Mujer con sabor a piña

Lo recuerdo perfectamente que fue hace un año precisamente en las fechas decembrinas, esos eventos que hacen las empresas para embrutecer a los empleados y hagan cuantas estupideces quieran ¡total! tenemos todo un año para hablar de eso y olvidarlas a la siguiente fiesta.

Las rifas estaban buenas aunque para mi mala suerte no me llevaba más que la canasta de despensa.

Nos daban licor como agua así que ya se imaginarán como acabábamos casi todos. Bueno la historia que te traigo es la siguiente que afortunadamente nadie se enteró.

¡Oh eso creo!

Estando con mis amigas del trabajo tomamos mucho tequila y vodka, bailábamos con los compañeros de otras áreas y echábamos relajo, por su puesto yo estaba muy feliz por el ambiente hasta que que comencé a sentirme muy mareada en plena pista de baile y el chico con el que estaba bailando se dio cuenta.

Me acompañó al baño de mujeres diciéndome que él me iba a esperar afuera por cualquier cosa.

Me dirigí a los sanitarios individuales y en definitiva todo me daba vueltas, me dirigí al lavabo para echarme agua en la cara y tratar de estabilizarme.

Ahí estaba yo frente al lavabo recargada para no caerme pronto sentí cerca de mí un cuerpo que me abrazó por atrás, pensé que era mi compañero que se quería aprovechar de la situación pero no, porque cuando más se pegó a mi sentí unos grandes pechos.

Me quise quitar rápido pero ella se recargó en mi hombro y comenzó a susurrarme al oído que no tuviera miedo, creo eso me despertó más que el agua.

Sus manos comenzaron a recorrer todo mi cuerpo mientras yo trataba de zafarme , llegó el momento donde me di por vencida ya que comenzaba a disfrutarlo.

Ella movía su cuerpo y el mío al son de la música del salón, me pegaba sus pechos y eso comenzó a excitarme, tocaba los míos y comenzó a meter su mano a través del escote de mi vestido.

Ella me dijo que sentía rico “sentir” mi trasero en su vientre y que lo levantará más pues eso le excitaba.

Fue cuando comenzó a recorrer con sus manos mi espalda, mi cintura y llego a mis pompas, las nalgueaba suavemente y me pidió que abriera mis piernas, levantando ella mi vestido y tocando mi entrepierna a través de mi panty se dio cuenta que ya estaba súper mojada y de la nada comenzó a traspasar esa barrera llegando primero a mi pubis y jugando con mi vello.

Mientras besaba mi cuello, con una mano tocaba mis pechos, con la derecha iba bajando de mi monte a mi clítoris dando ligeros masajes, pareciendo que tenía dedos largos abría mis labios que resbalan con la humedad.

Y así tenía controlada toda mi parte íntima, jalaba mi vulva y eso me hacía gemir hasta que ella metió los dedos y dulcemente comenzaba a masturbarme, me inclino hacia adelante para que entrara mejor y según ella viera mi redondo trasero.

Mis manos arañaban el lavabo pidiendo yo que no se rompiera, comenzábamos a gemir mucho más y no me daba cosa ya que la música estaba bastante fuerte pero si me preocupara a que alguien entrara y nos vieran.

No supe cuánto tiempo pasó pero de pronto se detuvo y me volteo de frente a ella con mis bragas ya abajo y el vestido levantado ella se agachó y levantó una de mis piernas para comenzar hacerme un oral.

No sé si era el tequila o qué, pero fue el oral más rico que jamás nadie me había hecho, movía la lengua de una forma fenomenal, sentía como me lamia desde “arriba hacia abajo”, era simplemente increíble hasta que me hizo llegar.

Ella se dio cuenta y se detuvo fue entonces que con sus dedos me volvió a penetrar y ella se levantó para comenzar a besarme, el contacto de nuestros pechos hizo que esos besos fueran tan calientes…

Hasta que escuchamos que alguien tocaba la puerta nos detuvimos, yo mareada del tequila y del orgasmo no pude ver bien su rostro por que inmediatamente se volteo y yo corrí a un sanitario, solo escuché que ella abrió la puerta y entraron varias mujeres que ya tenían rato esperando.

Yo me aliste para salir y afuera en la puerta aún estaba el chico que me estaba esperando.

Ya sentados en la mesa con los demás me dijo al oído que si me encontraba bien ya que mi jefa del área cerró la puerta del baño y se tardó un buen rato me paralicé pues no lo podía creer.

Eso fue un viernes en la noche, el lunes en la mañana tenía junta con ella y estando ahí cerca de ella se me acercó discretamente y me dijo que sabía a piña.

¡Demonios! Desde ahí me decía niña piña y los demás comenzaron a llamarme a sí sin saber el verdadero motivo.

Nunca comentamos nada ella y yo por lo sucedido y que se aprovechó de mí.

Aunque cada ves que lo recuerdo me sigo prendiendo igual .

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2 pensamientos en “Mujer con sabor a piña

  1. Jajajaja bueno almenos nuestra protagonista le sucedió algo de verdad interesante en este tipo de fiestas que en la mayoría de los casos solo dan hueva, un verdadero premio inesperado y un apodo muy pintoresco que hace aún más agradable la historia… Saludos Yezidy

    1. jajaja No seas grinch Oigres!!!! hay que tener ese espíritu navideños

      😛

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