EL NIÑO Y LA LUNA

El silencio cobijaba la noche, la Luna en tan tranquilo momento estaba,  tan serena, tan silenciosa, pronto escucho unos pasos  desconocidos, eran pequeños y tal vez un poco  inofensivos.

Alumbró y vaya sorpresa, era un niño de aproximadamente 8 años el cual su semblante era triste y la Luna deslumbró  que estaba solo.

El niño no dejaba de verla con los hombros caídos, ella fue bajando para poder abrazarlo…

Él fue avanzando hacia ella subiendo esa colina que llegaba hacía ella. 

Cuando ambos se encontraron ella lo tomó muy fuerte para arrullarlo en sus brazos, le cantó una nana y él se quedó dormido completamente.

Ella le susurró al oído  -Tu mamí pronto vendrá… –

 

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