Amor joven

Ambos se conocieron por azares del destino, platicando y entregándose mutua confianza a pesar de la distancia que los separaba y el medio de comunicación que utilizaban, ella era de Colombia y él de Lima, él tenía 25 y ella 30 años. Entre cada charla aquella mujer volvió a sentir algo en su corazón que a regañadientes no aceptaba pues aquello no podía ser posible por las razones que ella bien sabia aunque, cerraba sus ojos y se imaginaba frente aquél chico dándole un beso, saliendo a caminar, sentirse viva otra vez.

En cambio aquel joven era muy feliz con las pláticas de ella, en cada momento esperaba cualquier cosa para mandarle mensajes y grande era su ansiedad esperando la respuesta, le hacía feliz todo y claro en su corazón inmediatamente también sintió el flechazo.

Aunque no la conocía bien lo que ella le hacía sentir era más que suficiente.

Un tal día aquella mujer tuvo que ir a Lima por cuestiones de trabajo, seria por poco tiempo pero el suficiente para por fin conocer aquel joven, cuando ella le dio la noticia a él, no cabía de la emoción por que por fin la conocería y la tendría en sus brazos. Llegó aquel día, ella se hospedó en un hotel del centro de Lima, desempacó y fue al encuentro en un parque cerca de donde ella estaba y que él conocía. Él estaba nervioso esperando la llegada de aquella mujer, cuando la vio a lo lejos no lo podía creer, era mejor de lo que esperaba.

Ella se llamaba Laura y el Meri.

Se abrazaron mucho, se dieron besos y sus sonrisa decían más que mil palabras. Caminaron tomados de las manos platicando un poco de todo, aunque el teléfono de ella no dejaba de sonar a él no le dio importancia.

Al día siguiente se volvieron a ver de noche pues ella tenía cosas que hacer durante todo el día, se citaron en el mismo lugar y ella vestía mucho más elegante que hizo erizar la piel de Meri, fueron a cenar y sin más fueron a un hotel, al cerrar la puerta ella comenzó a besarlo suavemente, Meri con sus manos recorría la figura de Laura, ella sintió la erección de él y eso la prendió, cabe mencionar que Meri a pesar de ser un joven muy guapo, era bastante tímido con las mujeres y solo había tenido una experiencia sexual.

Laura se aprovechó de la situación y tomó el control de todo.

Lo acostó sobre la cama y comenzó a quitarle la ropa mientras de igual manera ella lo hacía, bajó hasta su miembro y con sus labios lo tomó,  lo hizo suave pues no quería que ahí se viniera él,  Meri al temer lo mismo, se levantó y acostó a Laura, le devolvió el favor dándole un oral que ella le decía como hacerlo para que él aprendiera, que no hizo mucha falta ya que Merí lo hacía bastante bien. Él se levantó y la penetró, ambos gimieron y comenzaron los movimientos, él tomaba los pechos de Laura para besarlos y ver el espectáculo al verlos rebotar en cada movimiento, era tan genial Meri veía como ella lo disfrutaba y por fin se le estaba cumpliendo un sueño.

Terminando tranquilamente de tener sexo, se recostaron y Meri le dio el masaje prometido a ella quedando prácticamente dormida en los brazos de él.

Al tercer día Laura ya tenía que regresar a su País, se despidieron sin antes ella darle un abrazo fuerte que Meri lo sintió un poco raro, pero igual y era la tristeza de que ya no se iban a ver. Al pasar las horas y mas o menos calcular el tiempo de vuelo, Meri le mandó mensajes a ella los cuales ya no contestaba y así pasaron varios días, la buscó por cómo podía pero todo era en vano  Laura jamás le volvió a escribir, Meri se sintió un poco decepcionado al sentirse mal por saber que ella ya no quería nada con él.

Pasó mucho tiempo y él estaba ya comprometido.

La mujer era  una niña de sus edad quien le dijo un día que la acompañara a ver una galería de arte de la cual una de las artistas iba a estar ahí, él aceptó no muy feliz pero aún así fue. Estando sentados en el mejor lugar esperando el comienzo de la presentación se escucharon muchos aplausos del público al ver entrar a la artista, Meri se quedó paralizado era Laura, ella estaba ahí más reluciente, él no lo podía creer y estaba justo frente de él.

Laura habló sobre su trabajo y él con la mirada trataba de llamar la atención de ella lo cual fracaso, Meri y su prometida esperaron al final para un autógrafo y cuando pudieron la abordaron , Meri le dijo “ hola” a Laura y ella al levantar su vista inmediatamente lo reconoció y  se puso nerviosa, al terminar de dar el autógrafo llegó un señor con tres niños los cuales se llevaron a Laura. Meri entendió todo, ella era casada y con hijos por esa razón no quería hablar de su vida, curiosamente el hijo menor tenía la edad del tiempo en que ambos se dejaron de ver.

Sospechó  que fuera su hijo de Meri.

Trato de hablar con ella pero era en vano. Se sintió traicionado y usado al ver que lo que ella le daba era falso y lo que él le daba era puro y real. Aun así se quedó a ver la galería y se dio cuenta que mucho de su trabajo hablaba de amor y soledad, algo así como lo que él sentía en ese momento.

Meri al poco tiempo se casó y tuvo una niña de Laura nunca mas volvió a saber.  Laura en medio de sus ocupaciones se detenía para pensar en Meri que aún lo extrañaba y en muchas de sus obras gritaba en silencio del gran amor que sintió por aquel joven.

 

Ella y el

Ambos se conocieron en el metro, esas horas pico donde todos estaban en mutuo contacto sin querer. Esa tarde lluviosa pero con calor húmedo, sus miradas se encontraron, ella tímidamente lo miraba, él impresionado con su belleza le sonreía, ella con las mejillas sonrojadas comenzaba a responderle, él feliz de tal aceptación se iba acercando a ella en cada bajada de estación.

Tocando el mismo tubo,  el bajó un poco más su mano para tocar la de ella, sus dedos tuvieron el primer encuentro, sus miradas cruzaron a poca distancia, bajando en una estación muy concurrida el aglomeramiento de la gente hizo que ambos se pusieran de frente,como queriéndolos juntar,

La chispa se encendió más

Mientras la gente pasaba abruptamente, ellos se dieron un beso que prendió la pasión, sus miradas hablaban, él la tomó de la mano y se la llevó a un hotel, ambos se entregaron, ella dulcemente lo acariciaba y le tocaba el rostro, él con sus manos sentía la figura delicada de su cuerpo, ella comenzó a quitarse la ropa y él comenzó hacer lo mismo, ambos sabían que el encuentro estaba en su punto.

Ella se recostó sobre la cama abriendo las piernas y él tomando su miembro lo apuntó hacia el sexo de ella

Su humedad era tibia, ambos sintieron lo rico del momento, comenzando la danza ella gemía y curvaba su cuerpo de tan exquisito placer, él le besaba el cuello y jugaba con sus senos: pequeños y suaves, el sudor era parte del juego, hacía que sus cuerpos se movieran con más facilidad, y por fin llegaron al clímax.

Juntos se vistieron y por fin cruzaron palabras, hablando de todo un poco menos de algo muy importante, jamás ni uno preguntó sus nombres o a que se dedicaban, ambos entendían que en entre ellos era mejor no saberlo. Quedaron de verse un viernes a las 8 pm. En la plaza central con media hora de tolerancia por si acaso. Se despidieron con un beso y prometiendo volver a verse.

Llegó el viernes, él primero estaba ahí nervioso y con cierto miedo a que ella no llegará, pasaban los minutos y ella no aparecía, él se sentía de cierto modo tonto al pensar que ella llegaría, él sintió un abrazo por la espalda, era ella, con las mejillas sonrojadas y la misma sonrisa de siempre, él se volteó y la abrazo con fuerza, ambos se dirigieron al mismo hotel, tomados de la mano platicaban de mil cosas, menos de sus vidas.

Llegando ella lo besó con intensidad

El la cargo haciendo que ella lo abrazara con sus piernas, la recostó sobre la cama y la desnudó, él no dejaba de verla a los ojos y ella no dejaba de verlo con pasión. Él descubrió que ella llevaba un negligé que la hacía ver tan exquisita y sensual, él se volvió loco, ella al verlo distraído lo puso boca abajo lo besó y le quitó la ropa, llegando a su miembro lo tomo con su boca y lo chupo, suave y delicado, el gemía de placer y pedía no llegar tan rápido, ella lista lo metió a su ser y comenzó el movimiento,  ella sudaba y lo disfrutaba él cerraba sus ojos para sentirlo  desde muy dentro de su ser, la humedad de ella tanta que mojó la cobija barata del hotel.

Ambos llegaron al orgasmo

Comenzó su plática de mil cosas, ella igual lo abrazó por atrás, él sintió que ella quería decir muchas más cosas, tal vez su nombre, tal vez si era casada, tal vez más… 

Ambos quedaron de verse dentro de tres semanas, en viernes la misma hora el mismo lugar con las mismas condiciones. Se despidieron y cada quien tomó su camino.

Llegó ese viernes él llegó primero como siempre, pasó la media hora y ella no llegó, pasó una hora y ni su sombra a lo lejos se podía ver, él se preguntó… ¿Cuál sería su nombre? ¿Su edad? ¿Sería casada? Ya jamás lo sabrá, lo que sí es un hecho es que él por primera vez sintió amor.

 

La alfombra roja de tu sangre

Aún me duelen los golpes que me propinaste ayer, me duele todo el cuerpo como si me hubiera pasado un tráiler encima, mi ojo derecho está casi cerrado y me sigue pulsando de dolor, así que te observo con odio con mi ojo izquierdo, te veo aplastado en el sillón tomando cervezas como si nada hubiera pasado, estás feliz. Yo, mientras  recojo  todo lo que me aventaste y lavando los trastos que siempre se juntan.

Mis manos me arden con el jabón y mis heridas y todo por tirar una taza que hizo despertarte de tu siesta

¿En qué momento pensé que te amaba? ¿En qué momento lloré por ti y te perdoné todas tus infidelidades? ¿Crees que no sé qué te vas con la vecina mientras yo voy al mercado? ¿Qué hice tan mal para que me trataras así? Me prometiste amor por siempre ¿Dónde está?.

Acabando de enjuagar los platos sigo con los cubiertos, uno por uno hasta llegar al cuchillo, siento su forma con solo tocarlo y mientras te veo me imagino que con éste mismo cuchillo que me regaló la rata de tu hermana, te corto la garganta con toda la fuerza que aún me queda. Te agarro de los pocos cabellos que te quedan y hago tu cabeza hacía atrás mientras el cuchillo corta como mantequilla tu piel y salen chorros de sangre.

Despierto de mi fantasía y me doy cuenta que eso sería un final feliz para ti y no quiero

Ahí aplastado con el sartén que rompiste en mis piernas, lo tomó y golpeo tu cabeza, ya desmayado, te quitó toda tu asquerosa ropa, sobre una silla te siento y te amarro, esperando que despiertes.

Apago la estúpida televisión y pongo la música que hace años ya no escuchaba, tiro todas tus cervezas del refrigerador y saco una botella de vino y doy pequeños sorbos, que ironía fue regalo de nuestra boda. Subo a mi habitación y me pongo mi vestido de novia, aquél que me hizo feliz por unas horas, aquél que me hizo la mujer mas bella del mundo ante tus ojos, aquél que llené de sueños e ilusiones falsos.

Me maquillo aunque hacerlo me lastime,  mi boca la tengo ya hinchada, la pagarás…

Despiertas y me ves enfrente de ti como lo que era y como la monstruosidad que has hecho conmigo, tratas de zafarte y no puedes, tratas de gritar y no puedes, la cinta sirvió bien para taparte el hocico, por primera vez siento tu mirada de miedo al ver en mis manos un cuchillo que tomo con delicadeza y que poco a poco me acerco a ti, sin miedo y con mucho valor hago heridas en tus brazos y piernas como los que yo tengo, tomó el tarrito de vaca con sal y como a la comida le echo piscas , gimes de dolor, suspiro de satisfacción al verte retorcer por el dolor.

Se me ocurrió pegarte en tu gran orgullo, tu miembro pedazo de miseria, una y otra ves lo pateo con mis zapatillas y tu comenzaste a llorar, con el cuchillo comienzo hacerte cortadas en tu pene que ahora se me ocurrió echarles cloro para matar cualquier bicho que hayas agarrado de la vecina.

Por primera ves en mucho tiempo sonrió y me siento muy feliz, y tú, todo lo contrario, lloras, tratas de gritar y sufres

Te dejo así un rato y si veo que tus heridas comienzan a cicatrizar la abro para echarte mas sal y en otras cloros y por que no, en otras tantas la soza de la cocina. Cuando éstas agonizando y antes de que pierdas la conciencia te apuñalo una y otra ves, te quito la cinta del hocico y vacío líquido de la basura orgánica.

¡Me gusta! Como punto final ahora si corto tu garganta y cerceno tu cabeza, como caballero de la antigüedad la levanto hacia el cielo como señal de triunfo. Al final gané yo. Pero ahora ¿qué hacía con tu cuerpo? Mientras aún sigo tomando mi vino, decido poner tu cabeza en lugar de la estúpida televisión, tus piernas las corté y las puse en el área de lavado junto a la escoba y el recogedor, tus brazos los colgué en la cocina, como un instrumento bello que jamás me servirá.

Tu miembro ese ya no servía, lo corté y lo machaqué con un martillo para que fuera mas difícil saber que era cuando lo tirara por el mercado del barrio. Tu cuerpo lo vacié de todas tus tripas y guarde ahí toda tu ropa y tus pertenencia, lo cerré con hilo y aguja, como un lindo peluche y su relleno.

La sangre salpicada en las paredes y batida en el piso era como una alfombra que adornaba nuestra casa. Tus intestinos los colgué como adorno navideño , tus ojos los puse en la esquina de una ventana discretamente asomados, tu sucia lengua esa la quemé y el fuego la consumió.

Pensaba hacer de tu piel

Lámparas, guantes o algo mas servible como lo había leído de un famoso asesinó serial. Yo ya comenzaba a sentirme sucia, subí a darme un baño con agua muy caliente, salí me sequé y me acosté en mi cama como nunca lo había hecho. Cerré mis ojos y tuve un sueño, despertando yo misma lavando mis trates, el ojo cerrado y tú riéndote de las tonterías de la estúpida televisión.