Con alas para volar

El niño nació mal de sus piernas, desde muy chico tuvo que usar aparatos para ver si algún día lograba caminar. Su madre una joven con grandes añoranzas al saber que estaba embarazada,  pero todo se desvaneció al ver el futuro de su bebé, su mundo se le oscureció, su felicidad se extinguió. 

Su padre de aquel ángel, un hombre que pobremente pensaba que él hacia más que suficiente  al llevar dinero a casa;  nunca lo cargó de bebé;  nunca le preparo un biberón;  nunca lo calmó cuando lloraba;  nunca lo cuido por las noches;  nunca se acercó a jugar con él para crear castillos con bloques o jugar a los soldaditos; siempre estaba fuera de casa trabajando o tal ves por otros rumbos o simplemente durmiendo por que siempre estaba cansado.

Su mamá aunque tenía el corazón destrozado, siempre estaba con su hijo,  en los juegos, en las consultas médicas, en las cirugías, terapias…

Fue cuando descubrió el maravilloso hijo que tenía en sus brazos y a su cuidado.

El niño conforme iba creciendo se dio cuenta que su mundo era su mamá era aquella mujer que siempre veía por él.

Con el tiempo, amor y esfuerzos logró caminar con aparatos en sus piernitas pero podía caminar  solo.

El niño nunca se dio cuenta que era diferente hasta que entró a la primaria ilusionado al conocer esa nueva etapa.

El primer día de clases  salió llorando corriendo a los brazos de mamá pues los demás niños eran crueles con sus palabras y  lo lastimaron, él se sintió muy mal y fue cuando se sintió  diferente a los demás niños normales y así sería toda su vida.

Ella quiso llorar con él pero le sonrió y limpio sus lágrimas, lo abrazo muy fuerte y viéndolo a los ojos le dijo que todo iba a estar bien.

En la noche el niño espero a que llegara papá  y platicándole lo sucedido  buscaba que le enseñara a defenderse,  algunas palabras de alivio o su protección, su respuesta fue la indiferencia y la de siempre  “estoy cansado ve con tu mamá”.

No fue la primera vez que el niño buscaba el cariño de su padre o aquellos consejos de hombre – niño, padre – hijo, pero jamás tenía el tiempo.

Con mamá era diferente con ella reía mucho, con ella hablaba de sus sueños como ser una gran arquitecto, con ella volaba en la imaginación y descubrían muchos mundos de fantasía, ella también reía mucho con él y soñaba que su hijo fuera un gran arquitecto, siempre le daba los mejores consejos, las mejores armas porque sabía que iba a pelear solo en algún momento de su vida.

El niño a sus 9 años cumplidos tomaba de la mano a su mamá, como siempre alegre y sonriente ante la vida lo que no sabía era que su mamá le acababan de detectar una enfermedad que por sus escasos recursos no iba a poder curarla sólo controlarla pero no por mucho tiempo.

Tenía tal vez algunos años más de vida o  meses, el tiempo y la vida sería quien lo decidiría, pero lo que a ella más le preocupaba era que su angelito se quedaría solo ante un mundo cruel y despiadado pues aunque tenía a su esposo sabía que de nada le serviría.

El niño iba creciendo y se daba cuenta que algo no estaba bien con mamá, le importaban un bledo las burlas de sus compañeros y de la gente,  él se enfocaba a estudiar y aprender lo más que pudiera pues quería ser un gran arquitecto.

Sus padres se separaron pues aquel hombre encontró a una mujer  feliz con hijos sanos y se fue.

Ella al verse incapaz de ponerse a llorar y malgastar esas pocas energías de su cuerpo y salud decidió vender dulces y fruta afuera de la escuela de su hijo así le haría saber que ella siempre estaría ahí por si algún día se rendía ella lo iba alentar para que se regresara y tomara el camino.

El niño llegó a la secundaria, después a la prepa y fue ganando varios reconocimientos y concursos nacionales que después fueron internacionales, se ganó el respeto de sus compañeros y de todos los maestros.

Su madre veía como su ángel volaba muy alto aún con los aparatos en sus piernas, ella sin embargo, sus fuerzas decaían y su salud empeoraba, su hijo la sacó de trabajar y buscó trabajo para mantener a su mamá y sus estudios.

Faltaban 5 meses para titularse y su mamá cayó en el hospital gravemente enferma y ante su Dios imploraba ver a su hijo graduarse y así se iría con mucho alegría, pero los médicos le diagnosticaban poco tiempo de vida,   su hijo al ver tal situación hablo con los directivos y sus compañeros para que le adelantaran su graduación y esto fuera en el hospital pues su madre no podía salir ya que estaba muy delicada.

Los directivos al ver la situación y saber que aquel “niño” era un alumno muy destacado aceptaron sin dudar, su grupo y los docentes hicieron formalmente la graduación, todos vestidos para aquella ocasión, fue  tan emotivo ver a su hijo se graduaba y el gran  reconocimiento que le hacían, su hijo con lágrimas en los ojos le dijo unas palabras tan bellas salidas desde su corazón y que hicieron llorar a todos, cuando se acercó a besar a su mamá,  ella lloraba  y débilmente lo abrazó con gran esfuerzo le susurró: ¡Vuela alto hijo ¡ ¡ No necesitas pies sino alas para volar a donde tú quieras! ¡Sé feliz! Estoy muy orgullosa de ti…

Ella cerró sus ojos y se fue, él y todos estaban incontrolables llorando, pero fue el inicio de  una nueva vida.

Él estaba solo pero fuerte, pues su mamá le dio las mejores armas, los mejores consejos y ahora es un famoso arquitecto que ha tenido reconocimientos  de las mejores universidades, homenajes por su destacado trabajo, se volvió un hombre ejemplar.  Vive en Rusia donde edificó una de las mejores obras maestras en el mundo para su mas grande amor. Su mamá.

 

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1 pensamiento en “Con alas para volar

  1. Es verdad que la mama es el mas grande apoyo y siempre ante cualquier cosa siempre estara con nostros, este relato me hizo tambien ver si realmente estoy siendo un buen padre?, gracias yez!!

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