La llamada inesperada

Contemplaba la noche y seguía sin poder entender nuestra separación, simplemente era perfecta, cada instante entre nosotros hacia el tiempo y espacio maravilloso y bastante productivo, ahora recostada sobre mi cama, me pongo a pensar de lo bueno que fue estar a tu lado, a nadie nunca  le he tenido tanta confianza como para ponerle mi trasero en su cara y con su boca me hiciera el llamado “beso negro”.

¿En qué nos equivocamos?

Tu fuerte y maduro yo simplemente tierna y sumisa. El equipo perfecto que a la hora de coger, simplemente no olvidábamos de todos y todo. Me abrías las piernas lo más que podía y en la orilla de la cama te acomodabas para lamer mi sexo, mordisquear mis grandes labios y  los abrías  para meter tu lengua y sentir ese movimiento que me prendía como no tenías ni idea.

Cuando con tus dedos me penetrabas mientras movías como remolino tu lengua en mi clítoris  y yo no dejaba de gemir y pedirte más y más.

El momento de  regresarte el favor  era de lo mejor y  que me mojaban más, me gustaba sentir tu pene erecto y duro, esa venas sobresalientes que lo hacían más viril ante mis ojos, verte sin bellos me hacía disfrutarte más y metérmelo todo a mi boca y eso que lo tenías enorme.

No sé dónde había mas humedad si en mi boca o en mi sonrisa vertical

Te lo chupaba como te gustaba y a veces ponía tu mano en mi cabello para que lo jalaras y me movieras si es que querías sentir el dominio, a veces me sacabas lágrimas de tanto que lo tenía hasta la garganta, pero  ¡pff! A mi también me encantaba.

Cuando ya tenías todas las ganas listas, me agarrabas de la cintura y me volteabas para ponerme en cuatro, me dabas unas nalgadas mientras que con tu pene acariciabas mi vulva y buscabas la entrada, me dabas fuerte y nuestros cuerpos hacían el ruido de aplausos (jaja).

Me tomabas de nuevo el cabello y me lo jalabas hacia atrás sin dejarme de dar tan fuerte o a veces simplemente levantabas más mis caderas y me ponías con los pechos tocando la cama para que vieras en magnitud lo que sólo era tuyo.

Mis pechos rebotaban y sin mentir llegaba a babear de tanto placer, ahora también recuerdo cuando sacabas nuestro dildo del cajón del buró y me penetrabas el culo y…

¡Dios mío! Es una llamada de él …

-Bueno…

Continuará.

Etiquetado

4 pensamientos en “La llamada inesperada

  1. Primer episodio en donde el recuerdo y la reflexión hacen fluir las letras para poder responder una perpetua incógnita… En que nos equivocamos?… Persivo en el final de esta primera entrega la emoción por la llamada recibida, jajajaja, gracias por tu relató Yezidy… Saludos.

    1. jajaja Creo todos después de una pelea o algo así lo que esperamos con ansias es una llamada o un mensaje, ya sea bueno o malo jajaja

      Grandes Saludos Oigres !

  2. Aun no entiendo como un hombre se puede apartar de una mujer que esta dispuesta de hacer todo esto jajaja, en lo personal me tendrian atado a diario y a lo que pida con todos estas atenciones, gracias yezidy!!

    1. jajajajaja Bueno siempre va a ver algo mejor allá afuera y creo ahora lo entiendo también aplica para las mujeres…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *