MI COMPAÑERO DE LENTES

Estoy estudiando el segundo semestre de Medicina, una carrera la cual me fue impuesta por mi padre que es médico.

Por lo regular en las clases no hablaba con nadie, pues mis gustos y platicas eran diferentes a los tip@s de ahí, a mí me gustaba hablar de Sócrates, Platón, Freud, Lovecraft y filosofar sobre todo y la nada. En cambio mis compañer@s solo querían hablar de tripas, hospitales y ñoñerías que ni al caso conmigo. 

Siempre buscaban la manera de que yo les hiciera caso y más los hombres pues a pesar de todo me han considerado muy bonita; mas alta que el promedio de la mujer mexicana, facciones finas, labios gruesos, delgada, buen tamaño de busto, cintura estrecha, etc.

Yo tenía un compañero del cual era el único que le hablaba pues era el ñoño y sabía que yo no le gustaba ni mucho menos a mí él, le tenía mucha confianza pero de ahí no pasaba.

Hasta que un día todo cambio, cuando yo estaba sentada esperando la clase de Organografía Microscópica Humana, lo vi entrar y vaya que fue una sorpresa para mi ver a mi amigo, ya que llevaba unos lentes que lo hacía ver tan pero tan distinto, algo raro sentí dentro de mis entrañas “amor”, “cariño” o un sentimiento raro.

Se había sentado hasta enfrente pero de lado derecho y yo hasta atrás del lado contrario al de él.

No dejaba de verlo, era la primera ves que alguien me llamaba mucho la atención de tal manera que mi cuerpo era una maraña de emociones, también sentí como un hormigueo en mi entrepierna y eso pasaba sólo cuando tenía unos tequilas encima. 

Al final de la clase me acerqué a él muy coqueta y le dije que me explicara el tema visto en clase pues no había entendido nada ¡Cómo siempre!

Él bien lindo me dijo que si pero en las jardineras pues quería tomar un café, cuando íbamos caminando le descubrí su cuerpo: alto, delgado y con ese detalle que me volvía loca de un hombre.

Era simplemente tan lindo y lo quería sólo para mí, él como que sintió mi mirada y se puso algo nervioso, así que muy sonriente le tomé su brazo y así llegamos caminando a la jardinera que él quería. Mientras tomaba su café yo no dejaba de verlo a los ojos y descubrir un mundo nuevo para mí en él.

Veía como los otros chicos se ponían celosos por el “ñoño”, pero no me importaba estábamos sumergidos en un universo que aunque él me seguía explicando yo seguía perdida en su mirada.

Le dije por que mejor no me acompañaba a mi casa y ahí estaría yo más concentrada, él dando los últimos sorbos de su café me dijo que sí y nos fuimos en mi auto.

Ya de camino, abrí las ventanas para calmar mi calor ¿Sería yo su primera ves? ¿Le gustaría físicamente? ¿No sería gay?(porque nunca lo había visto con ninguna chica pese que no era feo) ¿Me dejaría de hablar por mi atrevimiento? ¿Le gustaría todo lo que yo tenía pensado hacerle? Miles de preguntas pasaban por mi cabeza mientras veníamos tarareando una canción de Coldplay.

Llegado a casa obvio no había nadie, le dije que sobre la mesa estaba bien (bien, ponerme piernas abiertas y él besara mis labios para después subir y darme un beso).

Se sentó  y yo me senté muy cerca de él, vi sus delgados y casi inexistentes labios, me acerqué y sin pensarlo le di un beso justo en ese punto, él abrió más sus ojos de asombro y yo le dije :Oops.

Su reacción no fue de desagrado al contrario, inclinó un poco más su cabeza y se acercó para devolverme ese beso (huy de aquí soy).

Fue tan emocionante sentir su lengua, pues déjame decirte que cuando yo besaba siempre eran besos de telenovela ( sin chiste y fríos jaja). Le dije que mejor subiéramos a mi habitación y lo tomé de la mano al no ver ninguna negativa.

Mis manos me sudaban y mis piernas me temblaban (era la primera ves que estaba tan tan nerviosa pero así de ansiosa).

Cuando ya estábamos ahí me acerque para seguir disfrutando sus delgados labios, descubrí que tenía pelo en pecho y uffff ya me sentía súper mojada, él era torpe con sus caricias pues trataba de recorrer mi cuerpo pero se detenía en partes como la cintura cuando yo quería que descubriera lo que había mas allá, fue cuando le puse la mano en mis senos y se sorprendió del tamaño que no se imaginaba tras toda mi ropa, sentí su excitación. 

Lo desnudé, lo recosté sobre la cama y enseguida me desnudé frente a él, me subí y le fui besando primero el cuello y así le hice un camino de besos hasta llegar a su parte que ya estaba en su alto ego. ¡Su cuerpo Olía riquísimo!

Comencé hacerle un oral pero me di cuenta que se iba a venir muy rápido así que mejor opte por ponerle un preservativo con mi boca (Suave y dando pequeños apretones con mis labios y hasta el tronco bien puesto para que no existiera ningún riesgo, que lo dudaba pues él era el indicado) y enseguida me monté en él, era el tamaño perfecto para mi, era la forma idónea para mi ser, era ese calor que buscaba desde hace mucho tiempo. Él comenzó a gemir mientras yo me movía y trataba hacerlo despacito para que disfrutara como yo éste momento.

Le tomé sus manos y las coloqué en mis pechos (éste hombre tenía que ser para mi) era tan dulce y tierno.

Me acerque a su boca para que ahora los besara mientras no seguía moviendo mis caderas, se dio un atascon que eso me puso muy feliz.

Me tomó de la cintura y disfrutaba como me movía, me dijo que quería hacerlo: yo abajo y mis piernas en sus hombros y en segundos cambiamos, su penetración era mucho mas profunda y yo ya estaba super mojada, él comenzó a darme y ¡Woow! Que delicia fue cuando llegué a mi primer orgasmo y donde casi se me traba la cadera pero le dije que aún así siguiera y no se detuviera.

Comenzó abrirme mas las piernas y meterlo con más fuerza, él gimió fuerte hasta que llegó a su orgasmo.

Fue simplemente mágico el momento, ese choque de cuerpos llenos de sudor y fluidos que nos encierra en un mundo pasional.

Nos vestimos y bajamos a comer algo. Aclaro nunca se quitó los lentes y creo eso fue como un fetiche pues hasta ahora seguimos juntos y cada que me quiere calmar por mis panchos o quiere “algo” siempre lo hace con sus lentes, no me puedo negar pues me sigue naciendo esa misma ternura como la de la primera vez.

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