El juego

Aquél día mi hermana llegó a mi departamento con un juego que según ella, era muy bueno para los planes que tenía. Sacándolo  de una bolsa negra inmediatamente me sorprendí al ver que aquello era nada mas y nada menos que “la ouija”.

Le dije que no hiciera el intento de jugar y menos en mi depa, a lo cual me respondió que no fuera paranoico y no pasaba nada. Lo puso sobre mi mesa de centro y me dijo que me sentara que entendiera su dolor por haber perdido a su novio en un fatal accidente y que a través de la “ouija” lo iba a tratar de contactar para que descansara ya su dolor.

Accedí a regañadientes y fue cuando apagamos las luces y prendimos dos velas, ella comenzó a llorar y tomó el puntero triangular. Realizó la primera pregunta , mi piel se estremeció cuando de la nada se movió el puntero, le reclamé que no hiciera eso y mi sorpresa fue grande al ver que ella ni siquiera la tocaba y aun así se seguía moviendo el puntero.

Ella comenzó a ponerse nerviosa e hizo la siguiente pregunta: ¿Quién eres?

Letra a letra el puntero marco lo siguiente:

Y E C U M

Inmediatamente reconocí el nombre que había leído hace tiempo en algún libro y le dije que aquí parara todo, ella se levantó también y de la nada el puntero comenzó a girar como loco ante nuestros ojos y poco a poco fue apuntando a unas letras para darnos el siguiente mensaje:

B I E N V N I D O S  A M I P E S A D I L L A

El frió en mi departamento era inminente y comencé a prender todas las luces por el miedo que ya me invadía, mi hermana entró en shock y se quedó parada  sin moverse con la mirada perdida y pálida, mientras yo la estaba regañando por todo lo que había sucedido.

Apagué las velas y metí la “ouija” en la misma bolsa negra echándola a mi bote de basura.

Fui a dejar a mi hermana a su casa aún ida y yo bastante nervioso. De regreso a mi departamento seguía sintiendo ese mismo frió sin quererle dar  mucha importancia para no comenzar a sugestionarme y me alisté para dormirme .

Durante esa noche fue cuando comenzó todo mi terror, sentía una presencia a la orilla de mi cama, viéndome directamente y cobardemente nunca abrí los ojos,  escuchaba como caminaba en mi habitación de un lado a otro o más escalofriante era rodear mi cama con esos pasos tan cansados.

En la mañana siguiente amanecí con moretones en mis piernas. Las cosas iban empeorando con el tiempo, se azotaban las puertas o se abrían solas, seguía el frío aunque afuera hiciera mucho calor.

Cuando me bañaba justo en el espejo lleno de vapor  aparecían símbolos que nunca entendí su significado, en las noches ya no dormía era terrible escuchar esos pasos en mi habitación, o sentir la presencia parada justo de lado mío.

Pasaban los días y comenzaba a ver sombras que entraban y salían de la cocina o de mi cuarto, pero lo que mas me “desquicio” por decirlo así, fue las moscas, esas moscas grandes y negras con zumbidos fuertes aparecieron y por mas que mataba a varias, seguían apareciendo cada ves más.

Tenía miedo de comentarle algún “cuate” mío por temor a que me dijeran loco, ya que mi reputación era de ser un hombre culto y de mucho saber, es por ésta razón que aún me resistía a creer que esto estaba pasando en mi departamento.

Una noche lluviosa para el peor de mis males se fue la luz, me recosté sobre mi cama aprovechando mis pocos datos móviles y veía las curiosidades del internet.

Pasaba el tiempo y mi pila se estaba agotando, decidí apagar mi celular y mientras trataba de buscar la mejor posición para dormir mi piel se enchinó al escuchar una niña llorando en mi baño con ese eco característico que hace ese lugar. Sentí adrenalina en mi cuerpo y esos pasos cansados aparecieron como saliendo de las paredes de mi cuarto y así de la nada abrió la puerta de mi habitación y se dirigió a mi baño, la niña lloraba cada vez más y de pronto se escuchó un silencio abismal hasta pareciera que la lluvia había terminado, pero no.

No quise tomarle más importancia y me dormí . Algo me despertó en la madrugada y era sentir sobre mi un enorme peso y la dificultad de poder moverme, ahora sí sentí mucho miedo, quise gritar y no podía lo peor de todo es que olía terriblemente mal.

No era muy creyente pero ésta ves dentro de mí comencé a rezar lo poco que me acordaba ya que sentía que algo subía desde mis pies y se acercaba a mis rostro, cerré mis ojos pero esa sensación de abrirlos me invadió y cuando los abrí,  me di cuenta que era alguien de piel muy oscura, ojos muy grandes con una negrura profunda y un blanco que daba miedo.

Su sonrisa era terriblemente inquietante y todo eso estaba justo de mí, no dejaba de verme y sonreírme pronto se escuchó   un relámpago  y mientras alumbraba mi cuarto ese ser desapareció y recuperé mi movilidad, salí corriendo de mi cuarto y  en lo que bajaba las escaleras de mi departamento escuché una alarma como de esas que sonaban en la segunda guerra mundial cuando se acercaba un ataque e inmediatamente se sintió un temblor  y comencé a llorar ahora si.

Cuando salí a la calle aún seguía esa lluvia y…

 

Dulces sueños baby Parte 3 y Final

Después de unas horas ahí estaba  Alfaro tirada a mis pies y desvanecida. Hasta que se me hacía conocerla y vaya, ahora entendía por qué el otro estaba como “pensante”  por ella, no estaba tan mal, Ricardo me quiso  dar consuelo diciéndome que había estado con mucho mejores que ella y no tan zorras.

El lugar era un lote baldío y casi casi una tierra olvidada por Dios, Ricardo me compró un lindo sofá que era donde íbamos a estar cómodamente viendo el  gran espectáculo. Frente a nosotros una linda mesa donde había todo tipo de manjares: botanas, “chuchulucos” , droga,  cervezas, tequila, etc.  No podía faltar la música tanto de su gusto como del mío ya que ahí si éramos muy diferentes.

Con nosotros había 6 hombres cada uno tan diferente y con variedad de perversidades. El que más me daba “cosa”, era un hombre que no tenía piernas y era de color moreno muy oscuro, con granos en la cara y ojos negros como su misteriosa vida y con una enorme verga . Había otro tipo que era muy alto y  con grandes músculos que su perversidad era el sadomasoquismo y todos sus relevantes.

Otro era caníbal, otro era un asesino a sangre fría y varios  mas que Ricardo me dijo mejor no saber por no Causarme mas temor del que podía sentir.  Aunque claro a su lado me sentía segura y yo  sin tirar la guardia por tan extravagantes personajes que ignoro de dónde demonios los  sacó.

Pasaba el tiempo  mientras Ricardo y yo comíamos de nuestro manjar  y  una que otra línea que me llevaban a volar hasta el cielo y más allá.

Mi cuerpo se relajaba y sentía esa extraña alegría que llega después de la primera aspirada

Brindando con el tequila nos pusimos a recordar esos ayeres donde:  no la amanecíamos entre las fiestas,  copiábamos los exámenes de la prepa, lo iba a sacar del MP por burradas que cometía, nos íbamos a comer y reíamos a carcajadas de nuestras vidas.

Alfaro comenzó a despertar, entre risas me acerque a ella y aún somnolienta preguntaba que estaba pasando,  le dije que ella me conocía bastante bien y sin más me presenté, aunque ya me conocía pero no tenía la fortuna de que fuera en persona.

Me agaché hacia ella y le dije todo mi odio que tenía hacía hacia los dos, pero los perdonaba pese a todos, y  esto que en mi despertaron no se los iba a perdonar, la tomé del cabello jalándoselo, le dije de los putos mensajes y sus putas curcilerias como lo de la imagen tierna de los cotorros,  de sus putas gotas para sus bellos ojos, y de muchas cosas más.

Ricardo se me acercó y me dijo que no era necesario y  que comenzara  el show, nos fuimos al sillón a sentarnos   mientras los hombre la tomaban de las manos y piernas.

El primero fue el “negrote” quien sin mas ni mas la penetró, causándole un fuerte dolo que la hizo gritar, los otros hombres lo ayudaban con los movimientos, mientras se veía que ella sufría por que ya había sangre entre sus piernas, otros se masturban y su semen se la echaban en la jeta, la volteaban y la hacían como querían.

Le quitaban los dientes, le mordían las orejas, le pellizcaban  los pezones

Le escupían, la orinaban, la ahorcaban, le dieron por el culo, ella lloraba y suplicaba perdón y que se detuvieran, pero no.

Esto debía continuar haciéndole todo tipo de humillaciones y torturas por mas de 6 horas, el caníbal fue la botana mientras los demás hacían todo eso,  él comenzaba a morderle los dedos para disfrutar su carne aún fresca.

Yo escuchaba la música con Ricardo y comíamos los “chuchulucos”  y entre mis profundidades recordé lo que a mi me habían echo y justamente lo estaba ahí viendo frente de mi, pero ella se lo buscó, y a mi… en fin.

Cuando terminaron se despidieron agradecidos por esa oportunidad y se fueron

Me acerqué a ella sin tocarla por lo sucia que ya estaba y le dije lo que le tenía muy bien guardadito:

El último mensaje que leí fue – bueno nos vemos mañana bebé, no me digas bebé, dime baby mejor,  está bien,  baby- no sabes cómo destrozó mi corazón y me hundió.

Ella comenzó a llorar mas y con el hocico roto me pedía perdón,  tome la pistola y le di en una pierna, le volví a dar otro balazo en el brazo y ella con sus últimos suspiros me imploraba que no, sin temor le dispare en el pecho donde me causó un dolor terrible y termine con su vida.

Ricardo  al verme un poco mal me quitó la pistola y me abrazó, diciéndome que todo iba a estar bien.

Antes de salir de ahí, volví a mirar hacia atrás sin antes decirle al cadáver que el necrófilico ya se lo estaba cogiendo:

-Dulces sueños baby.

Y nos fuimos.

Por que aún me faltaba mi marido.

 

Bueno éste fue una anécdota que me contó una seguidora y me pidió que la hiciera relato. Me dijo que expresara claramente esos tres sentimientos en palabras y que ojalá los hayan sentido.

 

Saludos a tod@s

 

 

 

Dulces sueños baby Parte 2

Me di cuenta que no podía vivir sin ella y yo era el juego, sus mentiras me acuchillaban  por la espalda, el dolor era mucho mas grande, vi que disfrazó muchas cosas para que no me diera cuenta que ella aún estaba ahí.

Ya eso no era más que una simple amistad, desde que formaron ese vinculo eso iba mucho más allá, o de plano sentir ese culote cerca lo hacía sentir bien.

Y mientras de nuevo mi primer  gran monstruo comenzaba a tomarme y mis recuerdos invadían mis venas, subieron  del infierno  ángeles que me rescataron  de aquella masacre. Por un momento cegaron al  monstruo para sanar mis heridas. Me tomaron en sus brazos y me dieron ese calor que necesitaba y así como vinieron se fueron.

Mientras mi marido reía y veía a escondidas aquella mujer

Me sentí tan desdichada, un ave sin plumas ni alas encerrada en una jaula que tenía miedo a salir por todo lo que sentía mi ser. 

Pasaba el tiempo y una ves caminando por la calle escuche que alguien me gritó “Batman”, sólo una persona me llamaba así, miré inmediatamente y si, era él, ese amigo de borracheras y parrandas de la prepa, nos abrazamos y después de mucho tiempo por fin sentí un calor en mi cuerpo  y en sus brazos encontré protección, inmediatamente vio que en mi algo andaba mal.

Fue cuando en su departamento y con unas líneas le conté lo que me estaba pasando aún entre risas que él veía por los efectos de la droga logró sentir mi más profunda tristeza .

Me abrazó y me pidió que le contara todo literalmente todo y hasta lo que desconocía de mi niñez, que él era un demonio más en mi vida, que nuestros infiernos eran muy parecidos, me desahogue en sus brazos  y mi tristeza pudo mas que la maldita droga, me miró a los ojos y me dijo que no estaba sola que por algo había aparecido en mi vida otra ves y que me iba  ayudar.

Para él y desde que me conoció siempre fui una mujer muy valiosa casi su hermana que juró siempre proteger y cuidar pero por azares del destino nuestros caminos se dividieron y  extrañamente ahora estaba ahí a mi lado para ayudarme.

Mi amigo al que llamaremos Ricardo, era de un barrio pesado que manejaba un gran número de gente para vender drogas, asaltar y cosas así.

Era algo que no me gustaba  pero no podía interferir en su vida.

Mientras  Ricardo me hacía sentir segura, yo cada noche volvía a  tomar la espada para combatir a mi más grande monstruo, la batalla era crucial, verlo a los ojos y enfrentarlo fue bastante duró, mis demonios combatían mis recuerdos y levantaban grandes muros para que nadie volviera entrar a ese mundo que sólo era mío.

Otros tantos mataban sin piedad todo sentimiento que tenía hacia él, despertaban de las tumbas mi mas grandes placeres  que había sepultado por tener por fin algo bien con él, pero no, no sirvió de nada.

Sonreía otra ves, sentía un poco de calor nacer desde mi tierra mas profunda

Ricardo me dijo que ya la tenía bien checada su nombré aquí será Alfaro, sabía bien sus horarios, donde vivía, teléfonos, familiares, etc.  Y sobre todo el lugar donde todo sucedería.

Yo me sentía ya lista sólo esperábamos el mes de  octubre, el  mes donde todo comenzó. Y justo el 14, mientras salía del trabajo y despedirse de mi marido, un auto sin placas la abordó, le inyectaron un tranquilizante y la llevaron al punto de encuentro donde los esperábamos Rodrigo y yo.

 

 

Dulces sueños baby Parte 1

Ahora mi compañía es un tequila,  tantos años sin poder disfrutarla tan tranquilamente. Mis manos  y mi cuerpo estaban manchadas de sangre hace un momento, pero con un rico baño quité la suciedad  que en mí adornaba el crimen perfecto.

Mi matrimonio no era el mejor pero tampoco el peor, aunque he de decir que desde que firme el papel me hizo sentir su trofeo,  pues siendo así como es él, yo era lo máximo que podía alcanzar.

Vaya todo pasó tan rápido, pero bueno, voy al grano, no recuerdo a que tiempo teníamos de casados, obvio había mas problemas de los normales, frialdad y distanciamiento en nuestra relación y en la cama.

Hasta que descubrí un fatal día que aquí entre nosotros dos, había una mujer más:  una culona con grandes tetas, cuerpo perfecto, piel  blanca, cabello negro y largo, inteligente, no como yo; piel morena clara clara, un poco de barriga por los hijos, estrías que se desataron sin control, piel … ya sobra decir que a lado de ella pues había un gran abismo.

Pasaba el tiempo yo lloraba inconsolablemente por tal situación, había dado todo y dejado muchas cosas por él, pero creo que no fue suficiente o lo mejor, para que llegara un culo grande y la prefiriera a ella, porque en  ves de afrontar los problemas que teníamos, decidió hablar con ella a altas horas de la madrugada  (aún lo recuerdo las 3:15 am) mejor dicho,  todo el tiempo.

 Creo los temas empezaban  con lo de cambiar el pañal a la niña  y después se iban tornando mas calientes

Y así él encontró en ella mucha alegría y paz, un camino diferente a lo que estaba acostumbrado  conmigo, la protegía y compartían la mayor parte del tiempo juntos, tanto así que llegó el momento donde ambos crearon ese vínculo que sólo tenía conmigo.

Cómo de él lo único que tenía era la indiferencia, en mi fue saliendo de las oscuridades mas profundas un monstruo que tenía dormido desde que era una niña. Algo muy difícil que me sucedió y que lo enfrenté sola.

Fue exactamente donde comenzaron mis pesadillas y donde en segundos arrebataron lo mejor que yo tenía y me hacía feliz cuando solo era una criatura

Volviendo a mi pesadilla de ese momento, mi vida se fue desmoronando mientras él seguía con ella sin pena y con más gloria,   mis lágrimas las sentía secas hasta el alma, mi hambre  era sólo de rogarle que la dejara pero él no quiso.

El día que decidimos acabar con todo me tomó de la mano y me dijo que no, lo miré a los ojos y mi amor lo veía irse en la mentira de sus palabras pero decidí creerle y arriesgarme  porque pensé que cambiaría  a pesar de todo y porque en él encontré lo que no había encontrado en ningún otro hombre.

Pasó el tiempo y todo había estado muy bien, le conté el origen de mi primer monstruo y me dijo que me ayudaría pero no, caí en las redes de la soledad nuevamente, nadie me podía entender, nadie me podía comprender, sólo lo abrazaba y me entregaba a él cada noche sin darse cuenta que mi abismo crecía.

Cuando todo estaba en calma y en mis sueños había grandes  batallas porque mi soledad no reinara mi mundo, me dí cuenta que ella estaba nuevamente ahí, que él era cauteloso para que yo no sospechará nada,  pero lo que no sabía es que yo la podía oler y sentir,  fue cuando por distracción mi primer monstruo me hirió fuertemente y  caí de rodillas.

Locura mental o ¿no?

Bueno aquí estoy sentado ante usted  señor oficial,  para declarar mis crímenes.

Sucede que  yo nací en una familia donde;  las drogas, alcohol, pobreza, miseria, desamor,   era lo que mas abundaba en mi hogar así como la interminable hambre que siempre  hacía chillar mis tripas.

Desde muy chico comencé a robar por las mismas necesidades y más porque  mi padre  me obligaba, con  6 hermanos teníamos  que aprender a sobrevivir  a esta cruel sociedad mientras mi madre estaba todos los días drogada en ligar de protegernos. 

Comencé a robar juguetes de mis vecinos, fruta en los mercados, más grande me metí al menudeo de las drogas  donde me empezó a ir bastante bien, comencé a gastarlo en mujeres y más vicios, obviamente quería más.

Con un grupo de amigos me uní para robar casas solas en zonas bastante “fresas”, robar autopartes, todo iba saliendo muy bien. Después de un tiempo compré un arma que me salió muy cara,  la pedí única para mí y  la bauticé con unos brujos.

Estando drogado y solo por querer joder, me fui con un “compa” asaltar  un micro donde a esas horas llegaban los “Godinez”  con su respectiva quincena.

Nos fue fácil abordarlo, no era la primera vez que lo hacíamos.

Pero ésta vez fue diferente.  Mientras sostenía mi arma y a todos les quitaba sus pertenencias  vi hasta el final del micro una  mujer que no me dejaba de ver con esos ojos vacíos que es una de las cosas que no puedo quitar de mi mente (y me atormenta). 

Conforme más me acercaba veía sus ojos más intensos

Su cabello negro y escurrido cubriendo lo largo de su cara, una cara inexpresiva, su piel blanca ( hasta ahorita  siento los escalofríos).  Fue la primera vez que sentí miedo pero con la droga me dio mas la adrenalina de llegar hasta ella, le pedí sus pertenencias y sin temor me dijo que “no” aún teniendo el arma apuntando en su cabeza.

Se lo volví a repetir y nuevamente me dijo que “no”.

A lo que sin pensar dispare justo en su frente y haga de cuenta señor oficial que el tiempo pasó en cámara lenta,  el impacto de la bala hizo que su cabeza se hiciera hacia atrás alborotando mucho su cabello, enserio vi la sangre botar  y en ese instante miré hacia atrás para ver a mi compañero y él estaba tirado como convulsionándose extrañamente y hasta ahora no entiendo la razón.

Sentí un frió espectral en todo mi cuerpo

Mi arma se calentó  tanto que quemó mi mano,  inmediatamente haga de cuenta que la cabeza de aquella mujer se regresó a la misma forma que tenía antes de dispararle y ahí comenzó todo.

Mientras veía que le escurría la sangre a y atrás había parte de su cerebro, ella tenía los ojos más grandes y más temerosos, su cabeza estaba casi destruida y aún seguía con vida, no lo podía creer y sé que usted tampoco  por esa expresión en su rostro, piensa que estoy loco por tanta droga. Pero no, fue todo real, lo juro por mi santa madre que en paz descanse.

Salí como pude  y corriendo  como nunca lo había echo en mi vida, de reojo vi que ella mujer  con dificultades se levantaba  para ir por mi . Llegué a mi casa y me metí a bañar, saliendo me metí dos líneas y tequila para olvidar lo que en mi mente no quería irse.

Con música algo fuerte y ya mareado, alguien tocó mi puerta,  quise ignorar pero la necedad de seguir tocando hicieron que me levantara  y miré por la “mirilla”.

¡ Era ella!, señor oficial,  ¡créame por favor! 

Por debajo de mi puerta comenzó a entrar  su sangre  y ella tenía la cabeza ladeada y haga de cuenta que sabía que la estaba viendo, me hice hacia atrás con mucho miedo y me salí por la ventana, corrí lo más lejos que pude y sin querer mirar atrás.

Esa noche me quedé debajo de un puente con unos indigentes y ahí me cayó la  madrugada  pero desafortunadamente a lo lejos y entre las sombras vi que estaba ahí parada  llegando por mí, arrastraba los pies y sus brazos estaban caídos y escuchaba como eco la fuente de sangre que salia de su cabeza.

Desde unos 5 metros se detuvo y me miró como queriendo entrar por mis ojos, los cerré y volví a correr, casi me atropellan pero no dejaba de correr, escuchaba sus pasos en mi cabeza y su mirada siguiéndome.

Es por eso que decidí llegar aquí y espero  no pueda entrar,  declaro todos mis crímenes aparte de éste pero por favor no dejen que se me acerque.

Muchas gracias por  meterme al manicomio al menos sé que ella no vendrá. Espero poder dormir, me siento tranquilo.  Un momento:

¿Cómo llegaste aquí? ¿Quién eres? ¡Ayuda!  ¡Ella está aquí! ¡No, no me toques!  ¡No me mires!  ¡ Alguien ayuda! ¡No!  ¡Me duele ayúdenme!

-Pobre hombre de plano si esta “reloco” no hay nadie y esta gritando como desesperado, lo bueno es que está amarrado y no podrá hacerse daño.

Fin.

 

Corre, corre

Era ya de noche y yo regresaba de un arduo día escolar, venía sobre la línea dos recargada en las puertas, con mirada fija hacia la gran avenida de Tlalpan, con música, y para olvidar el peso de los exámenes y trabajos en equipo, venía escuchando a Metallica.

Bueno como decía veía pasar los autos, las prostis, etc. en la estación de Xola algo me llamó mucho mi atención del otro lado de Tlalpan se veían tres monjes con su atuendo café y tapándose el rostro, como mirando directamente hacia mí -son alucinaciones mías- fue lo que pensé.

En la siguiente estación extrañamente los volví a ver a lo lejos y con todo el ruido del metro, la gente y mi música, logré escuchar unos tambores.

Mi piel comenzó a erizarse y eso me dio miedo

Bajé en mi estación y mi paranoia empeoró, sentía que alguien me seguía y me veía fijamente, yo volteando y buscando quien tenía esa mirada no encontraba a nadie a quien yo le llamara la atención.

Subí a la combi y los tambores aún los escuchaba. Pasé mi pasaje y justo en el tope como siempre se detuvo la combi. Bajando algo se me hizo completamente raro, no había nadie en la calle y en mi reloj marcaba las 9:15 pm. ¿Dónde estaban todos? Volteé para ver la Combi y ya no estaba.

Los tambores se escuchaban más fuertes y con más ritmo

Atravesé la calle para dirigirme hacia mi casa y no había nadie ni una sombra, me quité los audífonos y comencé a correr, mi sorpresa fue peor cuando vi que varios monjes estaban caminando hacia mí y entonando un cántico bastante espeluznante, llegando a mi calle desesperada les tocaba y gritaba a mis vecinos que me abrieran y nadie se asomaba, era como un sueño de terror del cual no podía despertar.

Al llegar a mi casa y abrir la puerta salieron varios monjes igual que como los había visto en Tlalpan, de café topándose el rostro y con las manos metidas entre sus túnicas, caí espantada, mis ojos no podían creerlo y note algo más espeluznante, no tenían pies, estaban como flotando, su cántico era intenso, sus voces era aterradoras, profundas como vacías, si era un sueño por qué no despertaba, me levante cómo pude y corrí hacia dónde había una iglesia.

A dos calles antes de llegar a la iglesia vi un montón de cadáveres de personas que no reconocía, ¿Qué estaba pasando? Era lo que invadía mi mente, al acercarme me di cuenta que en su rostro se marcaba su cara con un terror indescriptible, algunos estaban mutilados otros tantos, mejor ni digo ya.

Se me ocurrió bañarme en su sangre así los monjes  pensarían que ya no estaba viva (no sé por qué lo pensé pero le atiné) me puse unos cadáveres encima y me calme.

Aunque estaba muerta de miedo

A los minutos llegaron aquellos monjes como sospechando algo entre ese montón, entre ellos empezaron hablar un dialecto que me sonó mucho al latín antiguo (hasta eso ponía atención a las clases de la prepa) y a uno de ellos vi cómo se me acercó y me olió… Mi piel se erizo, mi corazón comenzó a latir mucho más rápido y estaba a punto de gritar, cuando se levantó con los demás como que aviso que ahí no estaba o algo así y siguieron con su cántico camino a la iglesia donde ahí esperaban que estuviera.

Era obvio, comencé a llorar, no sabía que había pasado, ¿Dónde estaba mi familia? ¿todos?, el terror fue más grande cuando entre los cuerpos algo comenzó a moverse y hacer ruidos guturales que al momento de voltear y tratar de ver entre esa oscuridad, mis ojos no pudieron dar tregua a lo que veían, era completamente negro, ojos grandes y brillosos a pesar de la oscuridad se podían ver mas negros que nada y una gran sonrisa con dientes afilados que me miraba  intensamente me dijo algo que no entendía y  me desvanecí.