MOMENTOS CON NOLI

 

Hombre : ¿Por qué sueles ser tan fría e indiferente cuando no haces el amor?

Noli: Eh ahí el detalle, no hago el amor, tengo sexo.

Hombre: Pero te entregas por completo en ser y alma.

Noli: Sabes, no me interesa que alguien me conozca ni que me quiera, mucho menos que se enamoren de mí. Sólo disfruta lo que te doy. Si me entrego es por que en ese momento lo siento y quiero.

Hombre: Pero tus labios, tu mirada, yo tenerte en mis brazos para protegerte…

Noli: …

Hombre : ¿De plano?

Noli: Ya sabes dónde buscarme cuando necesites otro servicio. Nos vemos.

LETRAS SOBRE LA CAMA

…Y entones, me tomó de la cintura y me pego a él, no sabía yo como reaccionar, recargué mi cabeza en su pecho y fue cuando escuché por primera vez su corazón latir con tanta fuerza por mí.
 
Desde entonces, caminamos juntos tomados de la mano, es dueño de mis sueños y pasiones, me hace reír y otras veces sentir tanto coraje, pero él guarda silencio sin partir y despacio se acerca a mí para hablar y solucionar las cosas.
Nadie como él, nadie como yo. Juntos siendo el mejor equipo.
 
Crecemos y aprendemos, el amor en nosotros no tiene un concepto definido, simplemente lo vivimos y sentimos.
 
La pasión es mágica entre nosotros, explotamos en un ¡bum! de caricias y sensaciones dentro y fuera de nuestros cuerpos.
 
Me duermo en sus brazos, mientras él acaricia mi espalda y mi cabello y aún sigo escuchando la misma intensidad de su corazón que late tanto por mí…
 
Él sabe que soy prisionera de sus labios, yo sé que él es prisionero de mis secretos.

Hombre…

Miles de personas la han leído.
Miles de personas creo quisieran conocer y saber quién eres tú, ese hombre que se oculta entre sus mejores historias.

¿Quién eres? Acaso ¿De éste mundo?
La haces volar, la haces soñar, la haces revivir lo muerto y ya enterrado.

¿Serás sólo un sueño?
Porqué en sus ojos veo luz cuando habla de ti, sus mejillas se sonrojan aún más y es ahí cuando comienza la magia de su persona.

Estoy celoso, lo admito.

Por qué la aprisiono en mis brazos y en su corazón sólo existes tú y tú.

Le miro los ojos y me lleva a un sendero de locura al no poder ir más allá…

¿Por qué?
Ella es tan fría, sigilosa y con miles de guerreros que quisieran conquistar su tierra, perderse entre dos bellas montañas y recorrer esas largas piernas que conllevan a su gran secreto, otros tantos han muerto en batalla, otros caen a sus pies rendidos y mueren de locura, en cambio tu peleas con ella y ella te protege de todo. Te muestra quien es.

¿Por qué su corazón es cálido cuando te recuerda?
La veo bailar y contonearse al son de un bello blues, tomo su mano para sentirla en ese estado pero ella, simplemente como si se tratase de un botón, se apaga y es indiferente. Sonríe y disfruta la compañía pero no logro ni siquiera tocar su luz o encender su mirada. De hecho, creo que nadie más que tú.
En su ser deja entrar sólo al lobby y muchos se han perdido ahí, pobres.

¿Serás una simple fantasía?
Ella muerde sus labios al no poder decir tú nombre o decir más de ti.
Lo celos corren por mis venas al querer darle tanto y todo pero ella sólo acepta mi nada para no lastimarme. Es cruel.

¿Dónde vives? ¿En su cabeza? ¿En sus brazos? ¿En otro país? ¿Otro mundo? ¿Aquí?
Ella tan sólo me dice que muchas veces miran la misma Luna, la eterna guardiana de ese amor.

¡Me mato al no poder probar sus labios y sentir más que otro aroma que no es el mío!

Veo cómo ella acaricia su piel al recordarte, cierra sus ojos y sonríe como ninguna otra lo hace.

¡No! ¡No!

Quiero yo ser dueño de todo en ella: sus pensamientos, sus besos, sus orgasmos, sus noches, sus sueños…
Verla dormir y cuidarla de todos sus demonios.

Acariciar su piel, recorrer con mis dedos muy suavemente todo su cuerpo.

Contar sus lunares y ver sus imperfecciones, cuidarla.

¡Besar esos labios que me enloquecen!
Ser el brillo en sus ojos.

Caminar juntos en la calle y sentirme orgulloso de ser yo quien la toma de su mano.
Ya no caer en locura, mejor disfrutar su humedad, su intimidad, su ser.
Sumergirme en su vida y ser parte de ella.

Ser el hombre del que tanto escribe, ser inmortal en un libro y en sus recuerdos.
Que suerte tienes hombre de ser el único en su vida.

ELÉVAME AL CIELO

Elévame al cielo
Allá donde la paz calmará mi pasión desorbitada
Elévame alto mi amor
Haz retorcer mi cuerpo
Humedece toda mi piel
Arquearme en cada orgasmo
Aprieta con fuerza mis caderas para no dejarme ir y perderme
Mira mis ojos y el brillo que sólo tú ocasionas
Muerde mis labios y saborea el sexo
Acaricia mis pechos y baila con ellos en cada movimiento
Entona conmigo el gemir de tus movimientos
Elévame alto para después caer en tus brazos.
Sabes ¿Por qué?
Porque amo sentirte crecer dentro de mi
Amo tu calor
Amo escuchar tus gemidos de hombre
Amo ver tus ojos que me miran con tanta ternura
Amo como me hablas y quitas el cabello de mi rostro
Amo esa intimidad tan única entre tú y yo
Amo cuando me dejas mareada
Amo como me acaricias al final
Amo como descansas en mi pecho y disfrutas mi corazón acelerado
Amo como me proteges de mi estado de vulnerabilidad
Amo como me cobijas con tu piel
Amo cuando me susurras al oído mil cosas
Amo hacer el amor contigo.
Despierta de tu gran sueño para caminar juntos.

CAOS DE PALABRAS

Es una de las experiencias tan únicas, satisfactorias y grandiosas que he vivido con un hombre, la cual, cada que lo recuerdo me vuelve a poner húmeda la entrepierna.

Por seguridad, le pondré aquí el nombre de Jaen, pues bueno, me contactó por medio de uno de sus amigos que es un cliente mío muy frecuente, él le contaba esas experiencias que sólo tenía conmigo y a Jaen le llamó tanto la atención que fue como concretamos una cita.

Pensé que sería uno más del montón; comenzar a quitarme la ropa, después un oral, abrir las piernas, yo abajo, yo arriba, ver mis pechos rebotar, de perrito y terminar con otro oral, pero no, fue algo muy diferente. Desde que lo vi se me hizo tan interesante: lentes, de vestir, de negro, elegante. Todo un Godínez cómo me gustan y de cierto modo con aspecto un tanto “ñoño”. Lo cité en un cuarto del motel de corazones rojos, nos saludamos de beso y sentados en la pequeña sala colonial platicamos un poco y rompimos los nervios. Para no perder costumbre ante el encuentro de dos “amantes hambrientos” cómo Jaen nos nombró, pedimos una botella de vino y brindamos ¡Por todo y por nada! ¡Por el principio o final de una nueva historia!

Ya entrando más en confianza y calor por el vino, se quitó el saco con tanto detalle que lo puso donde no se arrugara, se aflojó la corbata y fue cómo un hormigueo en mi infierno. Yo sólo desabotoné un poco mi blusa sin dejar muy al descubierto mis pechos, seguía sentada y atenta. Jaen se levantó y comenzó cómo un tipo monólogo, yo su único público que lo escuchaba y veía con gran sorpresa, así no la pasamos por 40 minutos. Él sólo había pagado por una hora, pero me estaba pasando el momento tan genial que no dije nada, corría por mi cuenta el resto del tiempo. Decía –Allá en la ciudad nadie nos extraña…- 

Y continuaba hablando con tanto fervor que erizaba mi piel, ningún hombre me había atrapado (sin fingir) por todo lo que decía. Sentí mi humedad mojar mis bragas al ver; sus expresiones, ver cómo se iba aflojando cada ves más la corbata, sentir esa pasión por lo que recitaba, cómo me veía, su movimientos corporales…¡Pf!

Comencé a morderme mis labios incitándolo al pecado del que tanto hablaba, tocaba mi cabello y abría sugestivamente mis piernas, la mirada hacia él era intensa, tanto que se acercó a mí y me robó un beso (había olvidado que esa era una de mis reglas: nada de besos).

Él se despegó un poco de mis labios para poder ver mi expresión y sobre todo mis ojos, sin más lo tomé de la corbata y lo jalé hacia mí, le di un beso donde ambos abrimos nuestras bocas, nuestros labios fueron los primeros en tener ese contacto delicioso.

Jaen por fin me tomó de la cintura, nos besábamos con gran pasión, mi respiración ya era agitada, bajó sus dulces labios a mi cuello mientras yo comenzaba a quitarle la camisa.

Cuando me quitó la blusa, vio el tamaño de mis pechos bien escondidos, con una mirada me pidió permiso para liberarlos del sostén y besarlos. Mi respuesta fue mi sonrisa y mi clásico mordisco en mi labio. El calor de su boca era increíble, el calor perfecto de un infierno del cual quería arder desesperadamente. Al momento le quité la camisa y cuál fue mi gran sorpresa, al ver su espalda reflejada en el espejo del tocador…

Tenía un inmenso dragón rojo que me dejó perpleja, Jaen sonrió de lado y fue donde la locura se apoderó de mí. Me despojó de mis pocas prendas que ya quedaban, me puso sobre la cama y él, con movimientos tan precisos fue quitándose los pantalones, dejando al descubierto ese miembro que ya estaba más que listo.

Se acercaba lentamente hacia mí, como cazador a su presa y al oído me susurro -masajea mi espalda-. Él se puso boca abajo recargando su cabeza sobre sus brazos. Me puse encima de su trasero blanco y cerca de ese dragón, era tan excitante tener todo entre mis piernas así que las abría más para poder tocarlo con mi parte, esa que exigía besarlo… Me puse un aceite térmico en las manos que al momento de rosar esos cuernos el aceite comenzó a calentarse, yo movía mis caderas para frotarme en él y sentí inmediatamente mi humedad escurrir y mojar su piel, él seguía recitando mil palabras y muy discretamente gemía. Yo continuaba acariciando y haciéndole el amor a ese dragón, mis movimientos pélvicos eran más rápidos, sentí el calor de mi clítoris sobre su piel y en un destello de mil demonios que invadió mi cuerpo llegué a mi máximo placer.

Jaen quedó muy sorprendido por lo que había pasado pero mucho más excitado que nada, me puso ahora sí sobre la cama, me abrió lo más que pudo mis piernas se agachó, se acercó a mi vagina y sacó su lengua, comenzó a lamer todo, se veía que tenía experiencia, sus movimientos eran perfectos, con sus dedos se ayudaba para abrir mis labios y penetrarme con su lengua, saboreaba mi néctar, después subió su lengua hacia a mi clítoris ya más que hinchado y con los mismos dedos que ya andaban ahí, me penetró, su lengua era un remolino que invadía mi clítoris, por mi cabeza pasó de nuevo ese dragón y me sentí exquisitamente saboreada por ese ser. Yo gemía y pedía más pues ese calor ardiente comenzaba de nuevo a invadir todo mi cuerpo, mis pies ya estaban arqueados, yo me apachurraba mis senos y lamia mis dedos, era tanta mi ansiedad que a veces me arañaba mis piernas, gritaba y le pedía más sin dejar de morder mis labios.

Nunca nadie me había hecho un oral tan rico, seguía en mi clítoris y en un segundo me invadió la lujuria de un orgasmo, suspiré. Recogió con su lengua el resultado líquido de su trabajo, levantó un poco mis caderas y ahora fue hacia mi trasero que comenzó a lamer (Estaba pensando seriamente en que no lo iba a dejar ir tan fácilmente). Mi sudor escurría por mi cara, mi saliva se salía de mi boca como para enfriar mi rostro. Sin imaginármelo me penetro el ano con un dedo y cuando lo miré estaba tomando ya mas sorbos de ese vino, vació un poco sobre mi vagina y continúo con su lengua en mis labios, arañaba la cama, jalaba las cobijas, tocaba su cabello … Era un bum de placer.

Después de un buen rato sacó su dedo se acercó a mí y me besó, en la misión de misionero me penetró (regla rota no. 2. No usamos condón). El calor, los movimientos, el vino y todo lo demás, hizo que llegara a otro orgasmo, el sintió esas contracciones y sonreía traviesamente agradeciendo al ser supremo que nos veía pecar tenerme así. Me puso de cuatro puntos y comenzó a darme nalgadas, una tras otra mientras me lo metía con fuerza, sus bolas pareciera que daban ligeros besos poéticos a mi clítoris.

Yo ya no gemía, ya eran gritos de tanto placer desbordado, él tomaba con fuerza mis caderas como queriéndome partir en dos, en ese momento había perdido la cuenta de mis orgasmos, madamas sentía cómo mi corazón latía a mil por hora y sobre todo, esas cosquillitas … Se detuvo y con su erección a todo lo que da, se fue caminando hacia el bolsillo interno de su saco y asomó un cigarrillo, lo prendió y me miro cómo estaba mas que saciada en sobredosis de pasión sobre la cama.

Me dijo que ahora si tocaba un oral, inmediatamente me repuse y él sobre aquél sofá colonial se sentó, tomó un sorbo de vino y me acercó lentamente a su miembro, el sabor que habíamos creado era riquísimo. Lo metía completo y bueno, se lo hacía cómo sólo yo sé (si me conoces sabes a qué me refiero), él gemía y maldecía de lo rico que sentía, mientras recargaba su cabeza sobre esa sala y fumaba su cigarrillo, hasta que en unos minutos llegó en mi boca, explotó cómo volcán haciendo erupción, parte de todo eso cayó sobre mis pechos, Jaen con su dedo índice y justo en mi pezón erecto tomó un poco y lo metió en mi boca, lo lamí sin dejar de verlo directo a los ojos.

Él sonreía y eso es algo que jamás voy olvidar, por la manera tan peculiar en qué lo hacía. Su cigarro se terminó cómo firma de su mejor poesía. Así desnudos nos terminamos la botella de vino platicando de todo, nos bañamos y alistamos para irnos. El tiempo en ese cuarto hizo que nos sintiéramos como si ya nos conocíamos de hace muchos años atrás, de pronto despertó del sueño y vio la hora, preocupado sacó su cartera para completar la tarifa, me acerqué a él y le dije al oído: Tus palabras serán mi mejor pago. Le di un beso y nos fuimos.

La Luna brillaba como nunca.

FRACTURA DEL PENE Y ¿DESPUÉS?

Es muy importante saber que aparte del proceso de recuperación de una fractura de pene; no solo existe la recuperación física, si no también, y casi más importante, la psicológica.

Como lo habíamos comentado han de ser tratadas como una urgencia y acudir lo antes posible a la unidad médica pues las consecuencias si no se hace pueden ser realmente graves.

Tras una operación quirúrgica, el pene queda inmovilizado gracias a un vendaje especial. Por lo general, el proceso de cicatrización y curación lleva unas semanas. Por supuesto, durante unas cuantas semanas, aproximadamente un mes y medio, la práctica del sexo es imposible.

El proceso de cicatrización suele concluir satisfactoriamente, pero cuanto más se haya tardado en acudir a urgencias tras la fractura, es más posible que haya complicaciones y que se puedan producir algunas de las complicaciones que comentamos antes durante la cicatrización.

Se puede fracturar el pene pero éstos suelen curar bien y no producen ningún problema, pero en ocasiones pueden presentarse ciertas complicaciones derivadas de la recuperación de una fractura del pene, como pueden ser:

• Aparición de alguna infección.
• Disfunción eréctil: no causada por la fractura en sí, sino más bien por el nerviosismo o miedo a que vuelva a suceder; aunque también puede producirse por haberse visto dañado el sistema circulatorio y verse alterado el flujo sanguíneo.
• Priapismo: el pene asume una posición erecta durante varias horas y que causa gran dolor.
• Curvatura de pene: durante el proceso de curación y cicatrización del pene puede producirse un encorvamiento del pene debido a la reducción de la piel o de los cuerpos cavernosos, lo cuales quedan tirante y producen dicha curvatura.
• Aparición de fistulas.

Si se ha acudido a tiempo, la recuperación física de una lesión de pene es prácticamente total y no suele haber ningún tipo de problema en la vida posterior. Pero es la recuperación psicológica tras el pene fracturado, es la que más problemas puede ocasionar. Esto se debe a que muchos que han sufrido una fractura de pene tienen miedo a recuperar la actividad sexual por temor a que vuelva a producirse. Este temor es normal, puesto que debemos recordar que estas lesiones son muy dolorosas.

No debe tenerse miedo a recuperar la actividad sexual, sobre todo siguiendo una serie de recomendaciones. Lo primero es no forzar la situación, hasta que sepa que está totalmente recuperado de la lesión. Los primeros encuentros sexuales deben llevarse a cabo con cuidado y suavidad, pero sin dejar que el miedo este presente, ya que la fractura de pene es algo poco común y muy difícil que se dé dos veces.

¡A cuidarse!