La bruja de la peineta

Había una vez un bosque llamado Ilusión, ahí existía una bruja muy hermosa con piel blanca como la Luna y un cabello largo de color azul que parecía mar cuando el viento lo movía. Su belleza era increíble de ver y sentir, pues también en su forma de ser se podía sentir el cariño que daba a quien estuviera cerca de ella.

La bruja habitaba en un árbol único y de los mas grandes de aquel  lejano lugar, su fruto era codiciado por todos pues era rico en muchos nutrientes y sólo se daba ahí y en primavera, por ese motivo llegaba mucha gente de todo el mundo para llevar a sus hogares y no pasar hambre. 

Pero la bruja siempre estaba oculta en las entrañas  de ese árbol, no quería ser vista por nadie.

Existía una leyenda donde se hablaba  que la bruja vivía escondida por miedo a no querer ser mala con la gente pues ella muy dentro de su ser sabia que era muy buena.

Hace mucho tiempo se enamoró de un Caballero, quien le regaló una peineta con piedras de zafiro y de luna, peinaba su cabello con hermosa danza que sonaba en el espacio al ver tan bella armonía, fue cuando el caballero se sintió celoso tan solo de la peineta y un día al estar ella dormida tomó la peineta se marchó y jamás se supo de él y la peineta.

La bruja al despertar y ver que su peineta no estaba arremetió con todo a su paso, desesperada buscó su peineta y  al saber que no la encontraba por ningún lado se dejó caer y comenzó a llorar, de ahí dicen que así nació el Río De la Lúgubre Eternidad lleno de lágrimas de la Bruja.

Recostada sobre el pasto su cabello cambio de color y comenzó hacerse feo, ella al ver su reflejo en el río se enojó y se ocultó donde nadie la viera y cuando una persona pasaba cerca del escondite de la bruja le hacía travesuras para asustarlo y que se alejara.

Ella sólo quería estar sola

El tiempo pasaba y su cabello se caía en cada susto que ella daba y  no quería que sucediera más, espero la llegada de la noche, salió de su escondite y buscó un lugar alto para hablar con la Eterna Luna.

– Eterna Luna te pido ayuda para recuperar mi hermoso cabello azul como el mar, largo y fuerte como un gran roble. 
– Bruja,  se tu triste historia y estoy dispuesta ayudarte. Mañana en cuanto salga el sol planta una semilla que te voy a dar, riégalas diario con agua del Río que formaste con tus lágrimas, cuídalo como si fueras tú y de todas las inclemencias del tiempo.  Éste árbol  dará frutos y llegará mucha gente a comer de ellos  , tú no dirás ni harás nada, mas que cuidar del árbol  así tu cabello regresará y  conforme pase más el tiempo te llegará un hermoso obsequio.

La bruja realizó todo lo encomendado por la Eterna Luna y llegó el momento donde ahora era al revés, el árbol cuidaba de ella y la protegía en sus entrañas.

Un tal día el viento se sentía diferente el Gran árbol movía sus hojas con armonía, el cabello de la Bruja se movía  con júbilo.

Como si supiera que algo se aproximaba.

Comenzó a caer el fruto y la gente empezaba a llegar con grandes canastos, ella al verlos quiso meterse a las entrañas del árbol para que nadie la viera pero justo ese día le dio la curiosidad de saber quienes eran.

Oculta entre las hojas, se sentó en una rama y jugueteando con sus pies en el aire veía uno a uno desde niños hasta ancianos, felices por ese fruto tan esperado.

Ella sonrió.

La gente al llenar sus canastos se fue retirando felices hasta que quedó casi desierto el lugar.

Pronto sintió en la espalda que le lanzaban piedras, ella enrojeció sus ojos y afilo sus uñas, bajó inmediatamente  del árbol y cuál fue su sorpresa que eran dos niños que al verla temerosos comenzaron a llorar, ella cambio de inmediato su forma, inclino su cabeza y sonrió.

Los niños bajaban su mirada al temer verla de nuevo enojada. Ella se sentó en posición de flor de loto y juguetona con su mirada vio cuan maravillosas criaturas eran aquellos niños.

Por fin los niños tomaron confianza y uno de ellos mostró lo que tenía oculto en sus manos. La Bruja impactada quedó al ver que se trataba de su peineta clavada en un fruto, ella  la tomo en sus manos e inmediatamente comenzó a bailar peinando su cabello felizmente, después a los niños los sentó en sus piernas  y les cantó dulces nanas que los llevó a dormir en su regazo.  ¿Cómo llegó ahí la peineta? No quiso saber, sólo en la noche agradeció a la Luna tan Grata sorpresa.

Dicen que el árbol da más frutos y aún sigue creciendo, a lo  alto se ve a la bruja bailar entre las ramas y se escucha como canta melodías que son acompañadas por el viento para no dejar de peinar su cabello y bailar con gran armonía por siempre.

 

2 pensamientos en “La bruja de la peineta

  1. Que difícil es tener algo que disfrutas mucho o que quizá deseabas tanto que de repente se va así de la nada y tienes que reinventarte para reponerte del golpe… Sssss, lo que no te mata te hace más fuerte… En ocasiones más amargado, no es el caso de nuestra protagonista afortunadamente para ella hubo una recompenza, que bonita es la fantasía verdad?… Gracias Yezidy por tus historias..

    1. Si, es una de las mejores cosas que tenemos… Muchas Gracias Oigres

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