Dulces sueños baby Parte 3 y Final

Después de unas horas ahí estaba  Alfaro tirada a mis pies y desvanecida. Hasta que se me hacía conocerla y vaya, ahora entendía por qué el otro estaba como “pensante”  por ella, no estaba tan mal, Ricardo me quiso  dar consuelo diciéndome que había estado con mucho mejores que ella y no tan zorras.

El lugar era un lote baldío y casi casi una tierra olvidada por Dios, Ricardo me compró un lindo sofá que era donde íbamos a estar cómodamente viendo el  gran espectáculo. Frente a nosotros una linda mesa donde había todo tipo de manjares: botanas, “chuchulucos” , droga,  cervezas, tequila, etc.  No podía faltar la música tanto de su gusto como del mío ya que ahí si éramos muy diferentes.

Con nosotros había 6 hombres cada uno tan diferente y con variedad de perversidades. El que más me daba “cosa”, era un hombre que no tenía piernas y era de color moreno muy oscuro, con granos en la cara y ojos negros como su misteriosa vida y con una enorme verga . Había otro tipo que era muy alto y  con grandes músculos que su perversidad era el sadomasoquismo y todos sus relevantes.

Otro era caníbal, otro era un asesino a sangre fría y varios  mas que Ricardo me dijo mejor no saber por no Causarme mas temor del que podía sentir.  Aunque claro a su lado me sentía segura y yo  sin tirar la guardia por tan extravagantes personajes que ignoro de dónde demonios los  sacó.

Pasaba el tiempo  mientras Ricardo y yo comíamos de nuestro manjar  y  una que otra línea que me llevaban a volar hasta el cielo y más allá.

Mi cuerpo se relajaba y sentía esa extraña alegría que llega después de la primera aspirada

Brindando con el tequila nos pusimos a recordar esos ayeres donde:  no la amanecíamos entre las fiestas,  copiábamos los exámenes de la prepa, lo iba a sacar del MP por burradas que cometía, nos íbamos a comer y reíamos a carcajadas de nuestras vidas.

Alfaro comenzó a despertar, entre risas me acerque a ella y aún somnolienta preguntaba que estaba pasando,  le dije que ella me conocía bastante bien y sin más me presenté, aunque ya me conocía pero no tenía la fortuna de que fuera en persona.

Me agaché hacia ella y le dije todo mi odio que tenía hacía hacia los dos, pero los perdonaba pese a todos, y  esto que en mi despertaron no se los iba a perdonar, la tomé del cabello jalándoselo, le dije de los putos mensajes y sus putas curcilerias como lo de la imagen tierna de los cotorros,  de sus putas gotas para sus bellos ojos, y de muchas cosas más.

Ricardo se me acercó y me dijo que no era necesario y  que comenzara  el show, nos fuimos al sillón a sentarnos   mientras los hombre la tomaban de las manos y piernas.

El primero fue el “negrote” quien sin mas ni mas la penetró, causándole un fuerte dolo que la hizo gritar, los otros hombres lo ayudaban con los movimientos, mientras se veía que ella sufría por que ya había sangre entre sus piernas, otros se masturban y su semen se la echaban en la jeta, la volteaban y la hacían como querían.

Le quitaban los dientes, le mordían las orejas, le pellizcaban  los pezones

Le escupían, la orinaban, la ahorcaban, le dieron por el culo, ella lloraba y suplicaba perdón y que se detuvieran, pero no.

Esto debía continuar haciéndole todo tipo de humillaciones y torturas por mas de 6 horas, el caníbal fue la botana mientras los demás hacían todo eso,  él comenzaba a morderle los dedos para disfrutar su carne aún fresca.

Yo escuchaba la música con Ricardo y comíamos los “chuchulucos”  y entre mis profundidades recordé lo que a mi me habían echo y justamente lo estaba ahí viendo frente de mi, pero ella se lo buscó, y a mi… en fin.

Cuando terminaron se despidieron agradecidos por esa oportunidad y se fueron

Me acerqué a ella sin tocarla por lo sucia que ya estaba y le dije lo que le tenía muy bien guardadito:

El último mensaje que leí fue – bueno nos vemos mañana bebé, no me digas bebé, dime baby mejor,  está bien,  baby- no sabes cómo destrozó mi corazón y me hundió.

Ella comenzó a llorar mas y con el hocico roto me pedía perdón,  tome la pistola y le di en una pierna, le volví a dar otro balazo en el brazo y ella con sus últimos suspiros me imploraba que no, sin temor le dispare en el pecho donde me causó un dolor terrible y termine con su vida.

Ricardo  al verme un poco mal me quitó la pistola y me abrazó, diciéndome que todo iba a estar bien.

Antes de salir de ahí, volví a mirar hacia atrás sin antes decirle al cadáver que el necrófilico ya se lo estaba cogiendo:

-Dulces sueños baby.

Y nos fuimos.

Por que aún me faltaba mi marido.

 

Bueno éste fue una anécdota que me contó una seguidora y me pidió que la hiciera relato. Me dijo que expresara claramente esos tres sentimientos en palabras y que ojalá los hayan sentido.

 

Saludos a tod@s

 

 

 

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2 pensamientos en “Dulces sueños baby Parte 3 y Final

  1. Que gran historia, vaya que esa seguidora tenia bastante enojo dentro de si, pero que mas se puede espersr de una mujer que esta despachada y dolida, gracias yezidy por ayudar a cada uno de nosotros los lectores a reflejar nuestros sentimientos

    1. Besos Jose.

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