Dulces sueños baby Parte 2

Me di cuenta que no podía vivir sin ella y yo era el juego, sus mentiras me acuchillaban  por la espalda, el dolor era mucho mas grande, vi que disfrazó muchas cosas para que no me diera cuenta que ella aún estaba ahí.

Ya eso no era más que una simple amistad, desde que formaron ese vinculo eso iba mucho más allá, o de plano sentir ese culote cerca lo hacía sentir bien.

Y mientras de nuevo mi primer  gran monstruo comenzaba a tomarme y mis recuerdos invadían mis venas, subieron  del infierno  ángeles que me rescataron  de aquella masacre. Por un momento cegaron al  monstruo para sanar mis heridas. Me tomaron en sus brazos y me dieron ese calor que necesitaba y así como vinieron se fueron.

Mientras mi marido reía y veía a escondidas aquella mujer

Me sentí tan desdichada, un ave sin plumas ni alas encerrada en una jaula que tenía miedo a salir por todo lo que sentía mi ser. 

Pasaba el tiempo y una ves caminando por la calle escuche que alguien me gritó “Batman”, sólo una persona me llamaba así, miré inmediatamente y si, era él, ese amigo de borracheras y parrandas de la prepa, nos abrazamos y después de mucho tiempo por fin sentí un calor en mi cuerpo  y en sus brazos encontré protección, inmediatamente vio que en mi algo andaba mal.

Fue cuando en su departamento y con unas líneas le conté lo que me estaba pasando aún entre risas que él veía por los efectos de la droga logró sentir mi más profunda tristeza .

Me abrazó y me pidió que le contara todo literalmente todo y hasta lo que desconocía de mi niñez, que él era un demonio más en mi vida, que nuestros infiernos eran muy parecidos, me desahogue en sus brazos  y mi tristeza pudo mas que la maldita droga, me miró a los ojos y me dijo que no estaba sola que por algo había aparecido en mi vida otra ves y que me iba  ayudar.

Para él y desde que me conoció siempre fui una mujer muy valiosa casi su hermana que juró siempre proteger y cuidar pero por azares del destino nuestros caminos se dividieron y  extrañamente ahora estaba ahí a mi lado para ayudarme.

Mi amigo al que llamaremos Ricardo, era de un barrio pesado que manejaba un gran número de gente para vender drogas, asaltar y cosas así.

Era algo que no me gustaba  pero no podía interferir en su vida.

Mientras  Ricardo me hacía sentir segura, yo cada noche volvía a  tomar la espada para combatir a mi más grande monstruo, la batalla era crucial, verlo a los ojos y enfrentarlo fue bastante duró, mis demonios combatían mis recuerdos y levantaban grandes muros para que nadie volviera entrar a ese mundo que sólo era mío.

Otros tantos mataban sin piedad todo sentimiento que tenía hacia él, despertaban de las tumbas mi mas grandes placeres  que había sepultado por tener por fin algo bien con él, pero no, no sirvió de nada.

Sonreía otra ves, sentía un poco de calor nacer desde mi tierra mas profunda

Ricardo me dijo que ya la tenía bien checada su nombré aquí será Alfaro, sabía bien sus horarios, donde vivía, teléfonos, familiares, etc.  Y sobre todo el lugar donde todo sucedería.

Yo me sentía ya lista sólo esperábamos el mes de  octubre, el  mes donde todo comenzó. Y justo el 14, mientras salía del trabajo y despedirse de mi marido, un auto sin placas la abordó, le inyectaron un tranquilizante y la llevaron al punto de encuentro donde los esperábamos Rodrigo y yo.

 

 

Dulces sueños baby Parte 1

Ahora mi compañía es un tequila,  tantos años sin poder disfrutarla tan tranquilamente. Mis manos  y mi cuerpo estaban manchadas de sangre hace un momento, pero con un rico baño quité la suciedad  que en mí adornaba el crimen perfecto.

Mi matrimonio no era el mejor pero tampoco el peor, aunque he de decir que desde que firme el papel me hizo sentir su trofeo,  pues siendo así como es él, yo era lo máximo que podía alcanzar.

Vaya todo pasó tan rápido, pero bueno, voy al grano, no recuerdo a que tiempo teníamos de casados, obvio había mas problemas de los normales, frialdad y distanciamiento en nuestra relación y en la cama.

Hasta que descubrí un fatal día que aquí entre nosotros dos, había una mujer más:  una culona con grandes tetas, cuerpo perfecto, piel  blanca, cabello negro y largo, inteligente, no como yo; piel morena clara clara, un poco de barriga por los hijos, estrías que se desataron sin control, piel … ya sobra decir que a lado de ella pues había un gran abismo.

Pasaba el tiempo yo lloraba inconsolablemente por tal situación, había dado todo y dejado muchas cosas por él, pero creo que no fue suficiente o lo mejor, para que llegara un culo grande y la prefiriera a ella, porque en  ves de afrontar los problemas que teníamos, decidió hablar con ella a altas horas de la madrugada  (aún lo recuerdo las 3:15 am) mejor dicho,  todo el tiempo.

 Creo los temas empezaban  con lo de cambiar el pañal a la niña  y después se iban tornando mas calientes

Y así él encontró en ella mucha alegría y paz, un camino diferente a lo que estaba acostumbrado  conmigo, la protegía y compartían la mayor parte del tiempo juntos, tanto así que llegó el momento donde ambos crearon ese vínculo que sólo tenía conmigo.

Cómo de él lo único que tenía era la indiferencia, en mi fue saliendo de las oscuridades mas profundas un monstruo que tenía dormido desde que era una niña. Algo muy difícil que me sucedió y que lo enfrenté sola.

Fue exactamente donde comenzaron mis pesadillas y donde en segundos arrebataron lo mejor que yo tenía y me hacía feliz cuando solo era una criatura

Volviendo a mi pesadilla de ese momento, mi vida se fue desmoronando mientras él seguía con ella sin pena y con más gloria,   mis lágrimas las sentía secas hasta el alma, mi hambre  era sólo de rogarle que la dejara pero él no quiso.

El día que decidimos acabar con todo me tomó de la mano y me dijo que no, lo miré a los ojos y mi amor lo veía irse en la mentira de sus palabras pero decidí creerle y arriesgarme  porque pensé que cambiaría  a pesar de todo y porque en él encontré lo que no había encontrado en ningún otro hombre.

Pasó el tiempo y todo había estado muy bien, le conté el origen de mi primer monstruo y me dijo que me ayudaría pero no, caí en las redes de la soledad nuevamente, nadie me podía entender, nadie me podía comprender, sólo lo abrazaba y me entregaba a él cada noche sin darse cuenta que mi abismo crecía.

Cuando todo estaba en calma y en mis sueños había grandes  batallas porque mi soledad no reinara mi mundo, me dí cuenta que ella estaba nuevamente ahí, que él era cauteloso para que yo no sospechará nada,  pero lo que no sabía es que yo la podía oler y sentir,  fue cuando por distracción mi primer monstruo me hirió fuertemente y  caí de rodillas.