Me despido del año viejo

Pensando que dejo atrás muchas cosas:
Que lloré por las experiencias amargas: por un corazón herido (pero muy feliz) ; por la desesperación de ahogarme entre cuentas; por las pérdidas de aquellos seres que abrieron sus alas y volaron; de todo esto doy gracias por que aprendí hacer más fuerte y siempre mirando hacia arriba estando orgullosa de mi misma y abajo para agradecer todo lo que la vida me dio.
Reí ¡PFF! Hasta sacar lágrimas y tener dolor de panza , siendo feliz alegraba a los cercanos a mí y eso era una super mega satisfacción.
Abracé al niño indefenso o aquella personas que necesitaba esas tres palmadas en la espalda para decirle ¡Tranquil@ todo estará bien!
Comí como nunca en mi vida ya que ahora si entendí la frase “Barriga llena corazón contento” y pude llevar acabo el equilibrio entre el ejercicio y la comida. Salgo a correr casi diario para quemar lo que no necesito.
Me consiento cada mes con mis ricos taquitos….
Salí de viaje a conocer un bello pueblo de mi País aprendiendo más sobre la cultura, su gran conocimiento ancestral y la humildad de la gente que menos tiene.
Me enfermé muchas veces jaja pero aún sigo de pie, de echo ahorita me duele de nuevo la garganta.
Leí varios libros pues hacía años que ya ni los tocaba por falta de tiempo.
Fui al cine y disfrute de muy buenas películas.
Salí a museos, exposiciones, conciertos, etc. Ya que el arte es un gusto pasional de mi vida.
Éste año abrí mis alas ante un mundo que no conozco pero que con pasión les escribo cada noche y vuelan conmigo al mundo mágico de la fantasía y de la imaginación.
Amor, constancia y disciplina son mi bandera para seguir adelante, ya que para éste año que viene empaqué lo mejor del viejo y me lo llevo para el nuevo viaje que emprenderé y de la cual estoy dispuesta a todo.
Disfruto conocer gente y escucharlos… creo fue algo que más disfruté éste año.
Y a ti ¿Cómo te fue?
Les comparto el pequeño espacio donde se crean la mayor cantidad de los relatos que preparo cada noche para tod@s ustedes.
¡Saludos!

Noche de paz

Mis manos tiemblan de frió, mis tripas chillan de hambre y mi hermanita no deja de llorar. Estoy sobre una calle muy transitada de Londres, hincado, abrazando a mi hermanita para protegerla del frió y pidiendo un poco de limosna.

La gente pasa con enormes abrigos de piel de animal sin voltear a verme, trato de acercarme a ellos para que me regalen una moneda pero se alejan y me corren.

Justo hoy es lo que llaman Noche Buena , veo que la gente compra obsequios para sus seres queridos, preparan comida muy deliciosa , brindan por seguir juntos y amarse.

Yo tengo 15 años y desde hace 3 años mi madre nos abandonó en la calle donde prometió regresar por nosotros. Me dejó con mi hermana de ahorita 5 años, hemos pasado por momentos muy difíciles donde nos han querido hacer daño pero siempre nos salvamos. Y fue donde aprendí a cuidar de mi hermana.

A ella yo le enseñado a escribir y leer lo poco que yo sé, los buenos modales y el respeto, así como el amor que siento por ella, no quiero que crezca odiando a mi madre o la vida.

Le enseño juegos sencillos que creamos con basura, le enseño la fantasía de la imaginación y muchas cosas mas.

Cuando sea más grande ella quiero y trabajar para ganarme unas monedas y poderle dar una buena comida y un lugar donde vivir o al menos dormir y poder pasar los fríos que cada año se ponen peor.

Llevamos horas aquí y nadie me ha dado nada, me duele ver a mi hermana llorar, me duele vernos tan indefensos e ignorados ante los ojos de las personas.

Veo que se acerca una señora de edad avanzada y le estiro la mano para una moneda pero igual que las demás, se aleja y me corre, regreso a mi lugar y veo a mi hermanita, sus lágrimas han limpiado su rostro pero no me dejan ver el brillo de sus ojos. No deja de temblar y siento que su abrazo es menos fuerte.

Veo hacia el cielo bajo todas esas estrellas y me doy cuenta que pronto va a nevar. Pasan las horas y la gente escasea en la calle, tomo a mi hermanita y camina con dificultad le digo que nos iremos a nuestro pequeño refugio para descansar, ella me dice que tiene hambre y que tiene mucho frió, yo comienzo a sentir el nudo en mi garganta al aguantarme las ganas de no llorar y que ella me vea débil.

Paso por las casas y todos ellos están ahí calientes, felices y comiendo.

Llegamos a nuestro refugio que está en una casa abandonada, la recuesto y la tapo con periódicos, la luz de la luna me dejan ver el azul de sus ojos y su piel blanca como ella misma. Le digo a mi hermanita que saldré por un momento y que no se mueva.

Salgo corriendo y mis lágrimas enfrían más mi piel, me pregunto por qué nos tocó vivir esta vida o al menos a mi hermanita. Corro sin detenerme hasta que caigo sobre la tierra, no dejo de llorar y se acerca una persona levantándome y preguntando si estaba bien.

Me vio llorando y con frió me dio dinero y me dijo ¡Felices fiestas!. Le sonreí y salí corriendo a una tienda a comprar pan y leche.

Regresando con gusto me acerco a mi hermana y le digo con alegría que tenía ya leche y pan, ella no se levantaba y el miedo me invadió, cuando la moví estaba muy fría, la agitaba más y le gritaba.

Enseguida ella despertó con dificultades diciéndome :

-Soñé una luz blanca y cálida algo me llamaba pero le decía que no, porque tu ibas a regresar por mi…
Mis lágrimas salieron de mis ojos dándole un “coco en la cabeza” por semejante sueño. Ella sonrío y me abrazo, inmediatamente saque la leche y el pan que ambos devorábamos al instante. Mientras reíamos y hablábamos de todo.

Había leído hace tiempo que la Navidad significaba “nacimiento del niño Dios” yo celebro éste día el nacimiento de mi hermana, porque por ella sigo aquí, por ella quiero luchar para sacarla adelante, aún recuerdo cuando llegó a este mundo, una bebé muy blanca, con poco cabello rubio,  esos ojos azules y grandes que me hicieron ver el mar y más allá.

Gracias hermanita por existir en mi vida y ¡Feliz Navidad!.

La cajita misteriosa del hombre

Hace poco tuve una reunión con unas personas muy interesantes, se tocó un tema que me gustó para compartirlo con ustedes.

Les cuento, las mujeres tenemos miles de cables conectados en el cerebro que todo el tiempo están trabajando, ya sea pensando, planeando, imaginando , etc. Lo cual no nos permite estar quietas y siempre tenemos que estar haciendo algo.

En cambio los hombres ( y los envidio) tienen esa habilidad de poder estar sentados y estar pensando en NADA, ya que cuentan con una caja misteriosa donde ahí se meten y no hay NADA.

No digo que no tengan cerebro o que no hagan nada simplemente tienen esa habilidad que las mujeres no tienen !! Digamos su momento de relajación !

Pueden estar sentados según viendo la TV. Pero no están pensando NADA a las mujeres eso les molesta ya que una anda en friega y ellos sentados pensando en NADA. Claro en muchas cosas son más analíticos y fríos en decisiones pero gusto poder estar así en estado relajante.

La verdad me dio mucha risa por que si me ha tocado ver eso cuando uno les pregunta:
-¿Qué haces?
-Nada
-¿Qué piensas?
-Nada

Y es tan cierto por que las mujeres su NADA es un TODO ESTA EN PELIGRO Y TODO ME PASA.
Jajaja
O ustedes ¿Qué piensan?
De verdad me gustaría saber su punto de vista.

GRANDES SALUDOS A TOD@S Y LES MANDO UN FUERTE ABRAZO ¡

Ella y el

Ambos se conocieron en el metro, esas horas pico donde todos estaban en mutuo contacto sin querer. Esa tarde lluviosa pero con calor húmedo, sus miradas se encontraron, ella tímidamente lo miraba, él impresionado con su belleza le sonreía, ella con las mejillas sonrojadas comenzaba a responderle, él feliz de tal aceptación se iba acercando a ella en cada bajada de estación.

Tocando el mismo tubo,  el bajó un poco más su mano para tocar la de ella, sus dedos tuvieron el primer encuentro, sus miradas cruzaron a poca distancia, bajando en una estación muy concurrida el aglomeramiento de la gente hizo que ambos se pusieran de frente,como queriéndolos juntar,

La chispa se encendió más

Mientras la gente pasaba abruptamente, ellos se dieron un beso que prendió la pasión, sus miradas hablaban, él la tomó de la mano y se la llevó a un hotel, ambos se entregaron, ella dulcemente lo acariciaba y le tocaba el rostro, él con sus manos sentía la figura delicada de su cuerpo, ella comenzó a quitarse la ropa y él comenzó hacer lo mismo, ambos sabían que el encuentro estaba en su punto.

Ella se recostó sobre la cama abriendo las piernas y él tomando su miembro lo apuntó hacia el sexo de ella

Su humedad era tibia, ambos sintieron lo rico del momento, comenzando la danza ella gemía y curvaba su cuerpo de tan exquisito placer, él le besaba el cuello y jugaba con sus senos: pequeños y suaves, el sudor era parte del juego, hacía que sus cuerpos se movieran con más facilidad, y por fin llegaron al clímax.

Juntos se vistieron y por fin cruzaron palabras, hablando de todo un poco menos de algo muy importante, jamás ni uno preguntó sus nombres o a que se dedicaban, ambos entendían que en entre ellos era mejor no saberlo. Quedaron de verse un viernes a las 8 pm. En la plaza central con media hora de tolerancia por si acaso. Se despidieron con un beso y prometiendo volver a verse.

Llegó el viernes, él primero estaba ahí nervioso y con cierto miedo a que ella no llegará, pasaban los minutos y ella no aparecía, él se sentía de cierto modo tonto al pensar que ella llegaría, él sintió un abrazo por la espalda, era ella, con las mejillas sonrojadas y la misma sonrisa de siempre, él se volteó y la abrazo con fuerza, ambos se dirigieron al mismo hotel, tomados de la mano platicaban de mil cosas, menos de sus vidas.

Llegando ella lo besó con intensidad

El la cargo haciendo que ella lo abrazara con sus piernas, la recostó sobre la cama y la desnudó, él no dejaba de verla a los ojos y ella no dejaba de verlo con pasión. Él descubrió que ella llevaba un negligé que la hacía ver tan exquisita y sensual, él se volvió loco, ella al verlo distraído lo puso boca abajo lo besó y le quitó la ropa, llegando a su miembro lo tomo con su boca y lo chupo, suave y delicado, el gemía de placer y pedía no llegar tan rápido, ella lista lo metió a su ser y comenzó el movimiento,  ella sudaba y lo disfrutaba él cerraba sus ojos para sentirlo  desde muy dentro de su ser, la humedad de ella tanta que mojó la cobija barata del hotel.

Ambos llegaron al orgasmo

Comenzó su plática de mil cosas, ella igual lo abrazó por atrás, él sintió que ella quería decir muchas más cosas, tal vez su nombre, tal vez si era casada, tal vez más… 

Ambos quedaron de verse dentro de tres semanas, en viernes la misma hora el mismo lugar con las mismas condiciones. Se despidieron y cada quien tomó su camino.

Llegó ese viernes él llegó primero como siempre, pasó la media hora y ella no llegó, pasó una hora y ni su sombra a lo lejos se podía ver, él se preguntó… ¿Cuál sería su nombre? ¿Su edad? ¿Sería casada? Ya jamás lo sabrá, lo que sí es un hecho es que él por primera vez sintió amor.

 

Ella tan solo quería jugar

Ella  era  una niña como todas: feliz, sonriente ante todo, curiosa, juguetona, estudiosa.  Cerca de su casa había un terreno algo grande dónde estaba rodeado de llantas viejas  enterradas a la mitad  de tal modo que servían  para brincar y a ella le encantaban, de camino a su escuela siempre pasaba por ahí.

Aún lo recuerda fue un sábado,  su mamá la mandó por un mandado  a la  tienda de la esquina, ella sin saber lo que sucedería se desvió hacia las llantas para brincar y jugar un rato, de momento se acercó un automóvil que la llamó, ella inocentemente se acercó  y él  la abordó con fuerza, cerró la puerta con seguro, la niña no dejaba de llorar y ese hombre sonreía maliciosamente.

Llegaron a un lote baldío, la pasó a jalones a la parte trasera del auto y sin más, le quitó la ropa y él se bajó los pantalones, ella no dejaba de llorar y gritar, implorando que no la lastimara,  él la manoseaba por todos lados, la niña se resistía,  él se puso encima de ella y  sintió un bulto entre sus piernas y sin más la penetro y  ella grito de dolor.

El hombre lo disfrutaba, a la niña  le dolía horrible, él la mordía por donde podía, ella decía que no, él  se salió por un momento para darle la vuelta  y ponerla boca abajo, ella trataba de zafarse, él la volvió a penetrar y ella volvió a gritar de dolor. Su peso de él sobre ella era inmenso, él lamia su cuerpo inocente.

La niña  cerró sus ojos y en cada segundo  veía  su infancia pasar: corriendo, jugando y brincando, bailando bajo la lluvia en el patio de casa, abrazando a su papá, jugando con su perro, todo cuanto recuerdo tenía se iba borrando, él gemía en la oreja de ella y  le dijo en susurro:

– Nadie te va a querer ya, eres una sucia, mereces lo peor de la vida, no serás feliz, nunca llegarás a nada bueno en tu vida. 

La niña  tan solo lloraba y mantenía sus ojos cerrados  esperando que todo terminara.  Cuando él acabó  se vistió  y le aventó la ropa para que se vistiera. A la niña su cuerpo le dolía, su alma la sentía destrozada,  la mirada de ella estaba ida, él arrancó el auto y la fue a tirar cual basura le era para  él en el mismo lugar donde la recogió.

Ella corrió a su casa llorando, al entrar su mamá la recibió a golpes por llegar tarde, sin el mandado y sucia. La niña le grito que la habían lastimado pues en su inocencia no sabía que la habían violado, su madre no la escuchó, le dijo que era una sucia por haber llegado así: le pegó con la mano y le jaló su cabello,  la niña le gritaba que la escuchara ( fueron sus último gritos en toda su vida), los golpes de su madre le daban en el mismo lugar de las mordidas.

La metió a bañar y a la niña aún le lastimaba su cuerpo el agua caliente: las mordidas y los golpes de su madre le dolían.  La niña murió por dentro  ese día.

En la noche volvió a llorar abrazando un conejo blanco con pantuflas que su padre le había obsequiado y que siempre estaba en su cama, lo pego a su pecho y  se durmió llorando. Fue la última vez que abrazó a ese conejo, lo guardó en una bolsa para no verlo nunca más.

Desde entonces ella se volvió callada y ya no era la niña que sonreía,  jugaba, brincaba y andaba siempre inquieta. Ella buscaba el abrazo de alguien, el consuelo, pero nunca lo tuvo.

Sus heridas sanaban con el tiempo, su entrepierna tardó más de un mes en dejar de dolerle,  ya no quería que nadie la tocara, ya no jugaba con su perro ni sus juguetes, se quedaba acostada en su cama, sabía que ahí nadie la lastimaría.

Creció y llegó a la edad de sus dulces 17 años, siempre una chica extraña para todos menos a una persona, un  chico del cual ella sentía un poco de cariño, él quería  una noche especial con ella, ella estaba nerviosa  porque se iba a dar cuenta él que ella ya no era virgen, ella no sabía cómo decirlo, él preparó un lugar muy especial para los dos: pétalos de rosas en la cama, velas y chocolates.

Ella estaba muy nerviosa y con miedo, él estaba ansioso y feliz porque todo se lo iba a dar a ella.

Llegó el momento en que él se dio cuenta que ella no era virgen, ella lloraba no sabiendo explicarle lo que hace unos años le habían hecho, él no quiso escucharla y le gritó:

Traicionera, sucia, vete no te quiero ver nunca más.

Ella le rogó que la escuchara, él se dio la vuelta y la ignoró. Ella salió corriendo una ves más, llegó a su habitación se quitó la ropa, se vio al espejo y suspiro, se recostó, apagó la luz  y en forma de cruz realizo un pacto.

-Tomar mi cuerpo, mi sed, mi hambre, mi dolor…    Quiero volar en vuestro mundo, quiero soñar, quiero sentir el calor ya no más frió en mí.

Llorando sintió calor en su cuerpo y  unas sombras  comenzaron a salir de su cama, la tomaron, ella gemía de dolor que en momentos se volvió placentero y dulce.

Cuando despertó se sintió diferente o al menos de su boca ya no salió una sonrisa  fingida, pasaba sus días leyendo, dibujando, visitando museos, apreciando el arte y su expresión.

Ella me dice que me detenga aquí por un segundo, ella justo está detrás de mí, ella llora y sus lágrimas son pesadas yo lloro con ella al no tener palabras para consolarla, ella me dice que no deje de escribir, ella calla.

Ella es una persona increíble, ella por su edad no supo cómo enfrentar esa situación sola,  ella era como un ave que le fueron cortadas sus alas, ella sola se encerró en una jaula tapada para no ver nada del exterior, ella  sólo era libre en su imaginación.

El sólo era para mí Parte II

Parte Final

En la oficina del Gerente había policías interrogándolo y obvio los mandó conmigo ya que era quien trabajaba directamente con él, sin nervios respondí a todas sus preguntas e iniciaron a checar su oficina para ver si había alguna pista sobre su desaparición o algo.

Todos estaban nerviosos y con cierto temor de que pudo haberle pasado ya que cuentan que no fue secuestro por que “alguien” no ha recibido ninguna llamada.

Cómo era mi trabajo no había tanto tiempo para pensar en lo sucedido y comenzamos todos a trabajar, el Gerente me pidió que por favor realizara los trabajos que hacía el “ desaparecido “ en lo que se sabía noticias de él mientras en mi cabeza estaba tan feliz al saber que mi jefe  estaba en mi cama justo como lo quería y esperando a que llegara.

Salí mucho mas tarde de la oficina de tantos pendientes por hacer pero emocionada por ver a mi hombre. Cuando entré a mi casa deje mis cosas votadas y subí a verlo a mi habitación contemplando sus formas,  dormido me acerque sin hacer ruido para despertarlo con un beso y poco apoco fue abriendo sus ojos hinchados de tanto llorar,  para armonizar el ambiente prendí la radio en la estación que recuerdo que siempre ponía  en la oficina (no era música muy de mi agrado pero por él tendría que aguantar un poco).

Le dije que era hora de cenar que de camino había comprado sushi y me molesto que aún entre lágrimas me pidiera que lo liberara que me iba a dar todo el dinero que quisiera y más cosas que me hicieron enojar aventando toda la comida al piso y gritándole le dije que no, que se iba a quedar conmigo,  que con el tiempo me iba amar y que ya no volviera decir nada al respecto o tendría que hacer cosas malas para que aprendiera.

Enojada me fui a dar un baño para relajarme pues mi plan de esa noche es hacerlo mío en cuerpo y alma

Salí de la ducha y ahí mismo en el baño me puse crema con aroma en todo el cuerpo, peiné mi largo cabello y me pinté los labios de color rosa, viéndome en el espejo de cuerpo completo por primera vez en muchos años sonreía y me veía a mí misma a los ojos consideraba que no era fea, estatura mediana, delgada con poco trasero y pechos,  pero si con una cintura bien definida, un poco blanca de la piel y sentía que lo que la gente le temía era a la profundidad de mis ojos que los hacían misteriosos, en fin, estaba lista y me dirigí hacia él completamente desnuda, un poco tímida le pedí que me mirara pero con su cabeza decía que no, me acerque a su miembro y comencé a besarlo y chuparlo suave para que sintiera que no lo iba a lastimar, él aún llorando movía su cabeza pidiendo que no hasta que su naturaleza de hombre lo traicionó y lo puso erecto, mientras lo masturbaba con mi mano,  a besos recorría todo su cuerpo y vi que poco a poco fue cediendo yo ya lista me subí en él y lo metí a mi ser, la sensación era simplemente maravillosa.

Comencé a cogerlo y él lo disfrutaba hasta que ambos nos venimos. Así pasó cada noche y él fue tomando confianza en mí, ya comía muy bien ya no me implora que lo soltara, le desaté las piernas y ya lo vestía un poco más, platicábamos cuando yo llegaba de trabajar de todo en la vida me comentó entre todos los temas, que él le gustaba mucho el auto Sentra Plateado e inmediatamente lo compré para algún día poder salir juntos.

Pasó el tiempo y su desaparición se olvidó en la oficina

Él ya estaba muy diferente conmigo creo puedo decir que me amaba, llegó el momento en que lo liberé sólo para estar en mi casa ( obvio tenía todas las ventanas y puertas aseguradas para que no pudiera salir, mi casa estaba justo en el mero centro de un jardín con muros altos y vidrios resistentes a los golpes , no había nada para que él hiciera tonterías).

Cada que llegaba me recibía con mi cena y hacíamos el amor intensamente , era simplemente genial. Hasta que un día estando cenando y ya casi al año de estar juntos, me golpeo para intentar escapar, en esa lucha me dejó bastante herida, me bastó golpearlo en la cabeza con un tubo para dejarlo inconsciente, me dolió muchísimo su traición mas que sus golpes.

Decidí que él de plano no sería para mí y no quería matarlo por el amor que le tenía así que lo ate nuevamente de manos y pies, le tapé los ojos y lo subí en la parte trasera del Sentra que le había comprado,  y si salimos juntos pero no como yo pensaba, ahora yo con lágrimas en los ojos decidí alejarlo de mí antes que yo le hiciera más daño, él en el camino despertó y llorando trataba de zafarse, le conté todos los planes que tenía con él y lo que yo sentía pero era mejor que él estuviera lejos de mi, lo deje a la orilla de una carretera donde sabía que lo iban a encontrar rápido  y me alejé.

Su aparición fue noticia nacional y yo estaba esperando a que llegaran los judiciales a detenerme por secuestro. Dejé de ir a trabajar y solo estaba en mi casa pensando en lo enferma que estaba y que era mejor pagar mis crímenes todos los que ya había cometido.

Alrededor de 6 meses tocaron el timbre y me aliste para ser detenida

Justo antes de abrir mi puerta tome un suspiro tan profundo y cerré mis ojos al abrirla escuché unas palabras que decían “al fin te encontré” , inmediatamente abrí mis ojos sorprendida y era él ante mi, regresó porque me dijo que se había equivocado y que no podía vivir sin mí, me abrazó y por primera vez me quedé sin palabras, lo abracé y entramos a mi casa. Nunca le pregunté de su vida y hasta la fecha aún seguimos juntos.

Él no sabe mi oscuro pasado ( y espero que los instintos de mi enfermedad no me traicionen porque a él si lo amo de verdad), pero no importa vivimos muy felices y como dicen por ahí, hasta que su muerte nos separe…
¿o no?

La alfombra roja de tu sangre

Aún me duelen los golpes que me propinaste ayer, me duele todo el cuerpo como si me hubiera pasado un tráiler encima, mi ojo derecho está casi cerrado y me sigue pulsando de dolor, así que te observo con odio con mi ojo izquierdo, te veo aplastado en el sillón tomando cervezas como si nada hubiera pasado, estás feliz. Yo, mientras  recojo  todo lo que me aventaste y lavando los trastos que siempre se juntan.

Mis manos me arden con el jabón y mis heridas y todo por tirar una taza que hizo despertarte de tu siesta

¿En qué momento pensé que te amaba? ¿En qué momento lloré por ti y te perdoné todas tus infidelidades? ¿Crees que no sé qué te vas con la vecina mientras yo voy al mercado? ¿Qué hice tan mal para que me trataras así? Me prometiste amor por siempre ¿Dónde está?.

Acabando de enjuagar los platos sigo con los cubiertos, uno por uno hasta llegar al cuchillo, siento su forma con solo tocarlo y mientras te veo me imagino que con éste mismo cuchillo que me regaló la rata de tu hermana, te corto la garganta con toda la fuerza que aún me queda. Te agarro de los pocos cabellos que te quedan y hago tu cabeza hacía atrás mientras el cuchillo corta como mantequilla tu piel y salen chorros de sangre.

Despierto de mi fantasía y me doy cuenta que eso sería un final feliz para ti y no quiero

Ahí aplastado con el sartén que rompiste en mis piernas, lo tomó y golpeo tu cabeza, ya desmayado, te quitó toda tu asquerosa ropa, sobre una silla te siento y te amarro, esperando que despiertes.

Apago la estúpida televisión y pongo la música que hace años ya no escuchaba, tiro todas tus cervezas del refrigerador y saco una botella de vino y doy pequeños sorbos, que ironía fue regalo de nuestra boda. Subo a mi habitación y me pongo mi vestido de novia, aquél que me hizo feliz por unas horas, aquél que me hizo la mujer mas bella del mundo ante tus ojos, aquél que llené de sueños e ilusiones falsos.

Me maquillo aunque hacerlo me lastime,  mi boca la tengo ya hinchada, la pagarás…

Despiertas y me ves enfrente de ti como lo que era y como la monstruosidad que has hecho conmigo, tratas de zafarte y no puedes, tratas de gritar y no puedes, la cinta sirvió bien para taparte el hocico, por primera vez siento tu mirada de miedo al ver en mis manos un cuchillo que tomo con delicadeza y que poco a poco me acerco a ti, sin miedo y con mucho valor hago heridas en tus brazos y piernas como los que yo tengo, tomó el tarrito de vaca con sal y como a la comida le echo piscas , gimes de dolor, suspiro de satisfacción al verte retorcer por el dolor.

Se me ocurrió pegarte en tu gran orgullo, tu miembro pedazo de miseria, una y otra ves lo pateo con mis zapatillas y tu comenzaste a llorar, con el cuchillo comienzo hacerte cortadas en tu pene que ahora se me ocurrió echarles cloro para matar cualquier bicho que hayas agarrado de la vecina.

Por primera ves en mucho tiempo sonrió y me siento muy feliz, y tú, todo lo contrario, lloras, tratas de gritar y sufres

Te dejo así un rato y si veo que tus heridas comienzan a cicatrizar la abro para echarte mas sal y en otras cloros y por que no, en otras tantas la soza de la cocina. Cuando éstas agonizando y antes de que pierdas la conciencia te apuñalo una y otra ves, te quito la cinta del hocico y vacío líquido de la basura orgánica.

¡Me gusta! Como punto final ahora si corto tu garganta y cerceno tu cabeza, como caballero de la antigüedad la levanto hacia el cielo como señal de triunfo. Al final gané yo. Pero ahora ¿qué hacía con tu cuerpo? Mientras aún sigo tomando mi vino, decido poner tu cabeza en lugar de la estúpida televisión, tus piernas las corté y las puse en el área de lavado junto a la escoba y el recogedor, tus brazos los colgué en la cocina, como un instrumento bello que jamás me servirá.

Tu miembro ese ya no servía, lo corté y lo machaqué con un martillo para que fuera mas difícil saber que era cuando lo tirara por el mercado del barrio. Tu cuerpo lo vacié de todas tus tripas y guarde ahí toda tu ropa y tus pertenencia, lo cerré con hilo y aguja, como un lindo peluche y su relleno.

La sangre salpicada en las paredes y batida en el piso era como una alfombra que adornaba nuestra casa. Tus intestinos los colgué como adorno navideño , tus ojos los puse en la esquina de una ventana discretamente asomados, tu sucia lengua esa la quemé y el fuego la consumió.

Pensaba hacer de tu piel

Lámparas, guantes o algo mas servible como lo había leído de un famoso asesinó serial. Yo ya comenzaba a sentirme sucia, subí a darme un baño con agua muy caliente, salí me sequé y me acosté en mi cama como nunca lo había hecho. Cerré mis ojos y tuve un sueño, despertando yo misma lavando mis trates, el ojo cerrado y tú riéndote de las tonterías de la estúpida televisión.

EL cuadro de María

Un tal día después de un arduo trabajo, regresar a mi casa y estar como siempre solo, sentí la necesidad de las caricias compradas así que tome mi gabardina y mi sombrero y ya caída la noche me fui aquél lugar donde hasta ellas ya me conocía, pensé que sería un noche como siempre, escogía a una, le daba su respectivo dinero y ella cumplía con su trabajo. En ésta ocasión no fue así.

Sentada bajo un farol que apenas iluminaba estaba aquella mujer

Su sonrisa se veía vacía, su mirada bien maquillada para que nadie viera su tristeza. La observé por un rato queriendo averiguar que me llamó tanto la atención de ella, no era muy bonita ni mucho menos tenía un cuerpo escultural pero sé que había algo más oculto. Decidí acercarme ella al verme se levantó y  se me ofreció por unas cuantas monedas con voz dulce me decía que hacía de todo y yo con un gesto acepté.

Ella sonrió y la llevé a mi casa ( raro, es la primera ves que hacia una locura así), ella vio la cama y comenzó a quitarse la ropa muy despacio y sensual como si en su mundo estuviera ella sola con su intimidad. Yo quedé impactado al ver tan hermosa mujer y las formas de su cuerpo eran tan sencillas y comunes pero había algo que la hacía ver muy diferente a las demás.

Me atrevo a decir que hasta las de la realeza las dejaba atrás.

Por fin vi su cuerpo totalmente desnudo, delgado, pechos chicos pero bien redondeados y rosados, caderas escurridas y unas nalgas que se asomaban con discreción, su vientre era plano y me di cuenta que hasta ahorita no había tenido ni un solo hijo, su piel blanca y tersa hacían brotar su juventud, pero había algo que hacia sombra en su belleza.

Tuvimos el encuentro y creo que a mis cuarenta años fue el mejor de mi vida, sentí como se entregó desde lo mas profundo de su alma, sentí volar más allá de las estrellas y de cualquier forma de tiempo, sus movimientos no los podía resistir y sin mas detalle no dejaba de ver sus ojos, ella cuando se daba cuenta los cerraba, se ocultaba, ella gemía de una forma tan rico que sentía que no podía resistir mas.

Por fin acabamos, ella se hizo a un lado y de nuevo con esa misma expresión se sentó a lado de la cama y me pregunto si podía fumar le dije que si. Yo seguía observándola pronto sentí la necesidad de tocar su espalda y sin pensarlo lo hice, mi piel se erizo, ella se levantó. Camino por mi casa desnuda, observó y admiró mi trabajo. Cada pintura la veía con tanto detenimiento que imaginaba que las leía. Observó una a una sin decirme ni una sola palabra. Llegó a mi de nuevo y fue cuando habló:

– ¿ Algún día volverás a contratarme?
– ¿ Por qué la pregunta?
– Si lo haces, quisiera que no fuera por unas cuantas monedas, quiero que me pintes en un cuadro como los que tienes ahí… ( suspiró)
– Si quieres lo hago ahora

Ella sonrío, se puso su camisón y las medias a media pierna, se dirigió hacía su bolso y sacó algo que no le di importancia pues yo comenzaba a preparar el lienzo, pinceles y la pintura.

Se sentó sobre un viejo mueble mío, arreglo su cabello, pintó sus labios, se descubrió un seno e inyectó algo en su pierna, su mirada se perdió en la soledad de la habitación y fue entonces cuando comencé, cada detalle de su cuerpo, cada lunar lo pinté, después de unas horas lo concluí. Se lo mostré, ella sonrió como con cierta chispa de alegría, quedó maravillada, me dio un beso en la mejilla que hizo que me sonrojara, me dijo “gracias”, se vistió y desde ese instante completamente ella cambio, vi su belleza sin ser opacada por sombras.

Tomó sus cosas y con una gran sonrisa en sus labios me dijo que su nombre era María.

Abrió y cerró la puerta. Esa vez no pude dormir toda la noche pensando todo lo que quería hacer con María si es que ella aceptaba.

A la noche siguiente fui a buscarla al mismo lugar y el faro estaba vacío, le pregunté a las demás si alguien la conocía y nadie jamás la había visto. La describí y no daba con ninguna de las mujeres de ahí. Tuve que llevar el cuadro para que me entendieran y lo único que logré fue que todas quedarán sorprendidas, unas admirándolo, otras llorando como sintiendo lo que María sentía en ese momento. Pasó el tiempo y yo seguía buscándola pero lo único que logré fue convertirme en un pintor famoso  con ese cuadro de María.

Los años me pesaban ya, mi cuerpo era viejo, había logrado formar una familia, esposa y cinco hijos. Algo maravilloso pero en gran parte de mi corazón existía el recuerdo de María, ¿Quién era? O ¿ que era?, no sé, la extraño bastante y por unas cuantas monedas ella logró que un sin nadie como yo fuera alguien tan famoso hasta el final de los tiempos.

Gracias María donde quiera que estés.