciendo un hombre indefenso y así nos quedamos completamente dormidos.