Noli y el arma

Los riesgos en estos trabajos son muchos, podemos llegar hasta salir lastimadas o de plano aparecer muertas en un baldío.

Sucede que un día me llegó un mensaje de un hombre pidiendo mis servicios y ofreciéndome mucho más  de lo que cobraba habitualmente pues quería tener una relación un poco diferente.

Le pedí que me contara más para saber de qué se trataba y ver si accedía.

Se me hizo un tanto interesante a la ves que riesgosa pero el simple echo de imaginarme todo comenzó a prenderme.

Nos vimos en una suite muy lujosa de la ciudad y ahí estaba él, aquél hombre  tan elegante y con mucha presencia.  Fue raro que tuviera tantos guardaespaldas y me contó que él era una persona bastante peligrosa pero muy respetada por el gobierno.

¡Vaya! Si me sorprendí un poco pero platicando mucho mas me dio la confianza de que al menos en un rato  mas no correría peligro.

Me dio de beber un trago y me pidió que me fuera quitando la ropa poco a poco y solo me quedara con lo acordado: medias negras y ropa de cuero negra con zapatillas altas. 

Se acercó a mi lentamente y me fue acariciando, tocaba cada parte de mi cuerpo con sumo cuidado, me recargo de espaldas a él sobre un mueble, me doblo y me abrió las piernas, comenzaba el juego, él se quitó la ropa y estando completamente erecto me dijo que media 28 cm. Se veía tan delicioso.

Lo acercaba y lo frotaba sobre mi parte que ya estaba escurriendo. Me agarraba de las caderas y así se masturbó un buen rato.

Me apretaba mis senos siendo bastante cuidadoso de no lastimarme, me daba nalgadas hasta sentir el ardor en mis pompas.

Disfrutaba mi cuerpo por lo que había pagado.

Pronto se retiró y de su portafolio que estaba sobre un sillón sacó el arma enseñándome que estaba cargada. Me recordó de nuevo las reglas que eran:

1.-No gemir

2.-No moverme

3.-No hablar ni emitir ningún sonido hasta que él me indicara

4.-En caso de fallar él me iba a disparar pues todo el tiempo me estaría apuntando con el arma en la cabeza

Le dije que estaba lista, sentí como agarró su miembro enorme y me penetró, estaba tan caliente y de echo eran unos de los mas grandes que había tenido.

Comenzó a cogerme y que prueba tan dura pues lo hacía bastante bien, mordía mis labios para no emitir sonidos y apretaba mis ojos para poder contenerme, después de unos minutos llegué a mi orgasmo y mi liquido comenzó a salir y él lo tenía embarrado ya en su miembro. Mientras me seguía apuntando a la cabeza ver eso en su miembro lo calentó mucho mas, pues me empezó a dar mas duro incluyendo las nalgadas que ya eran mas seguidas.

Sentía el sudor escurrir por mi rostro y mi cuerpo y él no dejaba de gemir de tan rico que sentía.

Fue tanta su emoción que con el arma recargó fuere mi cabeza sobre la pared y debo decirlo que eso fue tan excitante pues eran pocos los que cogían así de rico y sentir esa adrenalina… Pff

Tenía bastante aguante y estaba muy atento a no romper las reglas, después de un rato me pidió que le hiciera un oral viéndolo a los ojos sin que yo gimiera, que le tomara su miembro y me lo metiera todo a mi boca, mis pocas lágrimas era inminentes pero no por dolor u otro sentimiento parecido, es que simplemente estaba tan enorme que al meterlo todo me provocaba eso.

Aún con el arma apuntándome me dijo entre gemidos que ya iba a llegar y quería que todo cayera en mis pechos y así fue, echo tanto que cubrió por completo mis senos. Él en cuanto termino de eyacular disparó  a un lado de mi a una distancia de 1 metro para demostrarme que no estaba jugando.

Enseguida tiró el arma y se recostó en la cama, me pidió que ya fuera como normalmente era y que sin mas ni mas lo llenara de besos en todo su cuerpo y lo consintiera (que extremo).

Era muy atractivo y lo traté tan lindo que jugando me dijo que “mejor ya o nunca me iba a dejar ir.”

Nos metimos a la ducha y comenzamos a platicar sobre todo lo que se nos ocurriera. Tomamos licor y pidió pizza para comer en la habitación (así de raro fue), ya no parecía aquel hombre con tal presencia y que emitía cierto miedo ahora era tan tierno, cariñoso y tan normal.

Al final nos vestimos y me dijo que un auto con una escolta me iba a dejar a mi casa y que había sido el mejor sexo que había tenido, que había estado con muchas mujeres muy esculturales pero todas eran vacías y muy materialistas y que pronto nos volveríamos a ver, me dio un maletín con bastante dinero y de echo mas de lo acordado, me dio un beso en la frente y cada quien se fue por su camino.

Con el dinero que me dio me fui a España tres semanas donde me la pase genial.

Y a los días de que regresé a México vi en las noticias que había muerto un narcotraficante muy poderoso y buscado por muchos países y cuando vi su foto me di cuenta que ese hombre era con quien había estado y tuve un sexo riquísimo con una pistola en mi cabeza.

#yovueloconyezidy
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