La gran aventura con las pastillas negras

Ya hacía algún tiempo que había escuchada hablar sobre las “pastillas negras” en ese momento lo tomé muy a la ligera, la verdad no me llamaba la atención por que ni novio tenía. Al cabo de unos meses ya anduve con una persona la cual era igual de intensa que yo en la cama;  alto, fornido pero lo que mas me llamaba la atención eran sus labios: carnosos y mordibles. Un tal día que salimos  y comprando dulces inmediatamente vi las pastillas negras y se me ocurrió obsequiarle un dubalín, todo con fines meramente sexuales. 

Esa misma  tarde mientras estábamos sentados en la mesa de un parque se lo dí, yo tomaba un jugo con popote y mientras él comenzaba abrirlo mi entrepierna hormigueaba, él comenzaba a lamerlo y sin darse cuenta yo lo miraba con cierto morbo, cada lamida me la imaginaba en mi sonrisa vertical , sus ojos dulces veían pasar la gente y los autos de aquél lugar y en mi mente ya pasaba la idea de tomarlo de las manos e irnos a otro lugar.

Sin darme cuenta, termine mi jugo y el terminó su dubalín

Mi entrepierna ya sentía esa necesidad, comencé a calentarlo con las palabras y él inmediatamente accedió, estando cerca de muchos hoteles escogimos el “menos peor” pues a esa alturas no teníamos mucho dinero ya en la bolsa.

Ambos nos metimos a bañar, jugábamos en la bañera ” yo te toco tu me tocas”. Cuando terminamos ambos nos pusimos sobre la cama y de mi bolso saqué las pastillas, tomé dos y me las metí a la boca inmediatamente lo besé y con la lengua le pasé a él la suya, reíamos nerviosamente pero nos apurábamos a disfrutar la pastillas para después crear el resultado.

Después de unos minutos casi se nos había consumido la “pastilla negra” , tomé la iniciativa y comencé hacerle un oral, el parado y yo arrodillada ante su gran miembro, comencé a chuparlo lentamente para no lastimarlo con lo poco de la pastilla, el gemía, chupar y lamer de arriba hacía abajo, con mi mano jugaba con sus testículos mientras mi otra mano agarraba su trasero, él no dejaba de gemir y a leguas se veía o mejor dicho, se sentía que estaba súper excitado. No lo culpo.

Esa sensación del frío y caliente de la fricción era genial hasta en mi boca, él se vino en mis pechos. Ahora era mi turno

Me acostó en la cama boca arriba, abrió mis piernas y él ahora en la orilla de la cama arrodillado, me hizo suya, creo me faltarán palabras para describirlo, fue una sensación increíble, no podía creer que esa     “ pastilla negra” hiciera tal efecto, obvio no dejaba de gritar de placer, yo misma me apachurraba mis pechos de tan rico que estaba sintiendo, su lengua hacia un trabajo genial que me vine y aún quería mas.

Lo acosté sobre la cama y rodee su cabeza con mis piernas y él con la lengua afuera comencé a moverme de adelante hacia atrás, quería más y más y por supuesto él ya estaba de nuevo erecto, me vine de nuevo y me tomó por atrás, poniéndome de a perrito me penetró por la vagina y fue igual de delicioso, su intensidad, su fuerza, su tamaño todo hacía el mejor juego, me nalgueaba una y la otra nacha, hasta que ambos llegamos juntos.

Nos recostamos sobre la cama aún gimiendo y él me besó en mi frente mientras sobre mi cabeza me hacía “piojito” y diciéndome en voz bajita. Te amo mi flaca.

El festín de media noche

Sentía las cucarachas caminar por todo mi cuerpo, las picaduras de las hormigas rojas, las patas de las arañas tocando suavemente mi piel, todos los insectos hacían su labor como sabiendo lo que quería sentir.

Mis senos estaban completamente erectos, mi excitación era tanta que por primera ves logré experimentar un orgasmo, fue mágico, fue exactamente como lo había leído en muchos lados y quería mas,

Saqué de la cubeta una de las tarántulas que había comprado, la tome en mis manos delicadamente ya que  era mi plato fuerte; la lamí, la besaba y sentía sus patas peludas, esto me gustaba, la dejaba recorrer mis pechos y todo mi cuerpo, tomé otra tarántula y a esa la puse en mi sexo, ese cosquilleo lo sentía tan increíble que tomé las otras dos de la cubeta para ponerlas en mi cuerpo que hizo que mi humedad fuera tanta que la hacía llegar hasta mis glúteos.

Preguntas ¿cómo llegué a esto? Pues bien, te lo contaré.

Hace algún tiempo leí un libro donde me identifiqué inmediatamente, me visualicé tanto que pensé que había sido creado para mi.

Mi nombre es Daniela, y no, no soy como la típica Daniela , guapa, sabrosa y un tanto facíl, soy todo lo contrario, soy de la que se burlan siempre, soy de estatura media, morena, mi rostro está lleno de acné y cicatrices, mi piel es grasosa, mi cabello está muy maltratado y siempre lo peino con una cola de caballo, soy delgada y literalmente plana de todo, mis pechos son como pellizcos y mis nalgas son inexistente.

Por tal motivo nunca nadie se ha fijado en mi por que para el colmo uso lente de una graduación un poco alta

Es ahí que ni amigos ni perro que me ladre. Mis padres trabajan todo el día y yo hago los quehaceres del hogar ya que no quise seguir estudiando por las constantes burlas y el rechazo de todos. Viendo las novelas de amor comenzó la necesidad de sentirlo, sentirme deseada, pero a mis 25 años no sabia siquiera que era un beso. Mi cuerpo ya sentía el calor y el deseo de estar con alguien, ver el cuerpo desnudo de un hombre y sentirlo dentro de mi gimiendo de placer.

Un día me puse a investigar en internet como masturbarme y lo llevé acabo, acostada sobre mi cama con seguro en puerta y completamente desnuda me imagine en una escena de sexo, con un hombre alto, corpulento, guapo y sobre todo bien dotado, abrí mis piernas como invitándolo a pasar a casa ( ja ja).

Comenzando a recorrer todo mi cuerpo con mis manos, tocándome mis pechos y apretándolos ligeramente. Imaginé como aquel hombre al verme justo frente de él comenzaba a tocar su miembro y se ponía duro, me abría mas las piernas y con mi mano masajeaba mi clítoris, era  nuevo para mi esa sensación que jamás me imaginaba se podía sentir tan rico y que no tenía comparación alguna, seguía imaginando que aquél hombre completamente erecto llegaba y me penetraba, fue cuando con mi dedo índice me penetré y ¡oh sorpresa! Me dolió como no tienen idea y se me fue toda la emoción y aquél hombre guapo se desvaneció como el humo.

De cierto modo aquella experiencia me decepcionó y ya no quise continuar más

Cómo era posible que muchos hablaban de lo rico del sexo cuando yo con el simple echo de meterme el dedo me dolió horrible. ¡Cómo sea! Una tarde que salí hacer compras ví a un hombre vendiendo libros de portada negra y aspecto extraño para no decir misterioso, tanto los libros como él, pero aún así me llamaron mucho la atención, pregunté su precio y si, efectivamente me alcanzaba especialmente para uno.

Comencé a leerlo y que películas porno y que nada, con ese libro sentía algo maravilloso que ni las películas me habían hecho sentir, sentía mi humedad traspasar mi ropa interior y por supuesto quería probar ese extraño placer, leí hasta el final como sedienta e inmediatamente y por dos semanas me puse a juntar todo tipo de insectos; arañas, los llamados pescados grises, hormigas, lombrices, tarántulas negras y grandes. y entre otros muchos mas.

Preparé todo durante ese tiempo porque tenía que ser perfecto. Velas aromáticas, aceites, etc.

De noche acostada sobre mi cama, a la luz de las velas y con mis anfitriones comenzó el ritual, los saque de donde los tenía guardados y todos los puse sobre mi cuerpo, y es así como comienza la historia…

Teniendo ya las tarántulas sobre mi sexo, las tomaba y las frotaba en mi clítoris, inmediatamente un orgasmo hizo arquear mi cuerpo y la aplasté en placer, así hice con cada una para tener un orgasmo tras otro. Todos mis anfitriones me deseaban, todos me querían, todos buscaban como complacerme, todos eran para mí.

Acabé exhausta y guardé a mis amantes vivos para el próximo encuentro. Me dí una ducha y dormí felizmente dejando atrás a una mujer que ya no quería ser.