DÍA 4

Mi conejo se descompuso demasiado rápido. En horas ya había moscas negras volando por todos lados. Lo tomé como pude y lo arrojé por la ventana.
Comencé a matar las moscas pese a mis dolores.

Por ratos lograba conciliar el sueño y creo eso fue lo que me ayudo a recuperar un poco de fuerzas.

Yendo a la cocina me doy cuenta que casi no hay nada y lo poco que hay me lo devoro en minutos. Solo a mi se me ocurre enfermarme a finales de quincena.

Comienza un dolor fuerte en mi estomago y hace que vuelva a vomitar todo.

Me doy cuenta que mi cabello se comienza a caer en mechones. Entro en mas desesperación.

Grito desde mi ventana a quien me fuese a oir. No pasa nada. Me asomo para ver a mi conejo ya no está.

Mi boca está seca y lo que tomo lo vomito.


Me siento mareada y con nauseas. 

Trato de tranquilizar mi mente leyendo uno que otro libro y pequeños fragmentos. Es inútil.

Me desnudo la comezón es tal que me eh sangrado todo el cuerpo.

No sé si en el hospital agarré algún hongo o algo que estå haciendo que mi piel me de comezón y mas, me sangre de esa manera.

Comienzo a llorar nuevamente y de desesperación tiro todo lo que tengo a mi alrededor.

Me tiro al piso y me doy cuenta que huele a putrefacción.

Araño mi piel rasgando todo pensando que igual y era un sueño el cual ya quería despertar.

Me duele la piel, comienzo a gritar y mi garganta me lo impide.

Mis Sollozos son lo único que logro escuchar.

A lo lejos escucho gritos y que alguien rompe y destroza todo en casa de mi vecina. Me asomo pero no logro ver a nadie.

Silencio nuevamente.

Alguien toca la puerta y rápido me levanto para abrir, pero antes miro por el ojillo. No hay nadie.

Vuelven a tocar y sigo sin ver a nadie.

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