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Las filias en el sexo

La palabra “filia” viene del griego “philos”, que podríamos traducir como “amor” o “amistad”. No obstante, en el mundo de la sexualidad la podemos definir como conducta sexual en que los deseos, la excitación o el placer dependen en gran medida de elementos atípicos.

Las parafilias son inofensivas siempre y cuando no afecten a terceros y se pueden llevar acabo platicando plenamente con tu pareja.

A continuación te muestro los tipos de filias y breves características que a lo mejor ya conoces, te gustan y las has practicado:

1. Fetichismo:
El fetichismo es la preferencia sexual por objetos inanimados o bien por partes concretas del cuerpo. Dos de las filias fetichistas más conocidas son la podofilia, que implica los pies, y el retifismo o gusto por los zapatos.

2. Exhibicionismo:
Esta filia consiste en la obtención de excitación y placer sexuales al exponer partes del cuerpo, normalmente los genitales, a otras personas.

3. Voyeurismo o escoptofilia:
Se define como el gusto marcado por observar a personas desnudas o que están teniendo sexo. Los voyeurs suelen preferir que la persona observada no sepa que la están mirando, y normalmente no buscan la relación sexual con ésta. Como el relato que escribí “ Del otro lado de la ventana”.

4. Frotteurismo:
Las personas frotteuristas, buscan el contacto físico con otras personas para masturbarse después; en su forma patológica, lo hacen sin permiso y/o en contra de su voluntad. Suele llevarse a cabo en lugares donde hay mucha gente, como el transporte público. El frotteurismo es mucho más habitual en personas jóvenes.

5. Masoquismo sexual:
El masoquismo incluye el placer sexual que se obtiene al recibir daño físico o humillación, así como cualquier otro tipo de sufrimiento. Se trata de la parafilia más común en mujeres, y se asocia frecuentemente con el sadismo.

6. Sadismo sexual:
Las personas sádicas disfrutan sexualmente con la idea o la práctica de hacer daño a otros.

7. Fetichismo transvestista:
Esta filia implica la obtención de placer sexual al vestirse como una persona de otro género. Sólo se ha descrito en hombres heterosexuales, que en algunos casos no se identifican con el género masculino. Cuando un varón se excita viéndose o imaginándose como si fuera una mujer hablamos de autoginefilia.

8. Pedofilia:
La diferencia con la pederastia es que este término designa la práctica de conductas de abuso a niños, mientras que la pedofilia puede referirse también a impulsos o fantasías habituales que no se han cumplido. La más terrible e inhumana en mi opinión.

9. Gerontofilia:
La gerontofilia es la preferencia sexual por personas de edad avanzada. Si la atracción se da hacia varones ancianos esta filia se conoce como alfamegamia, mientras que si el objeto de deseo son mujeres se trata de matronolagnia.

10. Necrofilia
Las personas necrófilas se sienten atraídas por los cadáveres, sean de humanos o de otros animales.

11. Asfixiofilia:
La asfixiofilia consiste en obtener placer con la sensación de ahogamiento. La asfixia sexual puede llevarse a cabo con una pareja o como método de masturbación; en este caso hablaríamos de asfixia autoerótica.

12. Zoofilia o bestialismo:
En la zoofilia la persona siente deseo o realiza actividades sexuales con animales.

13. Urofilia y coprofilia:
En la urofilia las fantasías incluyen la presencia de orina, mientras que en la coprofilia sucede lo mismo con las heces. Una parafilia relacionada es el fetichismo del pañal. Cuando la persona se excita con la idea de orinar o defecar encima de una pareja sexual hablamos de salirofilia.

14. Xenofilia:
Entendida desde un punto de vista sexual, la xenofilia es la preferencia por las personas que son percibidas como miembros de una etnia exótica o distinta a la propia. No obstante, en un sentido más amplio la xenofilia es el gusto por personas u objetos de origen desconocido.

15. Ginandromorfofilia o ginemimetofilia:
Esta filia hace referencia a la atracción preferente, sea exclusiva o no, hacia personas transgénero o transexuales. La concepción de la ginandromorfofilia como un tipo de parafilia es criticada con frecuencia ya que puede favorecer la estigmatización de las personas transgénero y de quienes se sienten atraídas por ellas.

Y tú ¿Qué opinas?

¿Cuál te gusta más?

#yovueloconyezidy

Infidelidad

Nos conocimos por azares del destino, cruzando nuestros caminos y miradas que inmediatamente prendieron fuego. Él decidió primero hablarme pidiendo mi número de teléfono y haciéndome platica para tomar confianza.

Pasaba el tiempo y nos hicimos de una muy linda amistad hasta que las pláticas comenzaron a subir de tono y tuvimos nuestros primeros encuentros. El detalle a todo esto es que ambos estábamos casados y disfrutábamos de una familia que ninguno pensaba dejar por las aventuras que disfrutábamos.

Nos veíamos entre semana al no tener otro día para saciar nuestras mas bajas pasiones

 El sexo era bastante bueno e intenso, me dejaba súper mojada y bien saciada. Cuando terminábamos de coger hasta por casi una hora a él le daba risa que por el 98% de la cama la humedad era inminente por nuestros jugos. 

Él me había echo sentir orgasmos increíbles que me hacían gritar y arquear mi cuerpo de tanto placer y a él le gustaban esos ricos orales que le daba y que le hacían erizar la piel.

Sin mentir casi duramos un año de total felicidad, nos entendíamos bastante bien y aunque me gustaba un montón, sabía que ese hombre no iba hacer para mi y sólo tenía que durar hasta donde fuera necesario.

Resultó que en un encuentro el comenzó a besarme a pesar de que yo le había comentado de que los “besos eran para los enamorados”, fue tan intenso sentir sus labios, su lengua recorrer toda mi boca con gran desesperación y la manera de tocarme ya era completamente diferente, comencé a sentir que hacíamos el amor en lugar de tener sexo.

De cierto modo me estaba gustando pero algo dentro de mi comenzó a tener miedo a que eso tan maravilloso que habíamos construido comenzara a florecer con sentimientos burdos por nuestra situación.

Fue cuando probamos por primera ves aquel beso blanco del cual había leído en una página de Facebook; aromas, sabores se combinaron haciendo explotar mis sentidos para que cuando él me penetrara y después de un rato ya para hacer mas duradero el momento, me bajaba y se la chupaba tanto que mi humedad escurría casi hasta mis rodillas.

Literalmente era una boca jugosa

Y así me volvía a penetrar en diferentes posiciones, mientras yo gemía de placer , mis manos recorrían su pecho “peludo” y apretaba ligeramente sus pezones él tan increíblemente también gemía y de una manera muy diferente.

Se había cansado y ahora me tocaba a mí cogérmelo, lo monté y comenzaba el movimiento mientras desde mi enfoque visual observaba con cuidado todas sus expresiones pues temía que fuera de las ultimas veces, aumentaba ritmo y él al sentir el punto máximo me decía que me detuviera pues no quería dejar de sentirme. 

Baje hacia su rostro y me dirigí a besar su cuello él con sus manos tomó mi rostro y comenzó a besarme y decirme tantas cosas  “lindas” que mas miedo me dio, con sus dedos tocaba mis labios y acercaba a cada palabra para darme un beso, recorría las formas de mi rostro y sin querer él se vino dentro de mí.

Fue tan magnifico sentir todas esas emociones al tener con esa persona al que consideraba mi mejor amante, pero la regó al comenzar a sentir “algo más” por mi.

Desafortunadamente si fue nuestra última ves le fui poniendo pretextos para ya no vernos. De cierto modo me dio tristeza pero así como soy no me sorprendía mi actitud tan fría. 

Pasó el tiempo y me di cuenta que cerca de mi casa habían abierto un consultorio con un doctor bastante atractivo y que por desgracia o fortuna era idéntico a mi ex amante lo mas interesante era que sin duda alguna yo le gustaba y aquí se escribe otra historia.

Del otro lado de la ventana

Cumplía mis 30 años, soltero, no guapo pero digamos que si tenía lo mío, auto modesto y Titulo en Ingeniería, un buen trabajo que me había dado la oportunidad de adquirir un departamento.

Un departamento amplio y por supuesto puse los muebles necesarios soy digamos que minimalista, lo que me gustó de éste departamento fue su amplia ventana, de pared a pared y de piso a suelo, lo iluminaba bastante bien aunque le haya puesto cortinas, puse mi pantalla de 50 pulgadas sobre un mueble de madera y mi sillón todo frente a la ventana sin obstruir su iluminación.

Todo iba muy bien, me acoplé a vivir ahí muy rápido pero no tenía novia ni amigas de esas con derechos, si tenía compañeras que sabía que yo les gustaba pero se intimidaban conmigo o pensaban que era gay, la verdad no sabía que hacer luego les mandaba mensajes indirectos donde les daba a entender que me gustaban o quería algo… Nadie me hacía caso, mi mano era mi fiel amante.

Un día llegando del trabajo me di cuenta que había llegado un nuevo inquilino y justo frente mi departamento (eran dos torres con tres departamentos cada uno), dejando mis cosas y quitándome mi corbata, escuché que alguien tocó a mi puerta, atendí en instantes y era mi casera que me presentaba a las nuevas inquilinas, la Señora Olga y su hija Rosa, salude a ambas y ahí quedó todo, cerré mi puerta y di un suspiro, su hija era hermosa le calculaba unos 25 años, estatura media y digamos que con buena carne de donde agarrarse.

Al siguiente día igual llegando de mi trabajo pretendía encontrarme con Rosita pero no tuve suerte ni  ese y ni los siguientes días.

Llegó el fin de semana y me la pasé en casa, en pijama ya de tarde me senté en el sillón y prendí la mi tv para ver cualquier serie o película, con la cortina entre abierta se me ocurrió asomarme a ver si veía a Rosita y cual fue mi sorpresa, frente mi ventana estaba su cuarto y con la misma ventanota no lo podía creer, su cortina era azul y pareciera que no había nadie.

Me cayó la noche viendo una serie muy buena y claro comiendo pizza, enseguida vi que la luz del cuarto de Rosita se prendió, me levanté a revisar y disimuladamente abrí mi cortina y ella estaba ahí arreglando unas cosas, poco a poco se fue quitando la ropa normalmente, era increíble que no supiera que de mi ventana se podía ver todo, ella muy natural y como si nada, hasta que se quedó en ropa interior, mi erección fue inminente y me dieron muchas ganas de coger, ella prendió su tv, apagó la luz y se acostó.

Yo me dirigí a mi cuarto con mi fiel compañera y me ajusticié. 

Al día siguiente volví asomarme por la ventana pero ¡demonios! De día no se reflejaba nada, ansiosamente esperaba que llegara la noche para volver a ver, en ésta ocasión hizo así el mismo ritual, pero la diferencia fue que se quedó en toples y andaba de un lado a otro acomodando cosas, su cuerpo era hermoso, la típica “gordibuena” , Rosita… se me estaba antojando mucho y de nuevo tuve una erección, dedicársela hacía que se sintiera más rico, ese anhelo de llegar y sentir ese escalofrío hacia que mi cuerpo descansara y mi “amigo” me lo agradeciera.

Un día llegando del trabajo había salido por mi cena de regreso al abrir la puerta principal de los departamentos ¡oh sorpresa! Yo entrando y ella saliendo, me saludo y fue todo (me dio risa) me quedé como tonto porque no me dio tiempo de responderle el saludos.

Me agarré los huevos (en sentido figurado) y la buscaba en cuanto podía para hablarle, hasta que me la encontré bajando de las escaleras de su torre, sonriente y tímida me vio, la invité a tomar un café y ella aceptó, para no hacerles el cuento tan largo, es una niña encantadora y muy dulce, nos pasamos lo números de celular para agregarnos y mensajearnos por chat y así fue ya en confianza comenzamos a platicar sobre temas mas candentes y claro, a ella le gustaba pero no daba su brazo a torcer.

Una noche me levanté al baño y vi que su luz estaba prendida, me asomé y estaba completamente desnuda, quedé pasmado, me bajé mis boxers y comencé a tocar a mi “amigo” , mi erección estaba en su punto, ella no se qué tanto hacia pero andaba de un lado a otro, me encantaba ver como su trasero se movía al igual que sus pechos, llegó el momento en que se acostó sobre su cama abrió las piernas y se masturbó.

Fue increíble (sospechaba que ella sabía que yo estaba mirándola, como dicen las mujeres me dio esa intuición), me ajusticie pensando que yo estaba entre sus muslo, tocando sus pechos y chupándolos sintiendo en mi boca sus pezones erectos, su humedad y viniéndome en su boca, soy un enfermo.

Rosita era tan dulce como para pensar así.

La cite por mensaje para ir por un helado, estando juntos veía como se lo comía (y no, no estaba enfermo, era dulce pero ella era igual de perversa ), platicando de todo le quise robar un beso, ella se movió pero reaccionó y me lo robo ahora a mi. Llegamos al departamento de ella diciéndome que su mamá casi no estaba que pasara sin ningún temor. Fuimos a su habitación y comenzamos a besarnos (hasta que se me estaba haciendo), nos quitamos la ropa con desesperación hasta quedarnos completamente desnudos y sin dejar de besarnos, yo ya estaba mas que listo.

La acosté en su cama y al tratar de penetrarla me costó trabajo, me eche saliva pero me di cuenta que ella no estaba lubricando, le pregunté que estaba pasando y ella comenzó a ponerse seria, la besaba en el cuello y sus pechos y nada.

Mi erección se me fue

Rosita me pedía disculpas y me confesó que ella sólo se excitaba sabiendo que alguien la miraba, sentía mucho placer aunque no tuviera contacto, que conmigo quería intentar ese contacto pero no, no funcionaba. Qué bien sabía que la veía desde mi ventana y eso la prendía muchísimo. Me quedé sin palabras, de regreso a mi departamento le mandé un mensaje donde le decía que no se preocupara que todo estaba bien.

Con el tiempo entendí que ella era exhibicionista y desde entonces algunas noches yo abría completamente mi cortina y ella igual, ella hacia como si nadie la viera, desnuda caminaba por toda su habitación haciendo mil cosas y terminaba masturbándose, mientras yo sentado en mi sofá y desnudo tomaba a mi “amigo” y me ajusticiaba por ver tal escena del otro lado de mi ventana.

Cuando la vida te coge por la espalda

¿Cómo la conocí? Pues bien, fue a través de la fiesta de una amiga mía, ella nos presentó y de ahí comenzó nuestra amistad.

Perdonen mi falta de educación me llamo Ramón y la historia que te voy a contar es sobre Mónica y su servidor. En esa mentada fiesta habíamos compartido No. De teléfonos y a cada rato nos mandábamos mensajes.

Pasó como un mes aproximadamente donde entre risas y temas burdos ella simplemente me dijo:

-Vamos a coger.

La verdad yo me saque mucho de onda ya que era casada (bueno, mas divorciada que casada) y con un hijo y no es que me espante pero era de una religión donde la infidelidad o meterse con alguien fuera de su clan, era casi casi pecado mortal.

Tomé a juego su comentario pero desde ahí nuestras pláticas ya eran mas “sexosas” y ya con mas confianza me contó que su marido había su primero y único hombre en su vida, con 5 años de casados sólo lo habían echo de misionero. Ella quería hacerle un oral o probar otra posición y él le decía que eso era sólo de “putas”.

A mi la verdad ya me comenzaba a llamar mucho la atención no era muy guapa, pero era morena de esas que encienden fuego y más por saber que andaba “ganosa”, abierta a experimentar y probar de todo.

Decidimos vernos por fin para cenar una pizza y de ahí nos dirigimos al hotel. Después de apreciar la elegancia de esa habitación sin más ella se abalanzó sobre mi y me echó sobre la cama.

Comenzó a besarme desesperadamente y sentí como se frotaba sobre mi miembro que ya estaba poniéndose duro. Yo comencé acariciar sus pechos y nalgas, ella gemía de placer.

Y eso que aún no le hacía nada.

Mónica detuvo sus apasionados besos y de la nada se despojó de sus prendas, pude apreciar un cuerpo tan perfecto como nunca antes lo había echo: una barriga un poco abultada por su hijo, estrías que adornaban su piel y era como trofeo por los nueve meses que creo vida, unos pechos caídos por su haber cumplido su gran misión, pero lo más sexy fue ver su seguridad y confianza en si misma.

Literalmente era una gran señora y mujer

Mi “amigo” al verla se puso durísimo y estaba listo para sentirla, ella me quitó la ropa y me hizo el mejor “blow job” que nunca jamás había tenido, casi me hace llegar a los minutos y según ella nunca lo había hecho, en fin.

Me daba unas chupadotas que casi sentía la campana de su garganta, la forma en que movía su lengua era increíblemente excitante y jamás me lastimo con sus dientes.

Se detuvo, se acostó sobre la cama con las piernas abiertas deseosa de mi “experiencia”. Comencé a besarle ahora si que sus labios y mover mi lengua sobre su clítoris, estaba mas que húmeda y escandalosa.

Comencé a meterle la lengua a su sonrisa vertical y ella me dijo que ya estaba lista y que la penetrara rápido.

Cuando lo hice se sentía tan bien que ella creo luego luego llegó al orgasmo y me seguía pidiendo más y más, la puse de a perrito y comencé a moverla, mis testículos hacían lo suyo rebotando y yo apretando sus nalgas me pidió que le diera nalgadas y cada ves las pedía mas fuertes.

Gritaba mucho, no se si estaba actuando o en verdad yo era muy bueno, duramos un buen rato así hasta que me dijo que ahora ella me lo iba hacer y me puso de nuevo sobre la cama, me montó y vaya que tenía experiencia ( comenzaba a dudar lo que me había confesado).

Sentía escurrir por mis testículos su “liquido” y llegó un momento donde ya me dio un poco de miedo pues comenzó a darme cachetadas y decirme groserías. Ella se estaba como exorcizando. Tuvo un orgasmo demasiado fuerte por que sentí las contracciones y ella gritó mucho más. Cuando se calmó se recostó sobre mi regazó como si nada y muy cariñosa, obvio a mi se me bajó la erección de los fregadazos que me dio pero creo ella ni en cuenta.

Total, resultados de esa noche: un labio roto, arañazos en mi espalda, un chupetón en mi pecho, cacheteado y asustado.

Ella pide vernos y claro cuando ya no tenga tanto trabajo.

Nuevamente Noli

Hola soy  Noli y les traigo una nueva aventura con un tipo que vale la pena  redactar su historia.

A los nuevos les menciono  que soy  una mujer de la vida galante ya desde algunos años. Bueno de echo mi historia ésta por aquí. En fin.

Resulta ser que me llegó un mensaje a mi whatsapp del “trabajo”  pidiendo informes de mis servicios y con gustos se los di, inmediatamente me llegó el depósito de lo acordado y llegó el día de la cita.

Cuando llegó al punto acordado,   ¡vaya! Que guapura de hombre, había estado con muchos hombres bastante atractivos pero ninguno se compara con él. De echo sentí algo que nunca había sentido con nadie más. Cuando abordé a su auto todo fue mucho mas diferente,  sentí esa química eh inmediatamente nos llevamos muy bien. Resultó ser un hombre de 40 años y empresario. Quiso saber mi vida pero  sólo le dije lo necesario.

Cuando llegamos al hotel fue tan lindo, el observar cómo me veía, como se acercó a mí a tocar las curvas de mi cuerpo, fue la primera ves que no quería coger luego luego quería que él siguiera haciendo “eso”.

Me dijo que me recostara sobre la cama justamente a lado de él, me abrió sus brazos y ahí me mantuvo abrazándome. Mi corazón latía bastante rápido y por  mis nervios lo único que hice fue  acariciar el vello canoso se su pecho que me encantó y más por que olía riquísimo.

Hablamos de muchas cosas que con nadie había echo y fue maravilloso ese momento,  por mi mente pensaba en hacerle el mejor sexo y así fue.

Con luz  medía me puse sobre él, mientras me veía con esa mirada penetrante me fui quitando lentamente mi blusa y enseguida mi sostén dejando al descubierto mis senos que inmediatamente tocó sin mesura alguna, en mi entrepierna ya comenzaba a sentir su bulto duro y eso me excitó bastante, me tomo de la cintura y me puso sobre la cama.

Me quitó la falda y me dijo que le gustaban mis largas piernas y el como se me veían con las medias, me quitó todo  hasta que me dejó completamente desnuda.

Tomó su miembro  e inmediatamente me penetró y así como por arte de magia comencé a sentir esas  “mariposas” en mi panza.

La sensación era increíble ya que él tomó el control de todo: movimientos y posiciones. Hicimos un poco de todo pero lo que más me gustó es la posición como de tijera ya que inmediatamente llegué a mi orgasmo y como después del primero me vuelvo más sensible digamos que por cada posición tuve uno.

Sudé como nunca y él siempre me preguntaba si estaba bien, hasta en eso él era diferente a los demás.

Tuvo la duración de 40 minutos y vaya que fue tan increíble todo que le dije que terminara en mi boca y él con una grata sonrisa accedió.

Lo fui chupando poco a poco y suave hasta que comencé a sentirlo mas hinchado y caliente me di cuenta que ya iba a llegar y así fue.

Sentí su chorro invadir mi boca  y él gimió de placer. Me dijo cuan maravillosa era y que fue una experiencia única para él ya que nunca había contratado a una mujer como yo y que había quedado encantado conmigo.

Nos metimos juntos a ducharnos y como si nada comenzamos a platicar de mucho mas cosas de la vida.

De echo hasta el momento es el único que tiene mi celular personal y cuando podemos nos mandamos fotos bastante candentes y de las cuales no le cobro ni un centavo.

Me pregunto.  ¿Quién será el afortunad@? ¿Él o yo?

Tu, lector ¿Qué piensas?

 

La gran aventura con las pastillas negras

Ya hacía algún tiempo que había escuchada hablar sobre las “pastillas negras” en ese momento lo tomé muy a la ligera, la verdad no me llamaba la atención por que ni novio tenía. Al cabo de unos meses ya anduve con una persona la cual era igual de intensa que yo en la cama;  alto, fornido pero lo que mas me llamaba la atención eran sus labios: carnosos y mordibles. Un tal día que salimos  y comprando dulces inmediatamente vi las pastillas negras y se me ocurrió obsequiarle un dubalín, todo con fines meramente sexuales. 

Esa misma  tarde mientras estábamos sentados en la mesa de un parque se lo dí, yo tomaba un jugo con popote y mientras él comenzaba abrirlo mi entrepierna hormigueaba, él comenzaba a lamerlo y sin darse cuenta yo lo miraba con cierto morbo, cada lamida me la imaginaba en mi sonrisa vertical , sus ojos dulces veían pasar la gente y los autos de aquél lugar y en mi mente ya pasaba la idea de tomarlo de las manos e irnos a otro lugar.

Sin darme cuenta, termine mi jugo y el terminó su dubalín

Mi entrepierna ya sentía esa necesidad, comencé a calentarlo con las palabras y él inmediatamente accedió, estando cerca de muchos hoteles escogimos el “menos peor” pues a esa alturas no teníamos mucho dinero ya en la bolsa.

Ambos nos metimos a bañar, jugábamos en la bañera ” yo te toco tu me tocas”. Cuando terminamos ambos nos pusimos sobre la cama y de mi bolso saqué las pastillas, tomé dos y me las metí a la boca inmediatamente lo besé y con la lengua le pasé a él la suya, reíamos nerviosamente pero nos apurábamos a disfrutar la pastillas para después crear el resultado.

Después de unos minutos casi se nos había consumido la “pastilla negra” , tomé la iniciativa y comencé hacerle un oral, el parado y yo arrodillada ante su gran miembro, comencé a chuparlo lentamente para no lastimarlo con lo poco de la pastilla, el gemía, chupar y lamer de arriba hacía abajo, con mi mano jugaba con sus testículos mientras mi otra mano agarraba su trasero, él no dejaba de gemir y a leguas se veía o mejor dicho, se sentía que estaba súper excitado. No lo culpo.

Esa sensación del frío y caliente de la fricción era genial hasta en mi boca, él se vino en mis pechos. Ahora era mi turno

Me acostó en la cama boca arriba, abrió mis piernas y él ahora en la orilla de la cama arrodillado, me hizo suya, creo me faltarán palabras para describirlo, fue una sensación increíble, no podía creer que esa     “ pastilla negra” hiciera tal efecto, obvio no dejaba de gritar de placer, yo misma me apachurraba mis pechos de tan rico que estaba sintiendo, su lengua hacia un trabajo genial que me vine y aún quería mas.

Lo acosté sobre la cama y rodee su cabeza con mis piernas y él con la lengua afuera comencé a moverme de adelante hacia atrás, quería más y más y por supuesto él ya estaba de nuevo erecto, me vine de nuevo y me tomó por atrás, poniéndome de a perrito me penetró por la vagina y fue igual de delicioso, su intensidad, su fuerza, su tamaño todo hacía el mejor juego, me nalgueaba una y la otra nacha, hasta que ambos llegamos juntos.

Nos recostamos sobre la cama aún gimiendo y él me besó en mi frente mientras sobre mi cabeza me hacía “piojito” y diciéndome en voz bajita. Te amo mi flaca.

Mi jefe, la manzana y el pecado

Acabo justo de salir de la universidad y me integré a un Despacho Contable, presentada ante todos los integrantes del equipo me llamó mucho la atención quien sería mi   jefe,  Roberto bastante guapo por cierto,  pero lo que más me llamaba la atención era su  mandíbula bien definida y como cereza al paste; su manzana de Adán, bendito el  día en que precisamente Eva  cayó en tentación comiendo el fruto prohibido y  había echo que a éste hombre le diera ese toqué de tentación y que me quisiera sentir Lilith para ir fornicando por todos lados y sin piedad alguna con él. 

Pasaba el tiempo y me di cuenta que yo le gustaba,  esas miradas hacia mi trasero  y mi gran escote no eran no más porque si, platicando me dijo que era soltero  y fue cuando me brillaron los ojos, concordamos salir un día después del trabajo y claro en quincena y viernes.

La  cita perfecta

Fuimos a comer tacos con una buena cerveza bien fría que al sólo acordarme se me sigue haciendo agua a la boca. Esa noche no la pasamos genial, platicamos mucho y ambos conocimos de nuestras vidas creo inmediatamente hicimos ese “clic”  que nos hizo seguir viéndonos más seguido en plan de amigos.

A la siguiente quincena decidimos dar el siguiente paso que era: probar nuestras carnes y disfrutar de nuestros deseos. Me preparé: ropa interior blanca como me lo pidió, falda corta y tacones ( sin ser ostentosa pues era día de trabajo), yo le pedí traje negro y camisa roja (vaya que le quedaba super bien ese color).

Al salir del trabajo y subir a su auto nuestras mas bajas pasiones nacieron, me abrió las piernas y con su mano derecha comenzó a tocarme, puso música con mucho ritmo y poco a poco comenzó a subir a mi sexo. Mi sensación de placer aumentaba y sin pensarlo comencé a tocarlo también en su miembro que ya se sentía bastante duro y si mis cálculos no fallaban estaba bien dotado.

Risas y el aire que entraba al auto eran ingredientes idóneos para el momento

Me dijo que poco a poco me  desabotonara la blusa hasta dejar mis pechos casi  vulgarmente a la vista. Eso le encanto y yo de reojo no dejaba de ver esa mandíbula y entre cada risa esa manzana que dejaba verse y hacia que me prendiera mucho más. Llegamos a un motel bastante bonito.

Caballerosamente abrió la puerta de mi lado del auto  dándome la mano  subimos cuan buenos seres éramos. Al cerrar esa puerta todo quedó atrás, éramos de nuevo esos pervertidos jugando a fornicar, me acostó sobre la cama y comenzó a quitarme la ropa delicadamente para disfrutar cada centímetro de mi cuerpo, yo con mis manos le acariciaba esa quijada y en cuanto podía le besaba esa manzana que me hacía enloquecer, él comenzó a quitarse la ropa  y me dijo que besara su cuerpo y que en ciertos puntos le diera pequeños mordiscos y  fue complacido,  acordamos hacer un 69 pero para mi comodidad le dije que yo arriba, así mi trasero y la sonrisa vertical la tendría justo frente a su cara y comenzó a lamerme.

Me di cuenta que  no fallaron mis cálculos y él estaba muy bien de “aquello” 

Comencé  a meterlo poco a poco a mi boca  y masajeando  sus bolas de arriba abajo, jugando con mi lengua y a veces chupando los testículos que me di cuenta que eso le gustaba bastante. Roberto me  hacía un oral increíble y para sentir más placer comencé a mover mi cadera de arriba abajo para ayudarlo y llegar más rápido a mi orgasmo y otras veces le hacía atrás y adelante y sentí como puso su lengua dura en dirección a mi sexo.

En un grito de placer se dio cuenta que llegué a mi orgasmo me recostó sobre la cama y comenzó a penetrarme,  mi sensibilidad era demasiada que comencé a gritar y gemir, él me decía que estar adentro se sentía muy bien y le excitaba ver  la cantidad de mi lubricante natural ( jaja) .

Me puso en cuatro puntos y le dije que me diera nalgadas que  me había portado mal entregándole un balance mal cuadrado, eso le encantaba y me las daba fuertes pero sin lastimar, me levanto sobre esa misma posición pero para tocar mis pechos y besar mi cuello sin dejar de cogerme. Entre gemido y gemido me dijo al oído que quería llegar en mi boca y accedí, me dio la señal  y rápido baje a su miembro  para hacerle el oral y no dejarlo de ver a los ojos él se vinó, sentí su líquido tibio invadir toda mi boca y como seguía  echando y  ví que el descansaba  por fin.

Me vio y me dijo que era genial yo le respondí enseñándole que en mi boca ya no había nada,  que lo poco que escurría en mis labios lo recogía con mi lengua y dedos.

Una gran aventura con un tipo genial.

Del infierno al cielo

Después  de mucho tiempo aquí estábamos nuevamente tras las puertas de aquel motel de paso con  letras llamativas sobre una gran  avenida principal. Tu mirada era inquieta al saber lo que te esperaba, mi sonrisa era traviesa por saber que en unos minutos me harías gritar de placer.

Entramos y con dulzura te acercaste a tocar mi cuerpo que con ansias esperabas, yo buscaba tus labios, esos por los cuales soñaba a cada momento y tocando delicadamente esas formas de tu rostro que me hacían enloquecer.

Nos recostamos sobre la cama para charlar un rato y romper un poco los nervios. Aunque tu querías el cuarto iluminado me consentiste en tenerlo con luz media y con la TV prendida. Otra señal de que ibas muy diferente a comparación de otros días. 

No dejabas de ver mi cuerpo que se escondía bajo toda mi ropa, mis ojos se perdían en tu mirada tan llena de fantasías

Nos fuimos acercando poco a poco,  te detuviste y corriste a tu auto por el preservativo. Te sonreí y seguimos con el juego hasta que quedamos  completamente desnudos. Ahí sentado sobre la cama comenzaste a masturbarte un poco y yo la más feliz al ver tan singular espectáculo.

Me acerqué a ti poco a poco y me dirigí a tu miembro para comenzar a darte ese placer que tanto te gustaba, te miraba a los ojos mientras mis manos hacían lo suyo en tus nalgas y tus testículos. Recostado levantaste mas tus piernas para que de igual manera mi lengua jugara con tu ano y  mi dedo tratara de penetrarlo. Me di cuenta que estamos preparando el camino para que después si lo hagamos por ahí.

La tenías durisima  y yo sentía mi humedad escurrir por mis piernas.  Me encantaba cuando nuestras miradas se cruzaban  dando mas placer a nuestro deseo.

Me pusiste sobre la cama y  me abriste las piernas mientras tú te ponías ese preservativo que nos separa de sentirnos piel a piel.

Me penetraste y la sensación fue tan magnifica que a unos escasos minutos me hiciste llegar a mi orgasmo haciendo que mi cuerpo se arqueara, mi sonrisa me delataba mientras tú eras feliz sabiendo que todo esa alegría  la provocabas tú.

Lo hacías fuerte para ver como mis pechos rebotaban, con tu mano la ponías sobre mi cuello como queriendo buscar algo desconocido que ninguno de nosotros había probado, pero no, inmediatamente me diste la vuelta y me pusiste en cuatro puntos.

Cogiendo sin parar y yo ya perdiendo la cuanta de cuantas veces  habías hecho venirme, así como estaba me  recostaste sobre la cama completamente  y  yo ya más que saciada de placer te repetía cada rato que si te hubiera conocido antes no te hubiera dejado ir por lo rico que coges.

Tú sin embargo, me diste a entender que no  sólo hubiera sido por eso, más bien por todo lo que ya habíamos construido en nuestro ser y que comenzábamos a sentir cada vez más fuerte.

¿O no?

Como tú ya estabas cansado pero querías mas, ahora era mi turno de hacértelo. Te recosté y me monté en ti, esa sensación de tener el control y volver a ver  aquella mirada que en mis momentos de soledad la recordaba con singular alegría.

Decías una que otra grosería y entre gemidos repetías  que rico era sentir mis nalgas tocar tus testículos mientras te cogía y lo que sentías estando dentro de mí que hacía que me desearas más.

Me dejaste disfrutarte mucho así, me agachaba un poco para que mis senos rozaran tu pecho lleno de vellos  o a veces tú con tus manos juntabas mis pezones para metértelos a la boca y chuparlos.

Vaya, por mi mente en letras grandes estaba la pregunta:

¿ Por qué no te conocí antes? Demonios..

Como ya no aguantabas me dijiste que era el momento de terminar en mi boca, justo como nos gustaba a ambos. Te levantaste, te quitaste el preservativo y con mi lengua jugaba con tu cabeza chinchada y caliente.

Con mi mano te lo hacía de arriba hacia abajo y otras tantas lo metía hasta la garganta, no tardaste mucho y  llegaste,  tu semen cayó en mi lengua tragándomelo  todo, con mi lengua y delicadeza acariciaba tu miembro  mientras con mis manos sentía tus piernas con la piel erizada.

Nos recostamos sobre la cama y tu ligeramente más cerca de mí que lo habitual, comenzamos a platicar de todo un poco, me mostraste cosas que nunca  lo habías echo y que pensé que jamás lo harías.

Yo sinceramente quería que ese momento no se acabara pero desgraciadamente el tiempo no se detenía. Con esa medía luz descubrí lo maravilloso de tus ojos, tus grandes pestañas y la forma perfecta de tu rostro, vi como detalle que no te habías cortado el cabello, lo tenías ligeramente más largo  haciendo que mordiera mis labios para tratar de controlarme y no  volverte a prender para comenzar nuestra danza llena de pasión otra vez.

Quería saber más de ti, pero sobre todo que tu sentías sobre mí, a veces me confundo al pensar que sólo me quieres para el acostón  o es que acaso si sientes algo más fuerte por mí, igual y lo siento pero trato de negarlo para no lastimarme.

Mientras nos alistábamos te abracé tal ves muy “x”  pero fue genial guardármelo para mí, para esas veces donde me encierro en mi mundo y no quiero que ya nadie más entré ahí, mas que sólo los recuerdos.

Cómo es la vida o el destino, justo éste día iba con total  indiferencia pero me sorprendiste con esas cosas que yo tanto te pedía y tú  simplemente me decías “no” ¿Por qué justo ahora? Donde trato de tomar las cosas como son, por que   al subir a tu auto y verte todo cambio,  mi corazón latía rápido y mis nervios aumentaban a cada mirada de reojo que te hacía.

Lamentablemente llegó el momento de irnos y dejar una vez más otra historia  en ese motel  para regresar a nuestra vida con nuestra respectiva familia. Y dejar atrás cualquier sentimiento reprimido y que probablemente no dejaremos crecer y convertirse en otra cosa mas que un simple “Te Quiero”.

 

 

 

 

 

 

 

 

Historias de mi trabajo Parte I

Me llamo… que importa, todos me conocen como Noli y soy prostituta desde hace ya algunos años, no soy muy bonita pero si muy agraciada, a lo largo de mi carrera me ha tocado: ver, sentir, oler, probar de todo. He pasado por cosas muy difíciles, he estado al borde de la muerte, experimentado cosas nuevas y lo repito de todo. Nunca me casé, siempre le huí a eso del matrimonio muy bien sabía que no era para mi, adoro a los niños pero yo no nací para criar hijos.

Afortunadamente nunca me he contagiado de nada más que de sarampión en la primaria y gripa por todos lados cuando llegan los climas locos.

Me hice cirugía de nalgas por que me dí cuenta que eso le llama mucho la atención a los hombres y bueno, de busto siempre lo he tenido grande y bien firme, me siento bien cuando mis clientes es lo que mas me elogian aparte de mis labios y mi sonrisa siempre tímida.

Ésta ocasión no salí a trabajar está lloviendo a cántaros y para variar traigo tos de perro. Vivo sola en un departamento de la colonia Condesa de esos aún con su espíritu bohemio, no me va tan mal, tengo buen celular, un buen auto, buena ropa, voy al gym. Y una ves a la semana voy al teatro, cine, concierto, etc. Cómo día libre de mi trabajo.

Voy a comenzar con una historia que me causo mucha risa, su nombre de aquél caballero es Miguel, es director de una escuela primaria, tiene 32 años, es casado pero sin hijos, bastante atractivo de echo lo conocí en el teatro en una función de terror.

Inmediatamente le dije que yo era una mujer de la vida galante y le brillaron sus ojos.

Me cito en un hotel bastante lujoso de aquí mismo de la Ciudad de México, puso música en su celular y comenzó el cachondeo, él traía traje de vestir negro, muy elegante y eso me excitó pero ¡oh sorpresa! Su pene ya erecto era del tamaño de mi dedo índice y tenía más vello que nada y mas largo que su pene, casi me daba risa pues por fuera un súper hombre y por dentro su mini, mientras comenzaba hacerle un oral que no me llegaba ni a la campana de mi garganta pensé en igual y lo movía rico, en fin, le gustaba bastante el oral que le estaba haciendo mientras me tocaba los pechos y todo cuánto su mano alcanzaba, yo ya estaba excitada y lista para que me penetrara, pero no, quiso que primero me masturbara enfrente de él y así lo hice mientras él de igual manera hacía lo mismo con su mini, pronto se pusó el preservativo y comenzó a penetrarme.

Me puso de cuatro puntos, el gemía de placer y por primera vez en mi “carrera” no sentía nada, fingía sentir rico y lo peor de todo es que comenzaba a secarme, cerré mis ojos por unos instantes y traía a mi mente las mejores cogidas con mis mejores clientes (nalgadas, azotes, fuerza, aguante, la mejor lamida en mi sonrisa vertical, posiciones que hacían que me viniera muy rápido, penetración por el culo, etc. Etc. ) y sólo así comencé a lubricar más, total. Se vino en mis pechos mientras yo seguía viajada en mis recuerdos. Al ver lo que me había echado vi que parecía más un gargajo que la leche que estaba acostumbrada a que me echaran. Le lamí el pene y el super mega exhausto se dejó caer en la cama, mientras agarraba aire, comenzamos a platicar de todo un poco, una persona muy culta y de mucho conocimiento, me pidió que le “levantara” el ánimo otra vez y así fue.

Ésta ocasión yo lo iba a coger para que nunca se olvidará de mí y por qué intuí que nunca le habían dado una cogida como la que le esperaba.

Me puse arriba de él y comencé con los movimientos arriba abajo, adelante y atrás, mientras mis pechos rebotaban, yo misma me los agarraba y me los apretaba, una y otra ves me los lamía, mientras él veía impresionado lo que ante sus ojos hacía, me di vuelta para ahora cogerlo igual arriba pero de espaldas, que viera mis nalgas operadas como se movían, como se veían mas grandes y a su disposición, le grité que me nalgueará, y apenas si me tocaba con miedo a que me doliera, le grite entre gemidos que más fuerte, y así fue, parecía que había descubierto que eso le excitaba mucho, me apretaba las nalgas y las nalgueaba, ¡wow! esto había mejorado bastante, comencé a masajear mi clítoris para tener un orgasmo, y así fue, mi mano acabó mojada y él ni cuenta que no se había puesto preservativo, sintió mi néctar mojar todo su pelvis , sintió mis contracciones y en ese instante llegó a su orgasmo gritando una grosería “no mames”.

Al final ya después de habernos aseado me dijo que esa grosería era porque le nació, desconocía ese placer y que por ese simple hecho me iba a dobletear el pago, yo encanta y la más feliz por ser una historia bonita en su vida.

Amablemente me invitó de cenar lo que más me gustara y me dejó cerca de la Alameda central, me despedí de él con un beso y él con una gran sonrisa y mucha luz en sus ojos se despidió.

Caminé y prendí un cigarrilo, me senté en una banca cerca de una fuente que tenía muchos colores. Y ahí estaba sentada, imaginando como él regresaba a su casa con su esposa hacerse compañía y hablar de todo mientras yo regresaba a mi soledad que no sabía si comenzaba hacer buena o mala. Comento que él se volvió un cliente frecuente al menos dos veces al mes y cada ves que nos veíamos traía una idea nueva que quería probar.