Si tu no estás aquí Parte Final

Habían pasado más de 9 años sin volverse a ver y no saber nada uno del otro y ahora ahí estaban frente a frente.

Su espacio se convirtió en silencio y en ese momento estaban sólo ellos dos, los recuerdos estremecieron sus cuerpo y ambos se abrazaron sin decir ni una sola palabra.

Entre murmullos se escuchaba que alguien lloraba y entre susurros le dijo:

– No llores más…

Se volvieron a ver a los ojos y para romper el hielo se dijeron:

-Hola-.

La chispa se encendió pues ya no eran más unos jóvenes, ambos eran adultos ; hombre y mujer deseosos de lo que habían dejado pendiente hace muchos años.

Se tomaron de la mano y ella sintió como una electricidad le recorría de la mano a todo su cuerpo que hizo erizar la piel y apretó más su mano.

Frente a ellos había un hotel y ambos decidieron entrar, al cerrar la puerta con seguro ella prefirió que se hiciera con luz media pues no quería que él viera las cicatrices de su cuerpo, él aceptó con gusto ya que no quería que ella viera sus ojos llenos de soledad.

Ella se acercó a besarlo para recordar esos labios que la encendían, él la abrazo de la cintura y la pego a su miembro para que sintiera que estaba excitado.

Su respiración de los dos era agitada y con nerviosismo pues iba hacer su primera ves, en sentido figurado.

Ella se acercó a la cama y se quitó la blusa, él no podía creer la inmensidad de su gran gusto (se lo tenía bien guardadito), se acercó para quitarle el sostén y el sintió que en su miembro ya le estorbaba la ropa por ver esos pezones completamente erectos y la afinidad de su cintura que jamás se imaginó.

Ella comenzó a quitarse el pantalón y las bragas contoneando un poco su cadera para disimular los nervios.

Se acercó a él y le quitó la camisa, acariciando su pecho y dando pequeños besos, él reaccionó y la tomo del cuello para besarlo (como recordaba) y a ella le puso la piel chinita y fue cuando emitió su primer gemido pues aparte de lo rico que sentía su barba le daba cosquillas.

Ella comenzó a bajarle el pantalón hasta dejarlo completamente desnudo, tomo el miembro en sus manos y poco a poco lo fue manipulando, él se acostó sobre la cama para mayor comodidad y ella se puso en 4 frente a él para verlo directamente a los ojos y con el trasero bien levantado para excitarlo más.

Ella comenzaba a lamerlo poco a poco y en su lengua lo sentía súper caliente, con su mano y la boca combinación perfecta para que él nunca la olvidará. Se lo metía hasta adentro apretando y soltando con su garganta la cabeza y cuando ella no podía mas lo sacaba y lo estimulaba con la mano y mientras se recuperaba lamia sus bolas metiéndolas también a su boca.

Así varias repeticiones hasta que él dijo que ya no porque si no iba a llegar y él quería más.

La tomó de su cara y la levantó para besarla y mientras con sus manos agarró su cintura y la acomodó para penetrarla, ella nuevamente tenía el poder, subía y bajaba y cuando se cansaba lo hacía de atrás hacia adelante, mientras él veía como rebotaban sus grandes pechos y su cara de satisfacción, él disfrutaba tanto que la volteo y la puso en cuatro puntos, comenzó a penetrarla y le bajó la cabeza a la cama para tener el control absoluto de todo.

La sensación de placer para los dos era indescriptible, ella estaba súper húmeda y había perdido el conteo de los órganos que había tenido. Jamás había sentido algo así y recordó una frase “Muchos harán latir rápido tu corazón pero sólo uno hará vibrar tu alma”, era justo ese momento que su alma vibraba y disfrutaba todas las sensaciones que recorrían su cuerpo.

Él le daba ligeras nalgadas y cuando le daba fuerte y hasta adentro sentía riquísimo ya que tocaba algo que hacia querer estar mucho más adentro y seguir dándole.

Él estaba convencido en ese momento que ella era a quien amará con toda la pureza e inocencia de hace mucho tiempo pero …

Llegó el momento en que ambos gemían ella levanto su cuerpo y él escuchaba como sus pechos rebotaban, eso le excito más la tomó del cuello sin dejar de darle para besarle el cuello y ella grito y expulso el chorro, de igual manera él llegó a lo suyo.

Se recostaron sobre la cama y él vio a discreción las cicatrices del cuerpo de esa niña, ella sin querer vio la tristeza y soledad de su mirada pero nunca nadie preguntó nada. Se sonreían y platicaban de temas sin importancia, ni siquiera recordaban sus momentos.

Cuando recuperaron el aliento se vistieron y aun estando en ese cuarto se abrazaron como nunca pues sabían que jamás se volverían a ver.

Ya afuera se despidieron con tristeza pues les dolía saber que en esa vida su destino era no estar juntos. Y así nuevamente frente a frente se prometieron ver en otros tiempos o en otras vidas y cada quien tomó su camino.

 

Fin.

 

Etiquetado

2 pensamientos en “Si tu no estás aquí Parte Final

  1. Que intenso!!! Una segunda parte llena de mucho drama, será que el amor de tu vida no significa que sea tu alma gemela?… Y por que no pueden estar juntos si los dos se atraen de algun modo?. Que difícil es esto de las relaciones y los amores del pasado, siempre presentes. Saludos.

    1. Bastante difíciles y llenas de temas y sentimientos raros ! jaja

      Destino? vidas gemelas? pfff temas que se vienen bien con una copa de vino 😉

      Saludos !

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *