Del otro lado de la ventana

Cumplía mis 30 años, soltero, no guapo pero digamos que si tenía lo mío, auto modesto y Titulo en Ingeniería, un buen trabajo que me había dado la oportunidad de adquirir un departamento.

Un departamento amplio y por supuesto puse los muebles necesarios soy digamos que minimalista, lo que me gustó de éste departamento fue su amplia ventana, de pared a pared y de piso a suelo, lo iluminaba bastante bien aunque le haya puesto cortinas, puse mi pantalla de 50 pulgadas sobre un mueble de madera y mi sillón todo frente a la ventana sin obstruir su iluminación.

Todo iba muy bien, me acoplé a vivir ahí muy rápido pero no tenía novia ni amigas de esas con derechos, si tenía compañeras que sabía que yo les gustaba pero se intimidaban conmigo o pensaban que era gay, la verdad no sabía que hacer luego les mandaba mensajes indirectos donde les daba a entender que me gustaban o quería algo… Nadie me hacía caso, mi mano era mi fiel amante.

Un día llegando del trabajo me di cuenta que había llegado un nuevo inquilino y justo frente mi departamento (eran dos torres con tres departamentos cada uno), dejando mis cosas y quitándome mi corbata, escuché que alguien tocó a mi puerta, atendí en instantes y era mi casera que me presentaba a las nuevas inquilinas, la Señora Olga y su hija Rosa, salude a ambas y ahí quedó todo, cerré mi puerta y di un suspiro, su hija era hermosa le calculaba unos 25 años, estatura media y digamos que con buena carne de donde agarrarse.

Al siguiente día igual llegando de mi trabajo pretendía encontrarme con Rosita pero no tuve suerte ni  ese y ni los siguientes días.

Llegó el fin de semana y me la pasé en casa, en pijama ya de tarde me senté en el sillón y prendí la mi tv para ver cualquier serie o película, con la cortina entre abierta se me ocurrió asomarme a ver si veía a Rosita y cual fue mi sorpresa, frente mi ventana estaba su cuarto y con la misma ventanota no lo podía creer, su cortina era azul y pareciera que no había nadie.

Me cayó la noche viendo una serie muy buena y claro comiendo pizza, enseguida vi que la luz del cuarto de Rosita se prendió, me levanté a revisar y disimuladamente abrí mi cortina y ella estaba ahí arreglando unas cosas, poco a poco se fue quitando la ropa normalmente, era increíble que no supiera que de mi ventana se podía ver todo, ella muy natural y como si nada, hasta que se quedó en ropa interior, mi erección fue inminente y me dieron muchas ganas de coger, ella prendió su tv, apagó la luz y se acostó.

Yo me dirigí a mi cuarto con mi fiel compañera y me ajusticié. 

Al día siguiente volví asomarme por la ventana pero ¡demonios! De día no se reflejaba nada, ansiosamente esperaba que llegara la noche para volver a ver, en ésta ocasión hizo así el mismo ritual, pero la diferencia fue que se quedó en toples y andaba de un lado a otro acomodando cosas, su cuerpo era hermoso, la típica “gordibuena” , Rosita… se me estaba antojando mucho y de nuevo tuve una erección, dedicársela hacía que se sintiera más rico, ese anhelo de llegar y sentir ese escalofrío hacia que mi cuerpo descansara y mi “amigo” me lo agradeciera.

Un día llegando del trabajo había salido por mi cena de regreso al abrir la puerta principal de los departamentos ¡oh sorpresa! Yo entrando y ella saliendo, me saludo y fue todo (me dio risa) me quedé como tonto porque no me dio tiempo de responderle el saludos.

Me agarré los huevos (en sentido figurado) y la buscaba en cuanto podía para hablarle, hasta que me la encontré bajando de las escaleras de su torre, sonriente y tímida me vio, la invité a tomar un café y ella aceptó, para no hacerles el cuento tan largo, es una niña encantadora y muy dulce, nos pasamos lo números de celular para agregarnos y mensajearnos por chat y así fue ya en confianza comenzamos a platicar sobre temas mas candentes y claro, a ella le gustaba pero no daba su brazo a torcer.

Una noche me levanté al baño y vi que su luz estaba prendida, me asomé y estaba completamente desnuda, quedé pasmado, me bajé mis boxers y comencé a tocar a mi “amigo” , mi erección estaba en su punto, ella no se qué tanto hacia pero andaba de un lado a otro, me encantaba ver como su trasero se movía al igual que sus pechos, llegó el momento en que se acostó sobre su cama abrió las piernas y se masturbó.

Fue increíble (sospechaba que ella sabía que yo estaba mirándola, como dicen las mujeres me dio esa intuición), me ajusticie pensando que yo estaba entre sus muslo, tocando sus pechos y chupándolos sintiendo en mi boca sus pezones erectos, su humedad y viniéndome en su boca, soy un enfermo.

Rosita era tan dulce como para pensar así.

La cite por mensaje para ir por un helado, estando juntos veía como se lo comía (y no, no estaba enfermo, era dulce pero ella era igual de perversa ), platicando de todo le quise robar un beso, ella se movió pero reaccionó y me lo robo ahora a mi. Llegamos al departamento de ella diciéndome que su mamá casi no estaba que pasara sin ningún temor. Fuimos a su habitación y comenzamos a besarnos (hasta que se me estaba haciendo), nos quitamos la ropa con desesperación hasta quedarnos completamente desnudos y sin dejar de besarnos, yo ya estaba mas que listo.

La acosté en su cama y al tratar de penetrarla me costó trabajo, me eche saliva pero me di cuenta que ella no estaba lubricando, le pregunté que estaba pasando y ella comenzó a ponerse seria, la besaba en el cuello y sus pechos y nada.

Mi erección se me fue

Rosita me pedía disculpas y me confesó que ella sólo se excitaba sabiendo que alguien la miraba, sentía mucho placer aunque no tuviera contacto, que conmigo quería intentar ese contacto pero no, no funcionaba. Qué bien sabía que la veía desde mi ventana y eso la prendía muchísimo. Me quedé sin palabras, de regreso a mi departamento le mandé un mensaje donde le decía que no se preocupara que todo estaba bien.

Con el tiempo entendí que ella era exhibicionista y desde entonces algunas noches yo abría completamente mi cortina y ella igual, ella hacia como si nadie la viera, desnuda caminaba por toda su habitación haciendo mil cosas y terminaba masturbándose, mientras yo sentado en mi sofá y desnudo tomaba a mi “amigo” y me ajusticiaba por ver tal escena del otro lado de mi ventana.

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4 pensamientos en “Del otro lado de la ventana

  1. esta historia en particular es una de mis favoritas, ya que nos abres a ese mundo del fetichismo y de lo que estamos dispuestos hacer para satisfacer nuestros mas oscuros placeres, gracias yezidy por deleitarnos!!

    1. ¡ Si ! trato de tocar varios temas en diferentes relatos… Mil gracia.

  2. Nuevamente me sorprendes con el final Yezidy, gran historia, es obra del destino, la vida o la providencia o lo que sea quién nos pone tentasiones ya sea carnales o afectivas, cada quien las vive a su placentera eleccion… Lastima que del otro lado de mi ventana solo está la pileta aveces vacía y en ocasiones llena del vital líquido (@gua) desde luego…

    1. jaja Imagine que ibas a decir una pila de ropa jajaja

      Gracias Oigres

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