Del infierno al cielo

Después  de mucho tiempo aquí estábamos nuevamente tras las puertas de aquel motel de paso con  letras llamativas sobre una gran  avenida principal. Tu mirada era inquieta al saber lo que te esperaba, mi sonrisa era traviesa por saber que en unos minutos me harías gritar de placer.

Entramos y con dulzura te acercaste a tocar mi cuerpo que con ansias esperabas, yo buscaba tus labios, esos por los cuales soñaba a cada momento y tocando delicadamente esas formas de tu rostro que me hacían enloquecer.

Nos recostamos sobre la cama para charlar un rato y romper un poco los nervios. Aunque tu querías el cuarto iluminado me consentiste en tenerlo con luz media y con la TV prendida. Otra señal de que ibas muy diferente a comparación de otros días. 

No dejabas de ver mi cuerpo que se escondía bajo toda mi ropa, mis ojos se perdían en tu mirada tan llena de fantasías

Nos fuimos acercando poco a poco,  te detuviste y corriste a tu auto por el preservativo. Te sonreí y seguimos con el juego hasta que quedamos  completamente desnudos. Ahí sentado sobre la cama comenzaste a masturbarte un poco y yo la más feliz al ver tan singular espectáculo.

Me acerqué a ti poco a poco y me dirigí a tu miembro para comenzar a darte ese placer que tanto te gustaba, te miraba a los ojos mientras mis manos hacían lo suyo en tus nalgas y tus testículos. Recostado levantaste mas tus piernas para que de igual manera mi lengua jugara con tu ano y  mi dedo tratara de penetrarlo. Me di cuenta que estamos preparando el camino para que después si lo hagamos por ahí.

La tenías durisima  y yo sentía mi humedad escurrir por mis piernas.  Me encantaba cuando nuestras miradas se cruzaban  dando mas placer a nuestro deseo.

Me pusiste sobre la cama y  me abriste las piernas mientras tú te ponías ese preservativo que nos separa de sentirnos piel a piel.

Me penetraste y la sensación fue tan magnifica que a unos escasos minutos me hiciste llegar a mi orgasmo haciendo que mi cuerpo se arqueara, mi sonrisa me delataba mientras tú eras feliz sabiendo que todo esa alegría  la provocabas tú.

Lo hacías fuerte para ver como mis pechos rebotaban, con tu mano la ponías sobre mi cuello como queriendo buscar algo desconocido que ninguno de nosotros había probado, pero no, inmediatamente me diste la vuelta y me pusiste en cuatro puntos.

Cogiendo sin parar y yo ya perdiendo la cuanta de cuantas veces  habías hecho venirme, así como estaba me  recostaste sobre la cama completamente  y  yo ya más que saciada de placer te repetía cada rato que si te hubiera conocido antes no te hubiera dejado ir por lo rico que coges.

Tú sin embargo, me diste a entender que no  sólo hubiera sido por eso, más bien por todo lo que ya habíamos construido en nuestro ser y que comenzábamos a sentir cada vez más fuerte.

¿O no?

Como tú ya estabas cansado pero querías mas, ahora era mi turno de hacértelo. Te recosté y me monté en ti, esa sensación de tener el control y volver a ver  aquella mirada que en mis momentos de soledad la recordaba con singular alegría.

Decías una que otra grosería y entre gemidos repetías  que rico era sentir mis nalgas tocar tus testículos mientras te cogía y lo que sentías estando dentro de mí que hacía que me desearas más.

Me dejaste disfrutarte mucho así, me agachaba un poco para que mis senos rozaran tu pecho lleno de vellos  o a veces tú con tus manos juntabas mis pezones para metértelos a la boca y chuparlos.

Vaya, por mi mente en letras grandes estaba la pregunta:

¿ Por qué no te conocí antes? Demonios..

Como ya no aguantabas me dijiste que era el momento de terminar en mi boca, justo como nos gustaba a ambos. Te levantaste, te quitaste el preservativo y con mi lengua jugaba con tu cabeza chinchada y caliente.

Con mi mano te lo hacía de arriba hacia abajo y otras tantas lo metía hasta la garganta, no tardaste mucho y  llegaste,  tu semen cayó en mi lengua tragándomelo  todo, con mi lengua y delicadeza acariciaba tu miembro  mientras con mis manos sentía tus piernas con la piel erizada.

Nos recostamos sobre la cama y tu ligeramente más cerca de mí que lo habitual, comenzamos a platicar de todo un poco, me mostraste cosas que nunca  lo habías echo y que pensé que jamás lo harías.

Yo sinceramente quería que ese momento no se acabara pero desgraciadamente el tiempo no se detenía. Con esa medía luz descubrí lo maravilloso de tus ojos, tus grandes pestañas y la forma perfecta de tu rostro, vi como detalle que no te habías cortado el cabello, lo tenías ligeramente más largo  haciendo que mordiera mis labios para tratar de controlarme y no  volverte a prender para comenzar nuestra danza llena de pasión otra vez.

Quería saber más de ti, pero sobre todo que tu sentías sobre mí, a veces me confundo al pensar que sólo me quieres para el acostón  o es que acaso si sientes algo más fuerte por mí, igual y lo siento pero trato de negarlo para no lastimarme.

Mientras nos alistábamos te abracé tal ves muy “x”  pero fue genial guardármelo para mí, para esas veces donde me encierro en mi mundo y no quiero que ya nadie más entré ahí, mas que sólo los recuerdos.

Cómo es la vida o el destino, justo éste día iba con total  indiferencia pero me sorprendiste con esas cosas que yo tanto te pedía y tú  simplemente me decías “no” ¿Por qué justo ahora? Donde trato de tomar las cosas como son, por que   al subir a tu auto y verte todo cambio,  mi corazón latía rápido y mis nervios aumentaban a cada mirada de reojo que te hacía.

Lamentablemente llegó el momento de irnos y dejar una vez más otra historia  en ese motel  para regresar a nuestra vida con nuestra respectiva familia. Y dejar atrás cualquier sentimiento reprimido y que probablemente no dejaremos crecer y convertirse en otra cosa mas que un simple “Te Quiero”.

 

 

 

 

 

 

 

 

4 pensamientos en “Del infierno al cielo

  1. Que maravillosa historia, y lamentablemente si pasa que conoces personas que deseas haber llegado antes a su vida, un gran relato para disfrutar yezidy, gracias por compartirnos tus grandes letras!!

    1. Hola Jose

      Muchas gracias.. un saludos !!!!

  2. Vaya forma de presentarnos estos escenarios, un viaje al cielo representado por el placer, deseo, lujuria y pasión y después volver no se si llamarlo infierno o purgatorio por que ambos regresan ni felices, ni tristes a sus respectivas vidas diarias, consolados por el recuerdo de un abrazo y un te quiero, excelente historia Yezzzzidy, me haces recordar aquellas personas que fugasmente pasaron por mi existir y siguen viviendo en mis recuerdos, por eso me gustan tus relatos… Saludos.

    1. Así es mi querido Oigres…

      lo bueno de todo es que te hago recordar y ojalá sean cosas buenas de las cuales las malas te dejaron la mejor experiencia…

      Saludos y abrazos :*

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