Carta a mi amante

Sé que este amor imposible nació en la mitad de una vida ya realizada. 

Sé que llegaste en un momento donde mi vida estaba desorientada y puede que por eso confundí muchas cosas.

Donde tal ves hasta te confundí con alguien de vidas pasadas y tanto era mi amor que juré buscarte en otra vida o hasta en otros mundos lejanos. 

Buscaba los mejores momentos para nuestros encuentros, donde nos entregábamos completamente al placer buscando nuestras bocas, acariciando nuestros cuerpos sudados agradecidos por ese mágico placer. 

Contemplando la luz radiante de nuestros ojos que en ese momento emanaban casi fuego.

Y acabando, poder descansar sobre aquella cama platicando de mil cosas otras tantas veces queriendo dormir juntos para amanecer siempre bien abrazados. 

Llegó un momento donde no te podía sacar de mi mente, te pensaba todo el tiempo mandándote mensajes absurdos para llamar tu atención y poder sentir que por esos minutos tú estabas ahí conmigo.

Mandándote quizás, las mejores fotos de mi para que más desearas estar conmigo, para que vieras que mi cuerpo te gritaba en silencio que lo llenaras de tus deliciosos besos.

A veces imaginaba que yo podría ser la madre de tus hijos y ser la mejor esposa para ti, consentirte como te gusta, darte lo que desearas.

Llevarme tan bien desde un principio contigo me hizo pensar todo eso, me dejé llevar por los sentimientos, tal vez el distanciamiento con mi marido me hizo encontrar en ti ese calor que necesitaba y no dudo que pudiera también ser tu caso.

Ambos marcábamos bien la línea hasta que la borramos y nos perdimos. 

Lo disfrutamos al máximo, vivimos grandiosos momentos pero…  La distancia, el aburrimiento y la indiferencia llegó.

Preferí cuidar y disfrutar lo que tengo a mi lado, cuidar y darles un buen ejemplo a mis hijos, ya no ser más un juego de niños que me cansé de jugar. 


De ver que solo respondías los mensajes cuando las nudes estaban ahí o ponías atención solo a lo que te interesaba.

No me arrepiento de nada ni tengo cargo de conciencia, pues fue una decisión que yo tomé sin pistola en la cabeza y de cierto modo por venganza.

Lo que sí es seguro es que extrañaré tu cuerpo y esas formas que me volvían loca, ver el perfil de tu rostro cuando manejabas y tocarlo sutilmente con mis manos.

Ver tus ojos negros como mis noches y pensar que alguien como tu podía estar con alguien como yo.

No tengo mucho más que decir más que las cogidas que nos dábamos en un hotel escondidos para no ser juzgados por la sociedad, cuando acababa cansadísima de aguantar mas de 2 horas sin parar, al ver como contemplabas mi cuerpo desnudo e iluminado por aquella luz de esa habitación.

Como te hacía el oral que hacia erizar tu piel, besarte como a nadie, entregarme como si fuera siempre la última vez, y sobre todo decirte “Te amo”.

Ahora que vuelvo a leer todo puede lo que si sea un echo es que si te hubiera conocido mucho antes tal vez hasta un imperio pudimos formar y ser muy felices.

Por ahora me iré alejando de ti con mis multiples ocupaciones dejándote de escribir y así no será tan lastimero.

Un “hola ” será siempre recibido con mucho gusto.

Espero que estas palabras las recibas en el mejor momento y por supuesto te llegue bien la carta que te acabo de redactar estés donde estés.

Sé que la Luna será el mejor testigo de lo nuestro y quien a pesar de todo la seguiremos viendo a la misma hora de siempre.

Carta en la banca


Cuando iba caminando por un concurrido parque de la ciudad, alcancé a ver una hoja doblada en una banca, me acerque, la abrí y esto es lo que decía:

He vivido por más de 1500 años, he pasado y he sido historia de muchos lugares y personas como la hoja perdida de aquellos libros que nunca salieron a la luz, la soledad aún no me abruma a pesar de que he vivido solo por todo ese tiempo. 

Mi gente fue condenada a la muerte y yo tal ves por mi cobardía a no salir a pelear he sobrevivido

Me escondo de país en país cuando las sospechas de quien soy es alto, he pasado por las mil modas que ustedes como humanos inventan para sobresalir. He visto todas las producciones de cine y libros que hablan de mi gente, sólo una atinó a cuanto en esencia éramos, otras simplemente fueron ridículas.

¿Preguntarás de que me alimento?

De cuánta rata encuentro por las alcantarillas.

¿De qué vivo?

Aunque no lo creas trabajo en fábricas de noche, si, efectivamente el sol comienza a quemar mi piel y cega mis ojos, mi piel y mis órganos se debilitan conforme pasan los siglos al no tener al 100% el dulce néctar de su sangre.

Vivo en pequeños departamentos donde tengo siempre mis libros y una que otra reliquia de mis antepasados y como debe de ser, mi espada de cuando era un guerrero. Hablo muchas lenguas y aún recuerdo las muertas. Nombres he tenido de todo tipo, ahora me hago llamar Raziel, creo tener el nombre de un arcángel ayuda a que la gente me vea con buenos ojos al pensar que puedo ser religioso… ( sin palabras).

He tenido todo tipo de placeres a lo largo de mi existencia, muchas veces ha sido comprado y quedo satisfecho, otras veces no podía conservar mi cordura y las degollaba para poder alimentarme y sentir ese éxtasis.

No puedo negar lo que soy.

En mis tiempos, salía a pelear con cualquier ser que impidiera nuestro reinado, los destrozaba, les arrancaba sus extremidades, me alimentaba de la sangre de los guerreros y de sus mujeres, éramos crueles ante cualquier enemigo pero fieles al pacto que se hizo entre ustedes y nosotros.

Una traición apareció que hizo que todo se rompiera y tuvimos una lucha imparable y por muchos años, a pesar de que teníamos ventaja, ustedes pidieron alianza contra otros que ahora los agobian y fue cuando mi gente comenzó a caer.

Nos separamos tanto que casi nos desvanecimos en el espacio.

Hace como unos 70 años alcancé a sentir él último latido de un ser como yo que murió por razones que desconozco y desde ese momento a donde voy o llego trato de buscar a mi gente pero ya no siento nada. He pensado en el amor con bellas mujeres y que mi sangre corra por sus venas para tener un primogénito pero lamentablemente ese pacto con su creador no lo puedo romper o ustedes arderán.

En días lluviosos camino por las calles, viendo cómo ha pasado el tiempo, viendo lo solitarias que suelen ser por no quererse mojar y enfermar, a mi me encanta la lluvia, sentir recorrerla en mi piel y que en una tarde yo pueda salir de mi oscuridad. Otras tantas veces camino por las noches en parques o plazas, observo a todo humano y sus acciones, algunos los admiro otros tanto me desagradan, pero debo ser cauteloso.

No suelo sonreír, no por miedo a que vean mis “delatadores”, no he encontrado una razón para hacerlo desde hace siglos

Anteriormente cuando vivía aún con mi gente había una Dama que me encantaba y quería con ella formar una familia propia pero cuando fue la traición del pacto, ella fue una de las que murió y lamentablemente en mis brazos, junté su cabeza a su cuerpo y deje que se desvaneciera en mi, tal ves derrame unas lágrimas, no lo recuerdo, pero de que dolió verla desaparecer,  eso si tenlo por seguro. Mis ojos ardieron en odio y mi matanza fue incontrolable.

Tal ves algún día encuentre a alguien como tú que ahora lee estas palabras que dejé sobre una banca para cumplir un cometido… Tal ves me reconozcas y yo lo haga en ti, mi mirada es profunda como el infinito, mi ser tan misterioso como tus preguntas. Mi oscuridad es tan inmensa que la sentirás. Ahí estaré un día lluvioso sentado en esa banca.

Te espero.