Corre, corre

Era ya de noche y yo regresaba de un arduo día escolar, venía sobre la línea dos recargada en las puertas, con mirada fija hacia la gran avenida de Tlalpan, con música, y para olvidar el peso de los exámenes y trabajos en equipo, venía escuchando a Metallica.

Bueno como decía veía pasar los autos, las prostis, etc. en la estación de Xola algo me llamó mucho mi atención del otro lado de Tlalpan se veían tres monjes con su atuendo café y tapándose el rostro, como mirando directamente hacia mí -son alucinaciones mías- fue lo que pensé.

En la siguiente estación extrañamente los volví a ver a lo lejos y con todo el ruido del metro, la gente y mi música, logré escuchar unos tambores.

Mi piel comenzó a erizarse y eso me dio miedo

Bajé en mi estación y mi paranoia empeoró, sentía que alguien me seguía y me veía fijamente, yo volteando y buscando quien tenía esa mirada no encontraba a nadie a quien yo le llamara la atención.

Subí a la combi y los tambores aún los escuchaba. Pasé mi pasaje y justo en el tope como siempre se detuvo la combi. Bajando algo se me hizo completamente raro, no había nadie en la calle y en mi reloj marcaba las 9:15 pm. ¿Dónde estaban todos? Volteé para ver la Combi y ya no estaba.

Los tambores se escuchaban más fuertes y con más ritmo

Atravesé la calle para dirigirme hacia mi casa y no había nadie ni una sombra, me quité los audífonos y comencé a correr, mi sorpresa fue peor cuando vi que varios monjes estaban caminando hacia mí y entonando un cántico bastante espeluznante, llegando a mi calle desesperada les tocaba y gritaba a mis vecinos que me abrieran y nadie se asomaba, era como un sueño de terror del cual no podía despertar.

Al llegar a mi casa y abrir la puerta salieron varios monjes igual que como los había visto en Tlalpan, de café topándose el rostro y con las manos metidas entre sus túnicas, caí espantada, mis ojos no podían creerlo y note algo más espeluznante, no tenían pies, estaban como flotando, su cántico era intenso, sus voces era aterradoras, profundas como vacías, si era un sueño por qué no despertaba, me levante cómo pude y corrí hacia dónde había una iglesia.

A dos calles antes de llegar a la iglesia vi un montón de cadáveres de personas que no reconocía, ¿Qué estaba pasando? Era lo que invadía mi mente, al acercarme me di cuenta que en su rostro se marcaba su cara con un terror indescriptible, algunos estaban mutilados otros tantos, mejor ni digo ya.

Se me ocurrió bañarme en su sangre así los monjes  pensarían que ya no estaba viva (no sé por qué lo pensé pero le atiné) me puse unos cadáveres encima y me calme.

Aunque estaba muerta de miedo

A los minutos llegaron aquellos monjes como sospechando algo entre ese montón, entre ellos empezaron hablar un dialecto que me sonó mucho al latín antiguo (hasta eso ponía atención a las clases de la prepa) y a uno de ellos vi cómo se me acercó y me olió… Mi piel se erizo, mi corazón comenzó a latir mucho más rápido y estaba a punto de gritar, cuando se levantó con los demás como que aviso que ahí no estaba o algo así y siguieron con su cántico camino a la iglesia donde ahí esperaban que estuviera.

Era obvio, comencé a llorar, no sabía que había pasado, ¿Dónde estaba mi familia? ¿todos?, el terror fue más grande cuando entre los cuerpos algo comenzó a moverse y hacer ruidos guturales que al momento de voltear y tratar de ver entre esa oscuridad, mis ojos no pudieron dar tregua a lo que veían, era completamente negro, ojos grandes y brillosos a pesar de la oscuridad se podían ver mas negros que nada y una gran sonrisa con dientes afilados que me miraba  intensamente me dijo algo que no entendía y  me desvanecí.

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2 pensamientos en “Corre, corre

  1. Un breve relato de terror ideal para ir a la cama y tener un placentero descanso (ovio no eterno), debo confesar que al leerlo senti la añoranza de un libro que un afecto de toda la vida, me relato en mis epocas de estudihambre, algo así de un libro hecho con piel humana por un árabe loco, la cláusula para sobrevivir al haber empezado el libro era… No mires para atrás por que hay un ser que te cortara la cabeza… Algo así era creo. Por ese recuerdo, diría que en esta ocasión el terror fue bondadoso.. salud!!! Por ello.

    1. Wow con ésto me doy cuenta que si eres conocedor y a tu lado te rodeaste de gente que igual leía, muchas gracias, ya ves que hasta en la biblia en un pasaje huyeron de Sodoma antes de su destrucción, avisado por ángeles de Yahveh. La mujer de Lot ―de nombre Edith―​ al darse la vuelta (desobedeciendo el mandato de Yahveh) se convirtió en estatua de sal, en castigo divino por su curiosidad, quedando ahí mientras el resto de su familia abandonaba el lugar.

      Grandes Saludos.

      Me emocionan tus comentarios ….

      tienes esa chispa de humor negro con pisca de sarcasmo

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