EPÍLOGO

EPÍLOGO

Adelante doctor. Está en la recamara.
Mire en que estado la encuentro y no se ha levantado para nada.

Apenas salí por sus medicamentos después de regresar de Hospital General y no me tarde mas de 15 minutos.

——–

Dejeme darle un poco de agua para que no se nos desmaye y le voy a poner ésto por el brazo.

Ayúdeme a sostenerla.

Hay que llamar a una ambulancia, tiene 40 de temperarura.

Está hirviendo y parece que tiene alucinaciones.

Sólo esperemos en Dios que no quede mal y pronto se le baje.

DÍA 5

No dejan de tocar en la puerta.

Me voy a mi habitación. Nunca había sentido éste miedo. 

Me asomo por la venta y siendo creo, el atardecer. Lo único que logro ver es neblina, mucha neblina.

Me recuesto sobre mi cama. La temperatura baja considerablemente. No me tapo por que la ropa ya me estorba y mi piel no deja de sangrar.

Me recuesto y logro dormir un rato por mi debilidad. 

Lo que me despierta.son los zumbidos de las moscas negras que ya están por casi toda la habitación.

Trato de moverme pero me es imposible, con mis manos tocando mis piernas me.doy cuenta que mi piel es viscosa.

Mis labios se caen a pedazos. Mi lengua es áspera y me duele pasar lo poco de líquido que supongo que es sangre.

Mis ojos los siento hinchados y me arden. La vista es nublada.

Levanto mi mano para tocar mi abdomen que siento que algo se mueve…

Son gusanos que han crecido desde mi interior. Siento el hueco y del cual comienza a soltar un aroma a muerte.

Me da vértigo y mareos demasiado fuertes. 

La moscas me rodean y en mi incuban los huevesillos.

Me.siento tan débil.

A lo lejos escucho como siguen tocando fuerte. En poco tiempo tiran la puerta.

Y el ambiente cambia…

Ya no escucho las moscas. Mi habitación parece otra o en un futuro muy abandonada.

Huele a podrido.

Hay unos pasos que se aproximan… Cierro mis ojos por miedo y de pronto siento alguien observándome.

Abro con miedo mis ojos y veo dos sombras delante mio. Tratan de arrancarme las extremidades y con mis últimas fuerzas me defiendo.

Abren mi boca y me dan un liquido frío que hace que me desvanezca.

DÍA 4

Mi conejo se descompuso demasiado rápido. En horas ya había moscas negras volando por todos lados. Lo tomé como pude y lo arrojé por la ventana.
Comencé a matar las moscas pese a mis dolores.

Por ratos lograba conciliar el sueño y creo eso fue lo que me ayudo a recuperar un poco de fuerzas.

Yendo a la cocina me doy cuenta que casi no hay nada y lo poco que hay me lo devoro en minutos. Solo a mi se me ocurre enfermarme a finales de quincena.

Comienza un dolor fuerte en mi estomago y hace que vuelva a vomitar todo.

Me doy cuenta que mi cabello se comienza a caer en mechones. Entro en mas desesperación.

Grito desde mi ventana a quien me fuese a oir. No pasa nada. Me asomo para ver a mi conejo ya no está.

Mi boca está seca y lo que tomo lo vomito.


Me siento mareada y con nauseas. 

Trato de tranquilizar mi mente leyendo uno que otro libro y pequeños fragmentos. Es inútil.

Me desnudo la comezón es tal que me eh sangrado todo el cuerpo.

No sé si en el hospital agarré algún hongo o algo que estå haciendo que mi piel me de comezón y mas, me sangre de esa manera.

Comienzo a llorar nuevamente y de desesperación tiro todo lo que tengo a mi alrededor.

Me tiro al piso y me doy cuenta que huele a putrefacción.

Araño mi piel rasgando todo pensando que igual y era un sueño el cual ya quería despertar.

Me duele la piel, comienzo a gritar y mi garganta me lo impide.

Mis Sollozos son lo único que logro escuchar.

A lo lejos escucho gritos y que alguien rompe y destroza todo en casa de mi vecina. Me asomo pero no logro ver a nadie.

Silencio nuevamente.

Alguien toca la puerta y rápido me levanto para abrir, pero antes miro por el ojillo. No hay nadie.

Vuelven a tocar y sigo sin ver a nadie.

La Condesa

No sé por qué causan tanto revuelo al saber que lo que yo hacía en mi propio castillo que mi esposo me dejó antes de morir. Para mí era tan normal, con decirles que al final les daba su sepultura cristiana sin excepción alguna.

Comienzo mencionándoles que a edad muy temprana vi el cruel asesinato de una persona la cual fue para mí algo nuevo y sorprendente al ver los chorros de sangre salir con fuerza cuando le cercenaban la cabeza y hasta que se la desprendieron completamente del cuerpo creo sentí por primera vez un orgasmo.

Me casé con mi primo, el noble Ferenc Nádasdy que nunca estaba en casa y cuando llegaba después de arduos combates me embarazaba y se iba, hasta que murió y me dejó todo a mí, pudiendo correr a mi suegra del castillo ya que ambas nos caíamos muy mal, tenía a mis hijos pero ellos siempre estaban en sus asuntos así que ya estando sola me sentía un poco ansiosa.

Por lo regular mi servidumbre eran bellas mujeres, jóvenes e inocentes. Pero había una en especial que sobresalía del resto.

Tenía como 15 años y al acercarme a ella inclinó su cabeza fue cuando me percaté inmediatamente del aroma a su menstruación que hizo incentivar mis sentidos y comenzar a sentir una extraña excitación.

Me di cuenta que estábamos solas y con un candelabro que tenía justo detrás de mi, la golpee en la cabeza haciendo que cayera sobre mi alfombra traída desde Persia. Como pude la cargue y la llevé a mi calabozo, ahí la desnudé y pude contemplar tan magnifico cuerpo: su piel blanca y labios carnosos que comencé a besar aprovechando que aún estaba tibia.

Me desnudé y me froté con su entrepierna, se sentía tan rico que sin pensar tomé un cuchillo y comencé a cortar su cuerpo para ver los chorros de sangre que salían, sin dejarlos caer al piso con mi mano los embarraba sobre mi cuerpo y cara dejando que ahí se secaran, corté su yugular y vacié lo más que pude de su sangre en una copa para inmediatamente beberla , sentí un éxtasis dentro de mi cuerpo, al final ya no me servía más y la tuve que enterrar sin antes orar por ella y todas las demás que tuvieron la suerte de conocerme.

Quería más de esa experiencia y me dedique a buscar jóvenes vírgenes pues me di cuenta que su sangre me mantenía joven y bella y es lo que yo quería. A veces las torturaba para que su sangre saliera más caliente y tuviera mas efecto en mí, otras veces me acostaba con ellas y las sodomizaba hasta que murieran, jamás entenderá el placer que sentía.

En una ocasión tuve que matar a más de 18 en una misma noche ya que necesitaba llenar una tina de sangre y bañarme a la luz de la luna, pero para ese entonces ya tenía de cómplices a mi servidumbre que ellas eran quien se encargaban de secuestrar a mis bellas jóvenes y yo de saciar mis bajos instintos.

Inventé muchas formas de tortura y de cómo sacarles la sangre hasta que supe de La doncella de hierro y que fue la mejor para mí, sufrían demasiado y por días y su sangre la tomaba fresca al hacerme mascarillas. ¡Por que tratan de acusarme!

Cuando ya llevaba mas de 340 lo que hice fue tener una orgía con 80 bellas mujeres inocentes y cada que las mandaba a lavar después de estar conmigo mis sirvientas las esperaban para ir matando una a una.

Mírenme, después de 30 años sigo siendo joven y bella dio resultado mi experimento, me gusta tener mis manos manchadas de sangre, me gusta sentir mi corazón latir al tener sexo con varias de ellas, hacerlas feliz antes de morir, besarlas y morder su cuello hasta arrancar pedazo de su piel y chupar su sangre.

No veo el motivo por el cual están juzgándome.

Bueno me despido
Atte: Erzsébet Bathory

Nota: La Condesa Sangrienta se sabe que mató a mas de 600 mujeres, siendo la primera y única mujer con mayor asesinatos y quizá inspiro a la famosa obra de Bram Stoker Drácula. La ley impedía que la condesa fuese procesada y por tal motivo fue condenada a vivir encerrada en su castillo sellando puertas y ventanas hasta que murió.

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#yovueloconyezidy

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Amores muertos Parte 1

De mí no me  gusta hablar mucho, soy una persona totalmente gris que no disfruta nada en la vida, no entiendo por qué, no gano tan mal, conozco de arte porque me gusta, vivo en un pequeño cuarto y soy fiel en todo sentido, cariñoso y entregado.

Las mujeres siempre me batean y llegó el momento donde me he cansado de todo esto, les compro lo que les gusta, las  invito al cine, a cenar y siempre me dicen que no. Que me quieren sólo como amigo.  

Justo ahora estoy tomando una taza de café caliente y viendo por mi ventana la lluvia que cae en la noche, tan sublime que engrandece la belleza de aquella oscuridad infinita.

Pongo música suave de Mozart relajando mi mente y mi incontrolable ira que tengo hacía todas aquellas mujeres que me han rechazado y les he dado todo.

Pienso mil cosas que comienzan asustarme.

¿Seré capaz de hacer toda esa crueldad? …

Mi soledad es un vino embriagante que  me hace perderme entre mis laberintos mentales  y después de horas de analizarlo creo lo haré.

Creo será lo mejor y creo que es justo lo que ellas quieren.

Pienso en quien será la primera y me acuerdo de alguien y  de todo lo malo que me dijo que yo era:

-Un amargado sin arreglo alguno.

Mi sentimiento hacia ella era sincero que en ese momento  no me enfureció tanto como ahora que lo recuerdo, tomé mi agenda y le mande un mensaje, claro le dije que tenía dinero y que la quería llevar a comprar ropa. Obviamente me dijo que sí, pero rápido porque tenía sólo muy pocas horas pues tenía una cita a las 8 pm.

Vaya.

Mientras seguía viendo el mensaje sobre mi cama me quedaba pensando que le haría. Recordé que hace años una de mis pocas amigas me prestó una película la cual me gustó mucho aunque en ese tiempo no era mi género ideal.

¿Pudiera ser capaz yo de copiar lo que vi en esa película?

Al parecer si.

Cuando llegó el día de la cita me vestí como me gusta;  pantalón de mezclilla y una playera de algún grupo de mi agrado. Ella no se tomó la molestia de arreglarse tantito ya que lo único que le interesaba era  ir a comprar la ropa.

Ya todo perfectamente planeado le dije que era un torpe y se me había olvidado la tarjeta en mi “casa” y que me acompañara rápido por ella para ir a l tienda que más le gustara.

A regañadientes acepto y cuando entramos a mi cuarto vi su cara de desagrado que me hizo tomar el martillo que tenía sobre un mueble y le di con tanta  fuerza en la cabeza que  ella no tuvo tiempo ni siquiera de defenderse.

Cayó sobre mi cama con un chorro de sangre pues al parecer le había perforado el cráneo y al ver tanto cruel espectáculo me desmayé dándome un golpe en la cabeza con mi buró.

Desperté un poco aturdido al no recordar nada pero todo regresó a mi cuando vi el cuerpo de aquella mujer  sobre mi cama

La sangre ya estaba seca y ella sin vida obviamente, le di vuelta y afortunadamente había muerto con los ojos cerrados,  me hubiera dado “cosa” tenerle que cerrar los ojos.

La acomodé delicadamente bien sobre mi cama y recargue su cabeza sobre mis almohadas. Tan indefensa, tan dulce, tan maldita e interesada.

Le fui quitando sus prendas mugrientas que llevó para nuestra cita, hasta llegar a su ropa interior, un brassier desgastado color rosa y una braga en bóxer color verde. Vaya combinación.

Decidí despojarla de todas sus prendas e increíblemente comencé a sentir  una erección, parecía que a mi cuerpo le gustaba  el momento y pensando que no tenía mucho tiempo de muerta aún podía estar un poco tibia, total, ella no se iba a enterar si era bueno o malo cogiéndola.

Le abrí las piernas  y ante todo me puse un preservativo para no contraer algún bicho raro y sin más ni más la penetré

Se sentía “raro” pero bastante bien que me hizo llegar en menos de cinco minutos haciendo que mi orgasmo fuera el placer más rico que me había dado la vida, corrijo, la muerte.

Debo confesar que desgraciadamente fue mi primera ves, había tenido contacto con mujeres pero no pasábamos del cachondeo.  Sin más sentí que no pudo haber mejor ocasión que ésta.

Lo interesante vendría después, ¿Qué haría con el cuerpo? Carambas, eso si iba a estar difícil, se me ocurrió comprar una refri grande como tipo hielera y ahí echarla, claro que vendí un mueble para que pudiera entrar.

Sus pertenencias las fui regando por toda la ciudad fue lo que menos me preocupó.

Pasó un mes y creo nadie la buscó. Decidí tomar mi agenda otras ves y llamar a la siguiente que me había rechazado, Rosita.

Continuará…

 

 

 

 

Dulces sueños baby Parte 3 y Final

Después de unas horas ahí estaba  Alfaro tirada a mis pies y desvanecida. Hasta que se me hacía conocerla y vaya, ahora entendía por qué el otro estaba como “pensante”  por ella, no estaba tan mal, Ricardo me quiso  dar consuelo diciéndome que había estado con mucho mejores que ella y no tan zorras.

El lugar era un lote baldío y casi casi una tierra olvidada por Dios, Ricardo me compró un lindo sofá que era donde íbamos a estar cómodamente viendo el  gran espectáculo. Frente a nosotros una linda mesa donde había todo tipo de manjares: botanas, “chuchulucos” , droga,  cervezas, tequila, etc.  No podía faltar la música tanto de su gusto como del mío ya que ahí si éramos muy diferentes.

Con nosotros había 6 hombres cada uno tan diferente y con variedad de perversidades. El que más me daba “cosa”, era un hombre que no tenía piernas y era de color moreno muy oscuro, con granos en la cara y ojos negros como su misteriosa vida y con una enorme verga . Había otro tipo que era muy alto y  con grandes músculos que su perversidad era el sadomasoquismo y todos sus relevantes.

Otro era caníbal, otro era un asesino a sangre fría y varios  mas que Ricardo me dijo mejor no saber por no Causarme mas temor del que podía sentir.  Aunque claro a su lado me sentía segura y yo  sin tirar la guardia por tan extravagantes personajes que ignoro de dónde demonios los  sacó.

Pasaba el tiempo  mientras Ricardo y yo comíamos de nuestro manjar  y  una que otra línea que me llevaban a volar hasta el cielo y más allá.

Mi cuerpo se relajaba y sentía esa extraña alegría que llega después de la primera aspirada

Brindando con el tequila nos pusimos a recordar esos ayeres donde:  no la amanecíamos entre las fiestas,  copiábamos los exámenes de la prepa, lo iba a sacar del MP por burradas que cometía, nos íbamos a comer y reíamos a carcajadas de nuestras vidas.

Alfaro comenzó a despertar, entre risas me acerque a ella y aún somnolienta preguntaba que estaba pasando,  le dije que ella me conocía bastante bien y sin más me presenté, aunque ya me conocía pero no tenía la fortuna de que fuera en persona.

Me agaché hacia ella y le dije todo mi odio que tenía hacía hacia los dos, pero los perdonaba pese a todos, y  esto que en mi despertaron no se los iba a perdonar, la tomé del cabello jalándoselo, le dije de los putos mensajes y sus putas curcilerias como lo de la imagen tierna de los cotorros,  de sus putas gotas para sus bellos ojos, y de muchas cosas más.

Ricardo se me acercó y me dijo que no era necesario y  que comenzara  el show, nos fuimos al sillón a sentarnos   mientras los hombre la tomaban de las manos y piernas.

El primero fue el “negrote” quien sin mas ni mas la penetró, causándole un fuerte dolo que la hizo gritar, los otros hombres lo ayudaban con los movimientos, mientras se veía que ella sufría por que ya había sangre entre sus piernas, otros se masturban y su semen se la echaban en la jeta, la volteaban y la hacían como querían.

Le quitaban los dientes, le mordían las orejas, le pellizcaban  los pezones

Le escupían, la orinaban, la ahorcaban, le dieron por el culo, ella lloraba y suplicaba perdón y que se detuvieran, pero no.

Esto debía continuar haciéndole todo tipo de humillaciones y torturas por mas de 6 horas, el caníbal fue la botana mientras los demás hacían todo eso,  él comenzaba a morderle los dedos para disfrutar su carne aún fresca.

Yo escuchaba la música con Ricardo y comíamos los “chuchulucos”  y entre mis profundidades recordé lo que a mi me habían echo y justamente lo estaba ahí viendo frente de mi, pero ella se lo buscó, y a mi… en fin.

Cuando terminaron se despidieron agradecidos por esa oportunidad y se fueron

Me acerqué a ella sin tocarla por lo sucia que ya estaba y le dije lo que le tenía muy bien guardadito:

El último mensaje que leí fue – bueno nos vemos mañana bebé, no me digas bebé, dime baby mejor,  está bien,  baby- no sabes cómo destrozó mi corazón y me hundió.

Ella comenzó a llorar mas y con el hocico roto me pedía perdón,  tome la pistola y le di en una pierna, le volví a dar otro balazo en el brazo y ella con sus últimos suspiros me imploraba que no, sin temor le dispare en el pecho donde me causó un dolor terrible y termine con su vida.

Ricardo  al verme un poco mal me quitó la pistola y me abrazó, diciéndome que todo iba a estar bien.

Antes de salir de ahí, volví a mirar hacia atrás sin antes decirle al cadáver que el necrófilico ya se lo estaba cogiendo:

-Dulces sueños baby.

Y nos fuimos.

Por que aún me faltaba mi marido.

 

Bueno éste fue una anécdota que me contó una seguidora y me pidió que la hiciera relato. Me dijo que expresara claramente esos tres sentimientos en palabras y que ojalá los hayan sentido.

 

Saludos a tod@s

 

 

 

Dulces sueños baby Parte 2

Me di cuenta que no podía vivir sin ella y yo era el juego, sus mentiras me acuchillaban  por la espalda, el dolor era mucho mas grande, vi que disfrazó muchas cosas para que no me diera cuenta que ella aún estaba ahí.

Ya eso no era más que una simple amistad, desde que formaron ese vinculo eso iba mucho más allá, o de plano sentir ese culote cerca lo hacía sentir bien.

Y mientras de nuevo mi primer  gran monstruo comenzaba a tomarme y mis recuerdos invadían mis venas, subieron  del infierno  ángeles que me rescataron  de aquella masacre. Por un momento cegaron al  monstruo para sanar mis heridas. Me tomaron en sus brazos y me dieron ese calor que necesitaba y así como vinieron se fueron.

Mientras mi marido reía y veía a escondidas aquella mujer

Me sentí tan desdichada, un ave sin plumas ni alas encerrada en una jaula que tenía miedo a salir por todo lo que sentía mi ser. 

Pasaba el tiempo y una ves caminando por la calle escuche que alguien me gritó “Batman”, sólo una persona me llamaba así, miré inmediatamente y si, era él, ese amigo de borracheras y parrandas de la prepa, nos abrazamos y después de mucho tiempo por fin sentí un calor en mi cuerpo  y en sus brazos encontré protección, inmediatamente vio que en mi algo andaba mal.

Fue cuando en su departamento y con unas líneas le conté lo que me estaba pasando aún entre risas que él veía por los efectos de la droga logró sentir mi más profunda tristeza .

Me abrazó y me pidió que le contara todo literalmente todo y hasta lo que desconocía de mi niñez, que él era un demonio más en mi vida, que nuestros infiernos eran muy parecidos, me desahogue en sus brazos  y mi tristeza pudo mas que la maldita droga, me miró a los ojos y me dijo que no estaba sola que por algo había aparecido en mi vida otra ves y que me iba  ayudar.

Para él y desde que me conoció siempre fui una mujer muy valiosa casi su hermana que juró siempre proteger y cuidar pero por azares del destino nuestros caminos se dividieron y  extrañamente ahora estaba ahí a mi lado para ayudarme.

Mi amigo al que llamaremos Ricardo, era de un barrio pesado que manejaba un gran número de gente para vender drogas, asaltar y cosas así.

Era algo que no me gustaba  pero no podía interferir en su vida.

Mientras  Ricardo me hacía sentir segura, yo cada noche volvía a  tomar la espada para combatir a mi más grande monstruo, la batalla era crucial, verlo a los ojos y enfrentarlo fue bastante duró, mis demonios combatían mis recuerdos y levantaban grandes muros para que nadie volviera entrar a ese mundo que sólo era mío.

Otros tantos mataban sin piedad todo sentimiento que tenía hacia él, despertaban de las tumbas mi mas grandes placeres  que había sepultado por tener por fin algo bien con él, pero no, no sirvió de nada.

Sonreía otra ves, sentía un poco de calor nacer desde mi tierra mas profunda

Ricardo me dijo que ya la tenía bien checada su nombré aquí será Alfaro, sabía bien sus horarios, donde vivía, teléfonos, familiares, etc.  Y sobre todo el lugar donde todo sucedería.

Yo me sentía ya lista sólo esperábamos el mes de  octubre, el  mes donde todo comenzó. Y justo el 14, mientras salía del trabajo y despedirse de mi marido, un auto sin placas la abordó, le inyectaron un tranquilizante y la llevaron al punto de encuentro donde los esperábamos Rodrigo y yo.

 

 

Dulces sueños baby Parte 1

Ahora mi compañía es un tequila,  tantos años sin poder disfrutarla tan tranquilamente. Mis manos  y mi cuerpo estaban manchadas de sangre hace un momento, pero con un rico baño quité la suciedad  que en mí adornaba el crimen perfecto.

Mi matrimonio no era el mejor pero tampoco el peor, aunque he de decir que desde que firme el papel me hizo sentir su trofeo,  pues siendo así como es él, yo era lo máximo que podía alcanzar.

Vaya todo pasó tan rápido, pero bueno, voy al grano, no recuerdo a que tiempo teníamos de casados, obvio había mas problemas de los normales, frialdad y distanciamiento en nuestra relación y en la cama.

Hasta que descubrí un fatal día que aquí entre nosotros dos, había una mujer más:  una culona con grandes tetas, cuerpo perfecto, piel  blanca, cabello negro y largo, inteligente, no como yo; piel morena clara clara, un poco de barriga por los hijos, estrías que se desataron sin control, piel … ya sobra decir que a lado de ella pues había un gran abismo.

Pasaba el tiempo yo lloraba inconsolablemente por tal situación, había dado todo y dejado muchas cosas por él, pero creo que no fue suficiente o lo mejor, para que llegara un culo grande y la prefiriera a ella, porque en  ves de afrontar los problemas que teníamos, decidió hablar con ella a altas horas de la madrugada  (aún lo recuerdo las 3:15 am) mejor dicho,  todo el tiempo.

 Creo los temas empezaban  con lo de cambiar el pañal a la niña  y después se iban tornando mas calientes

Y así él encontró en ella mucha alegría y paz, un camino diferente a lo que estaba acostumbrado  conmigo, la protegía y compartían la mayor parte del tiempo juntos, tanto así que llegó el momento donde ambos crearon ese vínculo que sólo tenía conmigo.

Cómo de él lo único que tenía era la indiferencia, en mi fue saliendo de las oscuridades mas profundas un monstruo que tenía dormido desde que era una niña. Algo muy difícil que me sucedió y que lo enfrenté sola.

Fue exactamente donde comenzaron mis pesadillas y donde en segundos arrebataron lo mejor que yo tenía y me hacía feliz cuando solo era una criatura

Volviendo a mi pesadilla de ese momento, mi vida se fue desmoronando mientras él seguía con ella sin pena y con más gloria,   mis lágrimas las sentía secas hasta el alma, mi hambre  era sólo de rogarle que la dejara pero él no quiso.

El día que decidimos acabar con todo me tomó de la mano y me dijo que no, lo miré a los ojos y mi amor lo veía irse en la mentira de sus palabras pero decidí creerle y arriesgarme  porque pensé que cambiaría  a pesar de todo y porque en él encontré lo que no había encontrado en ningún otro hombre.

Pasó el tiempo y todo había estado muy bien, le conté el origen de mi primer monstruo y me dijo que me ayudaría pero no, caí en las redes de la soledad nuevamente, nadie me podía entender, nadie me podía comprender, sólo lo abrazaba y me entregaba a él cada noche sin darse cuenta que mi abismo crecía.

Cuando todo estaba en calma y en mis sueños había grandes  batallas porque mi soledad no reinara mi mundo, me dí cuenta que ella estaba nuevamente ahí, que él era cauteloso para que yo no sospechará nada,  pero lo que no sabía es que yo la podía oler y sentir,  fue cuando por distracción mi primer monstruo me hirió fuertemente y  caí de rodillas.

El sólo era para mí Parte I

Parte I

Era un tipa tan común que me perdía en la multitud, todos mis días eran tan iguales y monótonos hasta cierto día que un hombre diferente a todos los demás inmaduros de ahí, entró a trabajar, vaya que me llamaba mucho la atención, tenía algo que me volvía loca he hice hasta lo imposible para trabajar en su área y reportarle información del trabajo.

La primera vez que me sonrió sentí esas mariposas en mi panza que inmediatamente fui al baño y me masturbé a su salud

Así pasaban los días, me empeñaba para sobresalir en mi trabajo y a él eso le gustara, lo observaba desde mi escritorio y veía sus ojos tupidos de pestañas, su sonrisa, su cabello casi canoso y peinado de lado, ese hombre tenía que ser para mí, afortunadamente no tenía anillo de compromiso pero eso no me decía mucho, al final, ni me interesaba.

Cuando contestaba su cel me ponía furiosa, porque no era yo quien le hablaba así de bonito, un día me acerque a su oficina y le pedí que saliera conmigo a tomar un café y entre risas me dijo que no podía, me quedé seria, me levanté y me fui al baño, aguantándome las ganas de llorar y gritarle porque no, arañaba mis piernas mientras su ¡no! Me seguía trastornando.

Por mi barrio había tipos malos que hacían lo que fuera con tal de una buena paga, hable con ellos sobre lo que quería y accedieron. Todo quedó planeado perfectamente hasta que llegó el día. Cuando mi hombre salió de trabajar lo abordaron a un auto, sin golpes y con la cabeza tapada lo llevaron a mis aposentos donde lo esperaba ansiosa.

Cuando me lo dejaron y aún ante su resistencia le inyecté un tranquilizante que lo dejo dormido ante mis brazos. Era maravilloso descubrir su rostro y tenerlo ahí conmigo, con mis dedos delicadamente tocaba sus labios y sin pensarlo me acerque a ellos para besarlos, le quité la ropa para enseguida meterlo a mi tina y darle un buen baño, con una esponja descubrí su cuerpo era simplemente perfecto poco pelo en pecho, un ombligo raro pero delicioso, pomposo y con buenas piernas.

Era para mi, sólo para mí

Lo saque de la tina y con mucho trabajo lo llevé aun desmayado a mi cama, lo amarré de pies a manos para que no quisiera huir. No dejaba de ver su miembro y lo feliz que podía hacerme. Recordé que tenía un anillo de compromiso de un antiguo tipo que no aguanto mi buen trato y murió, así que decidí ponérselo ahora a él y le quedaba perfecto.

En lo que recogía su ropa, la olía y la pegaba a mi cuerpo tratando de impregnar su aroma, revise su cartera y vaya que tenía dinero, su celular lo rompí con martillo y lo enterré en una maseta de mi casa para no dejar evidencia por si ¡ las moscas!.

Escuché ruido en mi habitación e inmediatamente me dirigí para verlo despertar y sea yo su primera imagen en sus ojos. Él aun somnoliento trataba de zafarse de los pies y manos, pero le dije que era imposible, mientras pasaban los segundos más despertaba y se daba cuenta de las cosas. Me miro con mucho miedo y le dije que no me viera así, lo iba hacer muy feliz y que no se preocupara por nada le iba a dar todo lo que él quisiera,  que ahora era su mujer y muchas cosas más.

Él trato de gritar y con todo el dolor de mi corazón le tuve que poner un adhesivo a esos maravilloso labios

Él comenzó a llorar y yo le secaba sus ojos pidiéndole que no llorará que al final iba acabar enamorado de mi. Ante sus ojos me quite toda la ropa para que conociera mi cuerpo, él aun así seguía llorando e intentando zafarse para tranquilizarlo me recosté sobre su regazo hablándole cosas bonitas y poco a poco se fue relajando. Al día siguiente lo desperté temprano para darle su desayuno pero tristemente no aceptó y todo me lo escupía implorando que lo liberara, lo cual obvio no le hice caso y me fui a trabajar. Cuando llegué a la oficina todos estaban como locos tratando de localizarlo pues “alguien” lo reportó como desaparecido.

Continuará…

Carta en la banca


Cuando iba caminando por un concurrido parque de la ciudad, alcancé a ver una hoja doblada en una banca, me acerque, la abrí y esto es lo que decía:

He vivido por más de 1500 años, he pasado y he sido historia de muchos lugares y personas como la hoja perdida de aquellos libros que nunca salieron a la luz, la soledad aún no me abruma a pesar de que he vivido solo por todo ese tiempo. 

Mi gente fue condenada a la muerte y yo tal ves por mi cobardía a no salir a pelear he sobrevivido

Me escondo de país en país cuando las sospechas de quien soy es alto, he pasado por las mil modas que ustedes como humanos inventan para sobresalir. He visto todas las producciones de cine y libros que hablan de mi gente, sólo una atinó a cuanto en esencia éramos, otras simplemente fueron ridículas.

¿Preguntarás de que me alimento?

De cuánta rata encuentro por las alcantarillas.

¿De qué vivo?

Aunque no lo creas trabajo en fábricas de noche, si, efectivamente el sol comienza a quemar mi piel y cega mis ojos, mi piel y mis órganos se debilitan conforme pasan los siglos al no tener al 100% el dulce néctar de su sangre.

Vivo en pequeños departamentos donde tengo siempre mis libros y una que otra reliquia de mis antepasados y como debe de ser, mi espada de cuando era un guerrero. Hablo muchas lenguas y aún recuerdo las muertas. Nombres he tenido de todo tipo, ahora me hago llamar Raziel, creo tener el nombre de un arcángel ayuda a que la gente me vea con buenos ojos al pensar que puedo ser religioso… ( sin palabras).

He tenido todo tipo de placeres a lo largo de mi existencia, muchas veces ha sido comprado y quedo satisfecho, otras veces no podía conservar mi cordura y las degollaba para poder alimentarme y sentir ese éxtasis.

No puedo negar lo que soy.

En mis tiempos, salía a pelear con cualquier ser que impidiera nuestro reinado, los destrozaba, les arrancaba sus extremidades, me alimentaba de la sangre de los guerreros y de sus mujeres, éramos crueles ante cualquier enemigo pero fieles al pacto que se hizo entre ustedes y nosotros.

Una traición apareció que hizo que todo se rompiera y tuvimos una lucha imparable y por muchos años, a pesar de que teníamos ventaja, ustedes pidieron alianza contra otros que ahora los agobian y fue cuando mi gente comenzó a caer.

Nos separamos tanto que casi nos desvanecimos en el espacio.

Hace como unos 70 años alcancé a sentir él último latido de un ser como yo que murió por razones que desconozco y desde ese momento a donde voy o llego trato de buscar a mi gente pero ya no siento nada. He pensado en el amor con bellas mujeres y que mi sangre corra por sus venas para tener un primogénito pero lamentablemente ese pacto con su creador no lo puedo romper o ustedes arderán.

En días lluviosos camino por las calles, viendo cómo ha pasado el tiempo, viendo lo solitarias que suelen ser por no quererse mojar y enfermar, a mi me encanta la lluvia, sentir recorrerla en mi piel y que en una tarde yo pueda salir de mi oscuridad. Otras tantas veces camino por las noches en parques o plazas, observo a todo humano y sus acciones, algunos los admiro otros tanto me desagradan, pero debo ser cauteloso.

No suelo sonreír, no por miedo a que vean mis “delatadores”, no he encontrado una razón para hacerlo desde hace siglos

Anteriormente cuando vivía aún con mi gente había una Dama que me encantaba y quería con ella formar una familia propia pero cuando fue la traición del pacto, ella fue una de las que murió y lamentablemente en mis brazos, junté su cabeza a su cuerpo y deje que se desvaneciera en mi, tal ves derrame unas lágrimas, no lo recuerdo, pero de que dolió verla desaparecer,  eso si tenlo por seguro. Mis ojos ardieron en odio y mi matanza fue incontrolable.

Tal ves algún día encuentre a alguien como tú que ahora lee estas palabras que dejé sobre una banca para cumplir un cometido… Tal ves me reconozcas y yo lo haga en ti, mi mirada es profunda como el infinito, mi ser tan misterioso como tus preguntas. Mi oscuridad es tan inmensa que la sentirás. Ahí estaré un día lluvioso sentado en esa banca.

Te espero.