Historias de mi trabajo Parte I

Me llamo… que importa, todos me conocen como Noli y soy prostituta desde hace ya algunos años, no soy muy bonita pero si muy agraciada, a lo largo de mi carrera me ha tocado: ver, sentir, oler, probar de todo. He pasado por cosas muy difíciles, he estado al borde de la muerte, experimentado cosas nuevas y lo repito de todo. Nunca me casé, siempre le huí a eso del matrimonio muy bien sabía que no era para mi, adoro a los niños pero yo no nací para criar hijos.

Afortunadamente nunca me he contagiado de nada más que de sarampión en la primaria y gripa por todos lados cuando llegan los climas locos.

Me hice cirugía de nalgas por que me dí cuenta que eso le llama mucho la atención a los hombres y bueno, de busto siempre lo he tenido grande y bien firme, me siento bien cuando mis clientes es lo que mas me elogian aparte de mis labios y mi sonrisa siempre tímida.

Ésta ocasión no salí a trabajar está lloviendo a cántaros y para variar traigo tos de perro. Vivo sola en un departamento de la colonia Condesa de esos aún con su espíritu bohemio, no me va tan mal, tengo buen celular, un buen auto, buena ropa, voy al gym. Y una ves a la semana voy al teatro, cine, concierto, etc. Cómo día libre de mi trabajo.

Voy a comenzar con una historia que me causo mucha risa, su nombre de aquél caballero es Miguel, es director de una escuela primaria, tiene 32 años, es casado pero sin hijos, bastante atractivo de echo lo conocí en el teatro en una función de terror.

Inmediatamente le dije que yo era una mujer de la vida galante y le brillaron sus ojos.

Me cito en un hotel bastante lujoso de aquí mismo de la Ciudad de México, puso música en su celular y comenzó el cachondeo, él traía traje de vestir negro, muy elegante y eso me excitó pero ¡oh sorpresa! Su pene ya erecto era del tamaño de mi dedo índice y tenía más vello que nada y mas largo que su pene, casi me daba risa pues por fuera un súper hombre y por dentro su mini, mientras comenzaba hacerle un oral que no me llegaba ni a la campana de mi garganta pensé en igual y lo movía rico, en fin, le gustaba bastante el oral que le estaba haciendo mientras me tocaba los pechos y todo cuánto su mano alcanzaba, yo ya estaba excitada y lista para que me penetrara, pero no, quiso que primero me masturbara enfrente de él y así lo hice mientras él de igual manera hacía lo mismo con su mini, pronto se pusó el preservativo y comenzó a penetrarme.

Me puso de cuatro puntos, el gemía de placer y por primera vez en mi “carrera” no sentía nada, fingía sentir rico y lo peor de todo es que comenzaba a secarme, cerré mis ojos por unos instantes y traía a mi mente las mejores cogidas con mis mejores clientes (nalgadas, azotes, fuerza, aguante, la mejor lamida en mi sonrisa vertical, posiciones que hacían que me viniera muy rápido, penetración por el culo, etc. Etc. ) y sólo así comencé a lubricar más, total. Se vino en mis pechos mientras yo seguía viajada en mis recuerdos. Al ver lo que me había echado vi que parecía más un gargajo que la leche que estaba acostumbrada a que me echaran. Le lamí el pene y el super mega exhausto se dejó caer en la cama, mientras agarraba aire, comenzamos a platicar de todo un poco, una persona muy culta y de mucho conocimiento, me pidió que le “levantara” el ánimo otra vez y así fue.

Ésta ocasión yo lo iba a coger para que nunca se olvidará de mí y por qué intuí que nunca le habían dado una cogida como la que le esperaba.

Me puse arriba de él y comencé con los movimientos arriba abajo, adelante y atrás, mientras mis pechos rebotaban, yo misma me los agarraba y me los apretaba, una y otra ves me los lamía, mientras él veía impresionado lo que ante sus ojos hacía, me di vuelta para ahora cogerlo igual arriba pero de espaldas, que viera mis nalgas operadas como se movían, como se veían mas grandes y a su disposición, le grité que me nalgueará, y apenas si me tocaba con miedo a que me doliera, le grite entre gemidos que más fuerte, y así fue, parecía que había descubierto que eso le excitaba mucho, me apretaba las nalgas y las nalgueaba, ¡wow! esto había mejorado bastante, comencé a masajear mi clítoris para tener un orgasmo, y así fue, mi mano acabó mojada y él ni cuenta que no se había puesto preservativo, sintió mi néctar mojar todo su pelvis , sintió mis contracciones y en ese instante llegó a su orgasmo gritando una grosería “no mames”.

Al final ya después de habernos aseado me dijo que esa grosería era porque le nació, desconocía ese placer y que por ese simple hecho me iba a dobletear el pago, yo encanta y la más feliz por ser una historia bonita en su vida.

Amablemente me invitó de cenar lo que más me gustara y me dejó cerca de la Alameda central, me despedí de él con un beso y él con una gran sonrisa y mucha luz en sus ojos se despidió.

Caminé y prendí un cigarrilo, me senté en una banca cerca de una fuente que tenía muchos colores. Y ahí estaba sentada, imaginando como él regresaba a su casa con su esposa hacerse compañía y hablar de todo mientras yo regresaba a mi soledad que no sabía si comenzaba hacer buena o mala. Comento que él se volvió un cliente frecuente al menos dos veces al mes y cada ves que nos veíamos traía una idea nueva que quería probar.

 

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3 pensamientos en “Historias de mi trabajo Parte I

  1. Una narración excelente, la historia muy creativa, dos protagonistas que se conocen en una obra de teatro llamada vida ejecutan el rol de cómplices o esclavos de su lujuria o pasión… Que más da!!, Así es la vida conyugal en muchas personas, eso es lo que hace grande tus relatos Yezidy, reales y fantasisos, eróticos y sensuales a la vez. Buena combinación.

  2. que maravilla leer y saber que nos podemos adentrar a la historia, conocer que la vida de cada personaje se adapta a cada situacion real que enfrenta tal vez la gente que vemos, gracias por abrirnos la mente yezidy!!

    1. #yovueloconyezidy 🙂

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