DÍA 5

No dejan de tocar en la puerta.

Me voy a mi habitación. Nunca había sentido éste miedo. 

Me asomo por la venta y siendo creo, el atardecer. Lo único que logro ver es neblina, mucha neblina.

Me recuesto sobre mi cama. La temperatura baja considerablemente. No me tapo por que la ropa ya me estorba y mi piel no deja de sangrar.

Me recuesto y logro dormir un rato por mi debilidad. 

Lo que me despierta.son los zumbidos de las moscas negras que ya están por casi toda la habitación.

Trato de moverme pero me es imposible, con mis manos tocando mis piernas me.doy cuenta que mi piel es viscosa.

Mis labios se caen a pedazos. Mi lengua es áspera y me duele pasar lo poco de líquido que supongo que es sangre.

Mis ojos los siento hinchados y me arden. La vista es nublada.

Levanto mi mano para tocar mi abdomen que siento que algo se mueve…

Son gusanos que han crecido desde mi interior. Siento el hueco y del cual comienza a soltar un aroma a muerte.

Me da vértigo y mareos demasiado fuertes. 

La moscas me rodean y en mi incuban los huevesillos.

Me.siento tan débil.

A lo lejos escucho como siguen tocando fuerte. En poco tiempo tiran la puerta.

Y el ambiente cambia…

Ya no escucho las moscas. Mi habitación parece otra o en un futuro muy abandonada.

Huele a podrido.

Hay unos pasos que se aproximan… Cierro mis ojos por miedo y de pronto siento alguien observándome.

Abro con miedo mis ojos y veo dos sombras delante mio. Tratan de arrancarme las extremidades y con mis últimas fuerzas me defiendo.

Abren mi boca y me dan un liquido frío que hace que me desvanezca.

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