El cirio apagado

Su partida fue bastante triste y dolorosa, una persona que no tenía vicios, era deportista, dedicada a su familia, su trabajo, hogar, no entendía el por que.

Desde la noticia de su fatal accidente que lo llevó a una agonizante enfermedad, sufrimos mucho y creo más él, diario medicamentos para el dolor, operaciones que duraban horas, mi corazón estaba destrozado, mi alma y mi vida se iban en pedazos al verlo sufrir demasiado.

Pasaban los meses y llegó la noticia,  murió una mañana lluviosa y con dolor en todo su cuerpo se apagó su vida,  el doctor me dijo que al menos ya dejó de sufrir, le grite y le recriminé  que cómo se le ocurría decirme tal cosa yo aún lo quería aquí conmigo, lo llevé en mis entrañas por nueve meses, lo alimente de mi pecho, le enseñé a caminar, a defenderse.

Le grité a Dios

¿Por qué me lo había arrebatado? Si era todo lo que tenía

¿Por qué? Si nunca fue malo

El silencio era total

En la velación, no dejaba de llorar y recordar cuan maravilloso hijo había sido, por más consuelo que me daban mi dolor era más grande  como mis ganas de morirme y poder estar a su lado.

En su entierro no pude más y me desvanecí, desperté con tranquilizantes recetados por el doctor y sin ganas de seguir, no quería comer, no dormía, mis lágrimas se estaban secando y creo exprimía mi alma para matarla de una sola  ves.

Una cierta noche  ya cansada logré cerrar mis ojos y soñé  un lugar muy bonito varios,  ataúdes con su cirio prendido y que iluminaban con su bella luz  ese hermoso lugar y al final había uno  rodeado de oscuridad y con sus cirios apagados.

Me acerqué queriéndolo prender

Cuál fue mi sorpresa que atrás de mi estaba mi hijo, grandote y sano como él era, pero triste.

Me dijo que ese ataúd era de él y que no podía descansar en paz, le pregunté que por qué sus cirios estaban apagados, a lo cual me respondió que por mí, que mis lágrimas le apagaban sus cirios y lo tenían en la oscuridad.

Lo abracé y le pedí perdón. Desde esa ves ya no quise llorar, me levante y me preparé de comer, comencé mi vida otra vez.

Y una noche tan maravillosa volví a soñar los ataúdes con sus cirios prendidos y me dio alegría ver  que hasta el de mi hijo estaba prendido y  bonito como los demás y en susurro escuché su voz que me dijo:

Gracias mamá .

 

 

4 pensamientos en “El cirio apagado

  1. Me gustó la reflexión que ahora nos dejas Yezidy, aunque es inevitable no sentirnos tristes cuando un ser querido fallece, tenía que adoptar la postura que nos propones, todos vamos a morir algún día viejos o jóvenes estamos condenados. El dolor es parte de la vida y después de.
    De lo mejor que haz escrito Yezidy. Gracias.

    1. Oigres!!!

      Muchas gracias si es un dolor muy grande y que cuesta colmar el corazón ya que no existen las palabras ni los gestos adecuados para tal situación.
      Besos de cualquier parte del mundo donde te encuentres.

  2. Es dificil pensar que como padre nos toque despedirnos de nuestros hijos de esta forma y saber que jamas los volveremos a ver,vaya que historia mas triste yezidy, saludos y gracias!!!

    1. Si muy triste, ya ves que dicen que los hijos son los que enterrarán a los padres y no al revés 🙁 Creo nunca entenderemos los renglones torcidos del Creador.
      Saludos

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