OSCURO CALLEJÓN

“Sentí mi entrepierna humedecida, estaba sentada esperando el bus de todas las noches. Por mi mente pasaban las imágenes de lo que había ocurrido hace unos minutos atrás.

Aquél hombre desconocido me siguió saliendo de la escuela hasta abordarme en un callejón, donde me aventó sobre la pared quedando de espaldas a él, me sujeto con fuerzas y me levantó la falda tableada haciendo a un lado mi braga.

Me abrió las piernas y su miembro enorme estaba tan cerca de mí, extrañamente a pesar de mis esfuerzos por quererme zafar sentí una extraña sensación de excitación. Levanté instintivamente mi cadera para que inmediatamente me penetrara con fuerza.

Él me jalaba el cabello y fue cuando gemí, se dio cuenta que ya estaba completamente húmeda…

Es obvio lo que pasó después, me penetró como quería; con cierto salvajismo y hasta adentro, sentí dolor pues yo era virgen. Lo poco que lograba tocar fueron unos brazos bien fornidos que erizaron mi piel. Por mis piernas escurría de todo tipo de fluidos y ambos no dejábamos de gemir, en unos movimientos repetitivos hizo que inmediatamente sintiera su chorro dentro de mí. 

Nos despegamos y yo al voltear para mirar quien fue el primero en mi vida, me sorprendí al darme cuenta que era un hombre con tatuajes hasta el cuello pero lo que mas me llamó la atención fue verle esos ojos que creo jamás olvidaré.

Ardientes y llenos de deseo, oscuros y fríos, como si en ellos no existirá vida alguna.”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *