El juego

Aquél día mi hermana llegó a mi departamento con un juego que según ella, era muy bueno para los planes que tenía. Sacándolo  de una bolsa negra inmediatamente me sorprendí al ver que aquello era nada mas y nada menos que “la ouija”.

Le dije que no hiciera el intento de jugar y menos en mi depa, a lo cual me respondió que no fuera paranoico y no pasaba nada. Lo puso sobre mi mesa de centro y me dijo que me sentara que entendiera su dolor por haber perdido a su novio en un fatal accidente y que a través de la “ouija” lo iba a tratar de contactar para que descansara ya su dolor.

Accedí a regañadientes y fue cuando apagamos las luces y prendimos dos velas, ella comenzó a llorar y tomó el puntero triangular. Realizó la primera pregunta , mi piel se estremeció cuando de la nada se movió el puntero, le reclamé que no hiciera eso y mi sorpresa fue grande al ver que ella ni siquiera la tocaba y aun así se seguía moviendo el puntero.

Ella comenzó a ponerse nerviosa e hizo la siguiente pregunta: ¿Quién eres?

Letra a letra el puntero marco lo siguiente:

Y E C U M

Inmediatamente reconocí el nombre que había leído hace tiempo en algún libro y le dije que aquí parara todo, ella se levantó también y de la nada el puntero comenzó a girar como loco ante nuestros ojos y poco a poco fue apuntando a unas letras para darnos el siguiente mensaje:

B I E N V N I D O S  A M I P E S A D I L L A

El frió en mi departamento era inminente y comencé a prender todas las luces por el miedo que ya me invadía, mi hermana entró en shock y se quedó parada  sin moverse con la mirada perdida y pálida, mientras yo la estaba regañando por todo lo que había sucedido.

Apagué las velas y metí la “ouija” en la misma bolsa negra echándola a mi bote de basura.

Fui a dejar a mi hermana a su casa aún ida y yo bastante nervioso. De regreso a mi departamento seguía sintiendo ese mismo frió sin quererle dar  mucha importancia para no comenzar a sugestionarme y me alisté para dormirme .

Durante esa noche fue cuando comenzó todo mi terror, sentía una presencia a la orilla de mi cama, viéndome directamente y cobardemente nunca abrí los ojos,  escuchaba como caminaba en mi habitación de un lado a otro o más escalofriante era rodear mi cama con esos pasos tan cansados.

En la mañana siguiente amanecí con moretones en mis piernas. Las cosas iban empeorando con el tiempo, se azotaban las puertas o se abrían solas, seguía el frío aunque afuera hiciera mucho calor.

Cuando me bañaba justo en el espejo lleno de vapor  aparecían símbolos que nunca entendí su significado, en las noches ya no dormía era terrible escuchar esos pasos en mi habitación, o sentir la presencia parada justo de lado mío.

Pasaban los días y comenzaba a ver sombras que entraban y salían de la cocina o de mi cuarto, pero lo que mas me “desquicio” por decirlo así, fue las moscas, esas moscas grandes y negras con zumbidos fuertes aparecieron y por mas que mataba a varias, seguían apareciendo cada ves más.

Tenía miedo de comentarle algún “cuate” mío por temor a que me dijeran loco, ya que mi reputación era de ser un hombre culto y de mucho saber, es por ésta razón que aún me resistía a creer que esto estaba pasando en mi departamento.

Una noche lluviosa para el peor de mis males se fue la luz, me recosté sobre mi cama aprovechando mis pocos datos móviles y veía las curiosidades del internet.

Pasaba el tiempo y mi pila se estaba agotando, decidí apagar mi celular y mientras trataba de buscar la mejor posición para dormir mi piel se enchinó al escuchar una niña llorando en mi baño con ese eco característico que hace ese lugar. Sentí adrenalina en mi cuerpo y esos pasos cansados aparecieron como saliendo de las paredes de mi cuarto y así de la nada abrió la puerta de mi habitación y se dirigió a mi baño, la niña lloraba cada vez más y de pronto se escuchó un silencio abismal hasta pareciera que la lluvia había terminado, pero no.

No quise tomarle más importancia y me dormí . Algo me despertó en la madrugada y era sentir sobre mi un enorme peso y la dificultad de poder moverme, ahora sí sentí mucho miedo, quise gritar y no podía lo peor de todo es que olía terriblemente mal.

No era muy creyente pero ésta ves dentro de mí comencé a rezar lo poco que me acordaba ya que sentía que algo subía desde mis pies y se acercaba a mis rostro, cerré mis ojos pero esa sensación de abrirlos me invadió y cuando los abrí,  me di cuenta que era alguien de piel muy oscura, ojos muy grandes con una negrura profunda y un blanco que daba miedo.

Su sonrisa era terriblemente inquietante y todo eso estaba justo de mí, no dejaba de verme y sonreírme pronto se escuchó   un relámpago  y mientras alumbraba mi cuarto ese ser desapareció y recuperé mi movilidad, salí corriendo de mi cuarto y  en lo que bajaba las escaleras de mi departamento escuché una alarma como de esas que sonaban en la segunda guerra mundial cuando se acercaba un ataque e inmediatamente se sintió un temblor  y comencé a llorar ahora si.

Cuando salí a la calle aún seguía esa lluvia y…

 

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4 pensamientos en “El juego

  1. Un líneas para amenizar estas fechas de otoño, está de miedo el perder a un ser amado, que dentro de él dolor de ese episodio busquemos a como de lugar mantener contacto con el a como sea, dando entrada al mundo mortal a espectros de otras latitudes, espeluznantemente fantástica, terroríficamente irresistible de leer… Gracias Yezidy..

    1. Gracias Oigres…

      todo un mundo lleno de misterios donde uno quiere entrar sin medir las consecuencias y cuando ya están ahí no saben ni como salirse…
      que caray !!

      Saludos

  2. Una historia muy de acuerdo a las fechas y con tu toque que me dan ese escalofrio en la espalda al leerlo, ya por experiencias pasadas un poco paranormales en mi vida, la verdad si me dio miedito jaja, una excelente historia yezidy!

    1. Y vaya que si.. !!!

      Saludos José

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