El sólo era para mí Parte I

Parte I

Era un tipa tan común que me perdía en la multitud, todos mis días eran tan iguales y monótonos hasta cierto día que un hombre diferente a todos los demás inmaduros de ahí, entró a trabajar, vaya que me llamaba mucho la atención, tenía algo que me volvía loca he hice hasta lo imposible para trabajar en su área y reportarle información del trabajo.

La primera vez que me sonrió sentí esas mariposas en mi panza que inmediatamente fui al baño y me masturbé a su salud

Así pasaban los días, me empeñaba para sobresalir en mi trabajo y a él eso le gustara, lo observaba desde mi escritorio y veía sus ojos tupidos de pestañas, su sonrisa, su cabello casi canoso y peinado de lado, ese hombre tenía que ser para mí, afortunadamente no tenía anillo de compromiso pero eso no me decía mucho, al final, ni me interesaba.

Cuando contestaba su cel me ponía furiosa, porque no era yo quien le hablaba así de bonito, un día me acerque a su oficina y le pedí que saliera conmigo a tomar un café y entre risas me dijo que no podía, me quedé seria, me levanté y me fui al baño, aguantándome las ganas de llorar y gritarle porque no, arañaba mis piernas mientras su ¡no! Me seguía trastornando.

Por mi barrio había tipos malos que hacían lo que fuera con tal de una buena paga, hable con ellos sobre lo que quería y accedieron. Todo quedó planeado perfectamente hasta que llegó el día. Cuando mi hombre salió de trabajar lo abordaron a un auto, sin golpes y con la cabeza tapada lo llevaron a mis aposentos donde lo esperaba ansiosa.

Cuando me lo dejaron y aún ante su resistencia le inyecté un tranquilizante que lo dejo dormido ante mis brazos. Era maravilloso descubrir su rostro y tenerlo ahí conmigo, con mis dedos delicadamente tocaba sus labios y sin pensarlo me acerque a ellos para besarlos, le quité la ropa para enseguida meterlo a mi tina y darle un buen baño, con una esponja descubrí su cuerpo era simplemente perfecto poco pelo en pecho, un ombligo raro pero delicioso, pomposo y con buenas piernas.

Era para mi, sólo para mí

Lo saque de la tina y con mucho trabajo lo llevé aun desmayado a mi cama, lo amarré de pies a manos para que no quisiera huir. No dejaba de ver su miembro y lo feliz que podía hacerme. Recordé que tenía un anillo de compromiso de un antiguo tipo que no aguanto mi buen trato y murió, así que decidí ponérselo ahora a él y le quedaba perfecto.

En lo que recogía su ropa, la olía y la pegaba a mi cuerpo tratando de impregnar su aroma, revise su cartera y vaya que tenía dinero, su celular lo rompí con martillo y lo enterré en una maseta de mi casa para no dejar evidencia por si ¡ las moscas!.

Escuché ruido en mi habitación e inmediatamente me dirigí para verlo despertar y sea yo su primera imagen en sus ojos. Él aun somnoliento trataba de zafarse de los pies y manos, pero le dije que era imposible, mientras pasaban los segundos más despertaba y se daba cuenta de las cosas. Me miro con mucho miedo y le dije que no me viera así, lo iba hacer muy feliz y que no se preocupara por nada le iba a dar todo lo que él quisiera,  que ahora era su mujer y muchas cosas más.

Él trato de gritar y con todo el dolor de mi corazón le tuve que poner un adhesivo a esos maravilloso labios

Él comenzó a llorar y yo le secaba sus ojos pidiéndole que no llorará que al final iba acabar enamorado de mi. Ante sus ojos me quite toda la ropa para que conociera mi cuerpo, él aun así seguía llorando e intentando zafarse para tranquilizarlo me recosté sobre su regazo hablándole cosas bonitas y poco a poco se fue relajando. Al día siguiente lo desperté temprano para darle su desayuno pero tristemente no aceptó y todo me lo escupía implorando que lo liberara, lo cual obvio no le hice caso y me fui a trabajar. Cuando llegué a la oficina todos estaban como locos tratando de localizarlo pues “alguien” lo reportó como desaparecido.

Continuará…

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4 pensamientos en “El sólo era para mí Parte I

  1. Que escalofriante relato, está a la mitad, simplemente así como a este desdichado sujeto, el texto a secuestrado mi atención jajaja…

    1. jajajajaja

      ¡ Muchas gracias Oigres !

  2. Esta historia demuestra que las personas son capaces de hacer por tener algo de atencion, pero al igual la perversidas de la mujer es de miedo!!, jaja algunos creo lo disfrutarian, que gran relato yezidy.

    1. jaja me gustó eso: la perversidad de la mujer es de miedo!! jaja

      Saludos José

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