La historia de Noli, la prostituta

Hola, mi nombre es Noli, tal ves me recuerdas por los relatos acerca de mi trabajo, si, efectivamente soy prostituta y tengo ya bastante tiempo en éste ambiente. No, no vengo de una familia disfuncional, ni estaba en las drogas, ni era pobre. Todo lo contrario, mi familia es distinguida en el país donde radico, mi padre está metido en la política y mi madre es una reconocida abogada.

Aunque no lo crean tengo  licenciatura en Derecho  y con honores

Preguntarás como llegué a la prostitución, digamos que fue bastante sencillo,  desde la pubertad me nació mucho la curiosidad de la sexualidad y obvio el sexo, descubrir otros cuerpos y formas, el placer, las sensaciones eran parte de lo que yo quería sentir.

Entrando a la prepa tuve un novio bastante precoz que me cayó como anillo al dedo y fue mi iniciador con su vasta experiencia y mi deseo de aprender de todo,   fuimos por mucho tiempo una pareja  sexualmente activa; sin miedos, sin prejuicios, sin inhibiciones y claro, con respeto y sumo cuidado para nuestra salud e integridad (así he sido hasta ahora con mis clientes).

Con él descubrí; el beso negro, el beso blanco, el beso de payaso, las diferentes posiciones para fornicar, la lluvia dorada, sexo oral ( y raro, pero nunca el anal).

 Fue un poco más emocionante cuando comenzamos hacer tríos ya que era parte de  sus fantasías

Al principio cuando lo hicimos con otra mujer la verdad me ganaron los nervios y un poco los celos al ver como se la cogía  pero bueno, muy lindo me compensó ahora a mi haciéndolo con otro hombre y fue una experiencia totalmente alucinante  y llena de distintos placeres, al ser penetrada por los dos lados pensé que me iba a doler pero afortunadamente pude con eso y más.

Así fue por mucho tiempo hasta que  por azares del destino ambos tomamos rumbos diferentes y nunca más supe  de su vida.

Pasó algo de tiempo para volver a tener una relación bien, en ese transcurso  aprendí a conocer mi cuerpo y darme placer sin necesidad de alguien más,  pero tenía  las ganas aún así estar con un hombre.

Mientras mis padres estaban de viaje se me metió la loca idea de irme a una esquina y ver que pasaba. Me arreglé y me dispuse a todo lo que fuera posible.

Parada en una esquina no tardé mucho en lo que un auto muy lujoso me “echó”  las luce y se detuvo frente de mi bajando los vidrios me habló,  al acercarme me di cuenta que era un señor como de unos 60 años con buen  porte y bien vestido.

Me preguntó cuánto y le di mi estimado dependiendo también de lo que él quisiera.  Accedió y nos fuimos a un buen hotel y vaya que lo disfrute a pesar de su edad, tenía esa experiencia, esa fuerza y aguante ( que no dudo se haya tomado una pastilla) me pagó todo lo que le pedí y me volvió a dejar en mi esquina prometiendo volver.

En aproximadamente casi unos 40 minutos llegó otro hombre haciendo casi lo mismo con el  carro,  le di mi tarifa y condiciones,  aceptando nos fuimos a un hotel igual de bonito, y quedé completamente satisfecha mis dos primeros clientes habían sido una gran apertura.

Para no hacerles el cuento tan largo, decidí independizarme de mis padres para que no preguntaran a donde iba de noche,  así que me compré un departamento no muy lujoso pero bastante cómodo, seguí estudiando:  mi vida normal de día y de noche es cuando todo se transformaba, con decirles que al año cogí muchísimo y ya no hubo necesidad de pararme en esa  esquina ya todos me mandaban mensajes a mi celular especial para ese trabajo.

En mi facultad muchos querían andar conmigo

No soy nada fea y  conocían a mi renombrada familia, pero no a nadie se le hizo. Salíamos a tomar o fiestas pero nada más. En cuanto a mis clientes pasó casi lo mismo,  la mayoría quería que tuviéramos algo mas que simples “negocios” pero por obvias razones no accedía,  quería mi vida así tal cual era y a mis 23 años ya tenía un imperio tanto en la noche con mis clientes nocturnos como en el día en una firma de abogados muy importante a la cual entré a trabajar por mi madre.

Traté de llevar bien una relación con un abogado de mucho dinero para calmar un poco las dudas de mi vida que casi nadie conocía, pero no funcionó, así que decidí trabajar un tiempo más en esa firma y después renunciar para dedicarme en 100 a lo que en verdad me gustaba.

Tenia todo tipo de clientes con gustos bastante extraños y todos me pagaban bastante bien, por ejemplo; uno quería solo observarme dormir y fingir que él no existía, otro le gustaba que le diera la lluvia dorada, otro que lo tratara como bebé,  otro mas quería solo que admirara su cuerpo trabajado en el gym, otro simplemente quería que lo escuchara sus problemas del trabajo o del hogar con su familia.

Éste mundo era para mí

Tenía de todas las edades, desde uno que tenía horas de haber cumplido 18 años hasta 69 años. A todos les satisfacía varias cosas pero lo acepto,  la soldad es muy grande, mis clientes es todo lo que tengo en mi vida y pese que algunos ya los estimo es más grande mi miedo a fallarles y decido seguir mi camino sola.

 

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1 pensamiento en “La historia de Noli, la prostituta

  1. Que gran historia, y vaya que ahora si supimos el como inicio noli, gracias por deleitarnos por estas grandes letras, enorme exito para ti!!

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