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EL TITAN

Tantos años de experiencia y jamás me había sucedido, eh conocido de todos los tamaños y formas pero ha sido la primera ves que me gusta el “titán “de uno de mis pacientes lo más gracioso que aquel paciente físicamente no me gusta para nada.

Te cuento la historia, hace tiempo un hombre vino a verme al consultorio por una molestia que tenía en su miembro, al revisarlo y yo siendo mujer, él se puso demasiado nervioso, yo no lo toqué solo le pedía que lo levantara o lo girara para poder ver bien a lo que se refería de su molestia.

Pero desde ahí puedo decir que fue atracción pasional a primera vista, sé que suena gracioso pero así fue. ¡Total! su herida resultó ser por tener sexo demasiado fuerte a una afortunada, le receté una pomada y con eso curaría la pequeña herida.

Cuando se fue, mi ansiedad comenzó y sentí esa necesidad de tenerlo adentro, lo malo es que tenía más pacientes. Atendí a uno más y salí a decirles que me esperaran unos 10 minutos en lo que atendía un asunto personal.

Cerré con seguro y saque a mi querido amigo de mi bolso, un vibrador de 25 cm. Color rosa, diferentes movimientos para estimular la zona G y vibraciones a 4 velocidades para el clítoris.

En mi pequeño baño me quité mi bata de doctora, me levanté la falda y me quité las bragas, me recogí el cabello, abrí mis piernas sobre la tasa tapada y lo prendí a la primera velocidad para calentar motores.

Primero lo pasé por mi cuello y mis labios, luego me desabroché igual mi blusa y sobre mis pechos comencé a pasarme el vibrador, mis pezones fueron los primeros agradecidos pues haciendo círculos sobre ellos inmediatamente se pusieron erectos, con mi otra mano me acariciaba el clítoris en lo que bajaba el titán.

Así lo iba haciendo por cada parte de mi cuerpo.

No hacía falta lubricante ya que yo estaba demasiada excitada, lo fui metiendo poco a poco y al sentir que la cabeza ya estaba adentro comencé a gemir, lo seguía metiendo hasta subir a la segunda velocidad que hacía que moviera mi cadera, lo deje un rato ahí solito recargado sobre la tasa del baño mientras yo me acariciaba los pechos que ya tenía descubiertos y chupaba mis dedos imaginándome que ahí estaba “aquel titán” de ese hombre.

Con mi mano derecha lo volvía agarrar para sacarlo y meterlo vaya era tan rico, así que subí a la tercera velocidad y ya estaba hasta adentro, sentía como vibraba y se movía en aquellos puntos específicos , en segundos llegue a mi primer orgasmo y salió mucho más líquido blanquecino.

Mis piernas me temblaban.

Voltee a ver a mi reloj y me quedaban 5 minutos, sin pensarlo subí a la velocidad 4 y sobre mi rostro sentía las gotas de sudor que comenzaban a escurrirme, mis pezones estaban durísimos y mi corazón ni se diga, palpitaba a mil por hora.
Abrí mucho más mis piernas y lo metía hasta el tope, quería gritar pero no podía así que mordía mis labios en lo que lo metía y sacaba, lo movía para todos lados que parecía palanca de velocidades al no dar ninguna por novata. Por esa razón tengo automático.

Llegó mi súper orgasmo donde hasta mi mano salió salpicada, me senté exhausta y veía que me quedaban dos minutos. Saque lentamente a mi “titán” con ese rico aroma a sexo. Lo limpie bien para meterlo a mi bolsa.

Me aliste, para no levantar sospechas eche un poco de aromatizante y comencé a pasar a mis pacientes.

Que rico es estar bien saciada.

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Aquél hombre – Una historia de Noli

Después de un tiempo nos volvimos a ver tras esas puertas de cuarto de motel.

No lo quería ver a los ojos pues no quería que viera el abismo en los míos, mis manos temblaban, estaba nerviosa a pesar de que no era la primera vez que nos veíamos.

Él se  sentó en la cama quitándose los zapatos  y así me llamó para que estuviera a su lado, sin dudarlo me recosté sobre su pecho, mientras él acariciaba mi espalda  por primera vez escuché su corazón latir, fue música  para mi ser,  sus manos tocaban mi cabello y espalda era lo que necesitaba ya desde hace algún tiempo. 

Comencé a besarlo y esos labios hacían que dentro de mí el deseo arañara mi razón, la forma en como los mordía, como lo hacía con esa intensidad que me encantaba hizo mi corazón despertar.

Abruptamente me separé de él pues la electricidad me asustó, no podía amarlo más de lo que podía…

-No, me voy a enamorar y no puede ser posible-  Fue lo que le dije.

Él en sus ojos mostraba cierta decepción, cierto enojo, cierto sentimiento. Pero ¿Cómo le digo lo que me pasa si él  pertenece a otro mundo? Tendría tantas cosas que contarle  que no se si saldría huyendo y no verlo nunca más.

Cuando nos quitamos la ropa y él me penetró como siempre sentí esa magia que entraba en mi cuerpo, que invadía mi vientre y subía poco a poco hasta cubrir por completo mi cuerpo la diferencia de ésta ves,  es que ahora era mucho más intensa, con el atrevimiento de decir que era mas poderosa pero tan hermosa sentirla.

Si supiera que hasta en las uñas de mis manos la sentía y que nunca había sentido algo parecido con alguien.

¿Es en verdad amor? ¿Era un capricho? ¿Quién era para hacerme sentir tal cosa? Me ponía celosa al saber que él en sus brazos alguien mas tenía.

En esta ocasión no sentí ningún orgasmo pero si sentí por mucho mayor tiempo esa magia.

Por primera ves tuve ganas de llorar por razones que ni yo puedo entender cuando él termino y explotó dentro de mis entrañas. 

Después de eso como siempre platicamos de mil cosas, dándome cuenta que somos tan parecidos.

Me pidió que lo acompañara a cierto lugar y sin pensarlo le dije que sí.

Cuando dejamos el auto en el estacionamiento imaginé  que sería caminar  cada quien por su lado por miedo a que nos vieran, pero no,  él tomó de mi mano y estábamos expuestos ante todo un mundo ahí tomado de la mano con los dedos entrelazados viendo el despertar de una ciudad y sin miedo. Nunca pensé que eso sucedería, que siempre todo sería en un motel. 

Mil cosas pasaron por mi cabeza llamando todo eso “fantasía”.

De regreso y platicando dentro de su auto platicamos un poco de nuestras vidas, descubrí que yo quería ser parte de aquello que contaba,  cuidar de sus mas grandes tesoros. Comenzar una nueva historia.

Pudiera ser que por fin lograría compartir con alguien mas mi vida y espacio, tener en mi corazón a ese ser, tomar el papel de “esposa”, hacer los quehaceres y cumplir con deberes que con tomar esa decisión conlleva.

Un momento, me detengo a pensar que somos de mundos muy diferentes, que él no dejara su núcleo de muchos años  por alguien como yo,  que el destino juega con nosotros en un tablero de ajedrez esperando una buena movida de pieza para ver el mejor final.

Estoy en casa sola como siempre en la oscuridad , tomando una taza de café caliente  sobre mi sofá con un baby doll color rosa  y viendo  como la noche es alumbrada por las luces de la ciudad, como  la luna gobierna majestuosa a todos aquellos seres, al fondo se escucha la melodía “Everybody knows”  de  Leonard Cohen, que me hace ver mi vida en instantes y reflexionar sobre todo lo que eh vivido, sobrevivido y sobre todo  aquel hombre que me gusta tanto como yo nunca lo imaginé.

Creo en la reencarnación y llevarnos tan bien me hace pensar que nos hemos visto en vidas pasadas, espero que en la siguiente nos encontremos antes y que con la mirada nos reconozcamos,  que con el pequeño rose de nuestra piel  en algún lado de la calle  despertemos ese amor.

Acabando mi tasa de café me levanto y me sirvo una copa de vino, me siento en mi pequeño bar y le subo a la música pues en un momento preciso Leonard me canta “Coming back to you”. 

Me levanto y me contoneo suave al ritmo de su bella melodía, tantos hombres han pasado por mi vida y en ninguno encuentro esa paz mas que con él.

Con una mano abrazo mi cintura con la otra tengo la copa que rosa mis labios y me hace sentir la sed de beberla.

Me hace recordar sus labios y de mis ojos nacen lagrimas  al pensar en mi destino será muy lejos de él o que igual me aferro a mis pensamientos y que en algún futuro por fin duerma en sus brazos…

-Para toda la vida- Me ha llegado a decir y eso me hace llorar aún más.

¿Que pensarán los demás al saber que hay alguien que en verdad duerme en mis pensamientos, calienta mi corazón y me hace suspirar cuando me llegan sus mensajes? Que es el mejor.

Me siento en el sillón brindando con mi copa por aquel hombre que me ha hecho sentir un amor verdadero , en ese momento  me llega un mensaje a mi celular, es hora de ir a trabajar.

La metralleta

Llevo 8 años de casada los cuales no han sido nada fáciles, pues de hace unos años atrás nos llegó la rutina y el exceso de trabajo ha hecho que solo lleguemos a casa a querer solo dormir.

Mi marido desgraciadamente tuvo un accidente donde se fracturó el tobillo y por un rato no iba a poder ir a trabajar y decidí tomar vacaciones para atenderlo y bueno, pasar un rato juntos, tal ves revivir lo que quien sabe si tenía esperanza.

Pasaron  tres días los cuales fueron geniales, apagamos celulares y solo existíamos él  y yo. Rentamos películas, pedimos pizza y lo que mas me gustaba era de noche ver conciertos o escuchar música y platicar miles de cosas sobre eso. Con él era él único con quien  me daba cuenta que podía mantener una buena charla sin aburrirme pues con las luces apagadas  y mi cabeza en sus piernas no salía mucho la inspiración.

Así no la llevamos toda una semana y obvio la chispa prendió de nuevo ese fuego lleno de pasión, pues eh de mencionar que con él las cogidas eran intensas y llenas de todo.

Él tenía la fuerza yo la agilidad para probar diferentes posiciones  pero hace años luz que no teníamos sexo.

Estábamos en el sillón  viendo una película de terror ya en la noche y mi cabeza en sus piernas sintió que su miembro crecía, lo toqué jugando y efectivamente estaba pasando eso.  Me levente ansiosa para ver su mirada y darme cuenta que efectivamente él también quería, por que como me decía que él y su otra cabeza eran dos seres diferentes ( jaja).

Él con su mirada asintió y yo encantada lo saque de sus boxers y lo metí a mi boca, su sabor era el mismo ¡Me encantaba!.

Con sus manos comenzó a   buscar mis grandes pechos  y apretarlos pues sabia que estaban hinchados por que pronto me iba a bajar, después bajo a querer tocar mis nalgas y por supuesto la sonrisa vertical que ya estaba totalmente humedecida.

Yo seguía dándole al “Sin hueso”  que se veía que lo estaba disfrutando muchísimo pues estaba durísima y caliente, mis labios de arriba los sentía hinchados y mi boca jugosa para ese divertido juego.

Me dijo que me pusiera de cuatro puntos en el sillón, mi pecho estaba recargado en el respaldo del sillón y mis nalgas ya listas para recibir aquel que ha sido mío por 8 años.

Pero ¿Cuál fue mi sorpresa? Que lo que metió fueron sus dedos y sin mas ni mas la comenzó a meter y sacar con movimientos  tan ricos que sentí mi lubricación escurrir en mis piernas, comencé a gemir mucho mas pues me decía que él estaba masturbándose al ver y sentir todo esto.

Sus movimientos se me a figuraron a una metralleta pues mientras el disparaba con sus ágiles dedos yo moría de placer …

Arque mi espalda y mis pechos hinchados comenzaron a aplaudir  él me dio una nalgada  y se acerco para que con su otra mano tocará   esos pechos que rebotaban y estaban mas gordos.

Jamás había echo y lo disfruté al cien mis gemidos no los podía disimular hasta que me dijo que me iba a echar su chorro en mis nalgas y así fue,  y mas lo amé por que a mi no me dejaba de dar con su mano metralleta y en segundos también llegué yo.

Cuando nos sentamos exhaustos en el sillón y ya mas tranquilos , le pregunte:

  • Y tu tobillo ¿No te dolió?
  • Ni me acordé. 

Fin.

 

 

El cirio apagado

Su partida fue bastante triste y dolorosa, una persona que no tenía vicios, era deportista, dedicada a su familia, su trabajo, hogar, no entendía el por que.

Desde la noticia de su fatal accidente que lo llevó a una agonizante enfermedad, sufrimos mucho y creo más él, diario medicamentos para el dolor, operaciones que duraban horas, mi corazón estaba destrozado, mi alma y mi vida se iban en pedazos al verlo sufrir demasiado.

Pasaban los meses y llegó la noticia,  murió una mañana lluviosa y con dolor en todo su cuerpo se apagó su vida,  el doctor me dijo que al menos ya dejó de sufrir, le grite y le recriminé  que cómo se le ocurría decirme tal cosa yo aún lo quería aquí conmigo, lo llevé en mis entrañas por nueve meses, lo alimente de mi pecho, le enseñé a caminar, a defenderse.

Le grité a Dios

¿Por qué me lo había arrebatado? Si era todo lo que tenía

¿Por qué? Si nunca fue malo

El silencio era total

En la velación, no dejaba de llorar y recordar cuan maravilloso hijo había sido, por más consuelo que me daban mi dolor era más grande  como mis ganas de morirme y poder estar a su lado.

En su entierro no pude más y me desvanecí, desperté con tranquilizantes recetados por el doctor y sin ganas de seguir, no quería comer, no dormía, mis lágrimas se estaban secando y creo exprimía mi alma para matarla de una sola  ves.

Una cierta noche  ya cansada logré cerrar mis ojos y soñé  un lugar muy bonito varios,  ataúdes con su cirio prendido y que iluminaban con su bella luz  ese hermoso lugar y al final había uno  rodeado de oscuridad y con sus cirios apagados.

Me acerqué queriéndolo prender

Cuál fue mi sorpresa que atrás de mi estaba mi hijo, grandote y sano como él era, pero triste.

Me dijo que ese ataúd era de él y que no podía descansar en paz, le pregunté que por qué sus cirios estaban apagados, a lo cual me respondió que por mí, que mis lágrimas le apagaban sus cirios y lo tenían en la oscuridad.

Lo abracé y le pedí perdón. Desde esa ves ya no quise llorar, me levante y me preparé de comer, comencé mi vida otra vez.

Y una noche tan maravillosa volví a soñar los ataúdes con sus cirios prendidos y me dio alegría ver  que hasta el de mi hijo estaba prendido y  bonito como los demás y en susurro escuché su voz que me dijo:

Gracias mamá .

 

 

Noli en el Jacuzzi

La luna la veía y estaba hermosa, grande y roja reinando sobre lo alto de los cielos  viendo a todos con esa magia tan misteriosa. 

Yo me encontraba recargada sobre un auto esperando que alguien se me acercara, los minutos pasaron y un auto lujoso se me acercó.

Era un hombre elegante como de 55 años y muy guapo. Le di mis tarifas y mis servicios y sin dudarlo por un segundo lo aceptó.

Nos dirigimos hacia un hotel muy hermoso y ahí comenzó la historia.

Nos metimos al jacuzzi y tomando vino, él me comenzó hacer la plática pues me pagó por adelantado varias horas a su lado así que no tenía problema alguno.

Conocí muy poco de su vida y aunque él estaba intrigado con saber de mí, no deje que fuera mas allá de decirle  lo necesario.

Lo fui excitando poco a poco acercándome a él y dándole besos con ligeros mordiscos, él con su copa en la mano vertió el vino sobre mi cuerpo y comenzó a lamer mi piel hasta bajar a mis pechos y chuparlos,  con su otra mano tocaba mi sonrisa vertical  hasta penetrarla, eh de decir que fue una sensación increíble ya que el agua, las burbujas masajeadoras  y sus labios en mi cuerpo hizo prender mis sentidos para comenzar ahora yo también con el juego.

Me puse de pie frente a él y lo tome del cabello acercando su rostro a mi parte para que ahora lamiera ahí, su lengua estaba tibia y se sentía que tenía una muy rica experiencia haciendo el oral, con sus manos tocaba mis nalgas y las apretaba a veces dando ligeras nalgadas, mis piernas las ponía rigidas por tan rico que sentía y mientras él veía hacía arriba se daba cuenta que yo masajeaba mis pechos y los lamía ( pues si alcanzaba j aja ) .

Después de un rato me tomo de la cintura y él así sentado me montó en él(nunca lo había echo en agua pero se los recomiendo mucho). Comencé a cogerlo y el salpicadero de agua era parte del momento, él me tenía bien sostenida de la cintura y sus gemidos me excitaban mucho (de cierto modo si tenía miedo que le fuera a dar un infarto pero al observar su cuerpo me di cuenta que hacia ejercicio y tenía una muy buena condición física).

¡Que rico se sentía! Creo sintió él acabar pronto y me detuvo pidiéndome que le hiciera el oral bajo el agua, lo acepté sin pensar, tomé aire y me sumergí abriendo mi boca, comencé a chuparlo y me apoyaba con mi mano pues no podía abrir mis ojos bajo el agua (fue demasiado gracioso), unos segundos abajo y otros afuera tomando de nuevo aire.

Hasta que me sacó y me dijo que nos fuéramos a la cama para continuar sin antes, ponerme shampo sobre el cuerpo, lo hizo de una manera tan delicada que hizo erizar mi piel.

Con sus manos recorría todas las partes de mi cuerpo embarrándome de ese shampo que olía tan delicioso.

Al estar ya cubierta, me recostó sobre la cama y me abrió las piernas quedando en posición de misionero,  él me penetró y  al estar toda enjabonada sus movimientos y fricción con mi clítoris hizo que llegara inmediatamente, resbalábamos tan rico que llegó un momento donde sentíamos el calor de los cuerpos,  mis gritos y gemidos eran discretos pero él sabia que los disfrutaba al mil por mi humedad que me delataba.

Me pidió que me pusiera en cuatro puntos y me sujeto  de las caderas para darme tan fuerte, él gemía demasiado y cuando se vino ahora el grito de placer como nunca lo había visto en un hombre.

Descansamos un rato sobre la cama y nos fuimos a bañar juntos sin dejar de platicar de todo.

Al final me dejó donde me abordó,  le di mi celular personal y desde ahí fue un cliente siempre fiel.

Después de unas cuantas salidas juntos me di cuenta que él era un famoso escritor de Europa  y venía a México de ves en cuando  a querer ser un “tipo” normal.