La aventura en un bar

Soy Noli…

Bueno al parecer te gustan mis historias y ésta ves te voy a contar de una ocasión que me salí a trabajar a la calle.

Recuerdas que lo hice por muy poco tiempo cuando comenzaba en este negocio y me resultó mejor tener clientes por recomendaciones y todo por medio de un mensaje de whatsapp.

Bueno, pues ahora tenía muchas ganas de estar con alguien y que me hiciera olvidara de ciertos sentimientos que tenía hacia un hombre ¿Lo recuerdas? ¿Sus facciones cuadradas y esa manzana de Adán? En fin, bueno quise salirme un poco de la rutina y me fui a unos suburbios de clase medio baja, me pare en una esquina donde estaba disponible para los autos y para los que iban caminando (lo sé, me arriesgue bastante).

Prendí un cigarrillo aun sabiendo que no me gusta fumar pero era para calmar un poco los nervios o ansiedad.

Era de noche la luna me alumbraba bien mi silueta y sus formas no tan llamativas, iba bien vestida pues no me gustaba ser vulgar.  

Poco a poco se me fueron acercando varios hombres tanto peatones como en autos y cuando estaba por decidirme con uno,  varias chicas que estaban en las mismas andadas se me fueron acercando en “plan pesado”, pues les estaba robando a sus clientes y echándome bronca por que yo no era de ahí y que ese lugar se los había dado su padrote.

Me quedé sorprendida por el nivel al cual no me había dado cuenta que estaba, no quise discutir con ellas por unos cuantos pesos pues mi tarifa se iba a unos buenos miles de pesos.

Sin decir una sola palabra me di la vuelta y las deje cuidando su territorio, abordé el metro y quise irme al centro de la ciudad pues hay una plaza que de noche se ve hermosa por sus fuentes adornadas con luz.

Me compre una paleta, me puse los audífonos para salir un poco de éste mundo y camine, veía la gente pasar, los niños jugar, la noche alumbrada por esa bella luna.

El lugar era hermoso.

Desafortunadamente los museos ya estaban cerrados pero por ahí había un pequeño bar al cual sin pensarlo me dirigí.

Por suerte no había mucha gente y había un muy buen blues de fondo, me senté en la barra y pedí un whisky en las rocas, ahí estaba yo disfrutando el momento y mi cuerpo exigiendo lo suyo…

Por mi mente y con esa bella música los recuerdos de mis mejores experiencias pasaban por mi mente: los mejores besos con pequeñas mordidas, las penetraciones salvajes, las nalgadas, los bailes que les hacia, él que medía 30 cm. Y me dejo bien adolorida, de momento entre mi locura se me escapó una sonrisa llamando la atención de una persona que se acercó sonriendo y con ojos de deseo.

-Hola, discúlpeme pero es usted una mujer espectacular.
-Hola, muchas gracias por la rosa…

Continuará…

 

Historias de mi trabajo Parte I

Me llamo… que importa, todos me conocen como Noli y soy prostituta desde hace ya algunos años, no soy muy bonita pero si muy agraciada, a lo largo de mi carrera me ha tocado: ver, sentir, oler, probar de todo. He pasado por cosas muy difíciles, he estado al borde de la muerte, experimentado cosas nuevas y lo repito de todo. Nunca me casé, siempre le huí a eso del matrimonio muy bien sabía que no era para mi, adoro a los niños pero yo no nací para criar hijos.

Afortunadamente nunca me he contagiado de nada más que de sarampión en la primaria y gripa por todos lados cuando llegan los climas locos.

Me hice cirugía de nalgas por que me dí cuenta que eso le llama mucho la atención a los hombres y bueno, de busto siempre lo he tenido grande y bien firme, me siento bien cuando mis clientes es lo que mas me elogian aparte de mis labios y mi sonrisa siempre tímida.

Ésta ocasión no salí a trabajar está lloviendo a cántaros y para variar traigo tos de perro. Vivo sola en un departamento de la colonia Condesa de esos aún con su espíritu bohemio, no me va tan mal, tengo buen celular, un buen auto, buena ropa, voy al gym. Y una ves a la semana voy al teatro, cine, concierto, etc. Cómo día libre de mi trabajo.

Voy a comenzar con una historia que me causo mucha risa, su nombre de aquél caballero es Miguel, es director de una escuela primaria, tiene 32 años, es casado pero sin hijos, bastante atractivo de echo lo conocí en el teatro en una función de terror.

Inmediatamente le dije que yo era una mujer de la vida galante y le brillaron sus ojos.

Me cito en un hotel bastante lujoso de aquí mismo de la Ciudad de México, puso música en su celular y comenzó el cachondeo, él traía traje de vestir negro, muy elegante y eso me excitó pero ¡oh sorpresa! Su pene ya erecto era del tamaño de mi dedo índice y tenía más vello que nada y mas largo que su pene, casi me daba risa pues por fuera un súper hombre y por dentro su mini, mientras comenzaba hacerle un oral que no me llegaba ni a la campana de mi garganta pensé en igual y lo movía rico, en fin, le gustaba bastante el oral que le estaba haciendo mientras me tocaba los pechos y todo cuánto su mano alcanzaba, yo ya estaba excitada y lista para que me penetrara, pero no, quiso que primero me masturbara enfrente de él y así lo hice mientras él de igual manera hacía lo mismo con su mini, pronto se pusó el preservativo y comenzó a penetrarme.

Me puso de cuatro puntos, el gemía de placer y por primera vez en mi “carrera” no sentía nada, fingía sentir rico y lo peor de todo es que comenzaba a secarme, cerré mis ojos por unos instantes y traía a mi mente las mejores cogidas con mis mejores clientes (nalgadas, azotes, fuerza, aguante, la mejor lamida en mi sonrisa vertical, posiciones que hacían que me viniera muy rápido, penetración por el culo, etc. Etc. ) y sólo así comencé a lubricar más, total. Se vino en mis pechos mientras yo seguía viajada en mis recuerdos. Al ver lo que me había echado vi que parecía más un gargajo que la leche que estaba acostumbrada a que me echaran. Le lamí el pene y el super mega exhausto se dejó caer en la cama, mientras agarraba aire, comenzamos a platicar de todo un poco, una persona muy culta y de mucho conocimiento, me pidió que le “levantara” el ánimo otra vez y así fue.

Ésta ocasión yo lo iba a coger para que nunca se olvidará de mí y por qué intuí que nunca le habían dado una cogida como la que le esperaba.

Me puse arriba de él y comencé con los movimientos arriba abajo, adelante y atrás, mientras mis pechos rebotaban, yo misma me los agarraba y me los apretaba, una y otra ves me los lamía, mientras él veía impresionado lo que ante sus ojos hacía, me di vuelta para ahora cogerlo igual arriba pero de espaldas, que viera mis nalgas operadas como se movían, como se veían mas grandes y a su disposición, le grité que me nalgueará, y apenas si me tocaba con miedo a que me doliera, le grite entre gemidos que más fuerte, y así fue, parecía que había descubierto que eso le excitaba mucho, me apretaba las nalgas y las nalgueaba, ¡wow! esto había mejorado bastante, comencé a masajear mi clítoris para tener un orgasmo, y así fue, mi mano acabó mojada y él ni cuenta que no se había puesto preservativo, sintió mi néctar mojar todo su pelvis , sintió mis contracciones y en ese instante llegó a su orgasmo gritando una grosería “no mames”.

Al final ya después de habernos aseado me dijo que esa grosería era porque le nació, desconocía ese placer y que por ese simple hecho me iba a dobletear el pago, yo encanta y la más feliz por ser una historia bonita en su vida.

Amablemente me invitó de cenar lo que más me gustara y me dejó cerca de la Alameda central, me despedí de él con un beso y él con una gran sonrisa y mucha luz en sus ojos se despidió.

Caminé y prendí un cigarrilo, me senté en una banca cerca de una fuente que tenía muchos colores. Y ahí estaba sentada, imaginando como él regresaba a su casa con su esposa hacerse compañía y hablar de todo mientras yo regresaba a mi soledad que no sabía si comenzaba hacer buena o mala. Comento que él se volvió un cliente frecuente al menos dos veces al mes y cada ves que nos veíamos traía una idea nueva que quería probar.

 

La historia de Noli, la prostituta

Hola, mi nombre es Noli, tal ves me recuerdas por los relatos acerca de mi trabajo, si, efectivamente soy prostituta y tengo ya bastante tiempo en éste ambiente. No, no vengo de una familia disfuncional, ni estaba en las drogas, ni era pobre. Todo lo contrario, mi familia es distinguida en el país donde radico, mi padre está metido en la política y mi madre es una reconocida abogada.

Aunque no lo crean tengo  licenciatura en Derecho  y con honores

Preguntarás como llegué a la prostitución, digamos que fue bastante sencillo,  desde la pubertad me nació mucho la curiosidad de la sexualidad y obvio el sexo, descubrir otros cuerpos y formas, el placer, las sensaciones eran parte de lo que yo quería sentir.

Entrando a la prepa tuve un novio bastante precoz que me cayó como anillo al dedo y fue mi iniciador con su vasta experiencia y mi deseo de aprender de todo,   fuimos por mucho tiempo una pareja  sexualmente activa; sin miedos, sin prejuicios, sin inhibiciones y claro, con respeto y sumo cuidado para nuestra salud e integridad (así he sido hasta ahora con mis clientes).

Con él descubrí; el beso negro, el beso blanco, el beso de payaso, las diferentes posiciones para fornicar, la lluvia dorada, sexo oral ( y raro, pero nunca el anal).

 Fue un poco más emocionante cuando comenzamos hacer tríos ya que era parte de  sus fantasías

Al principio cuando lo hicimos con otra mujer la verdad me ganaron los nervios y un poco los celos al ver como se la cogía  pero bueno, muy lindo me compensó ahora a mi haciéndolo con otro hombre y fue una experiencia totalmente alucinante  y llena de distintos placeres, al ser penetrada por los dos lados pensé que me iba a doler pero afortunadamente pude con eso y más.

Así fue por mucho tiempo hasta que  por azares del destino ambos tomamos rumbos diferentes y nunca más supe  de su vida.

Pasó algo de tiempo para volver a tener una relación bien, en ese transcurso  aprendí a conocer mi cuerpo y darme placer sin necesidad de alguien más,  pero tenía  las ganas aún así estar con un hombre.

Mientras mis padres estaban de viaje se me metió la loca idea de irme a una esquina y ver que pasaba. Me arreglé y me dispuse a todo lo que fuera posible.

Parada en una esquina no tardé mucho en lo que un auto muy lujoso me “echó”  las luce y se detuvo frente de mi bajando los vidrios me habló,  al acercarme me di cuenta que era un señor como de unos 60 años con buen  porte y bien vestido.

Me preguntó cuánto y le di mi estimado dependiendo también de lo que él quisiera.  Accedió y nos fuimos a un buen hotel y vaya que lo disfrute a pesar de su edad, tenía esa experiencia, esa fuerza y aguante ( que no dudo se haya tomado una pastilla) me pagó todo lo que le pedí y me volvió a dejar en mi esquina prometiendo volver.

En aproximadamente casi unos 40 minutos llegó otro hombre haciendo casi lo mismo con el  carro,  le di mi tarifa y condiciones,  aceptando nos fuimos a un hotel igual de bonito, y quedé completamente satisfecha mis dos primeros clientes habían sido una gran apertura.

Para no hacerles el cuento tan largo, decidí independizarme de mis padres para que no preguntaran a donde iba de noche,  así que me compré un departamento no muy lujoso pero bastante cómodo, seguí estudiando:  mi vida normal de día y de noche es cuando todo se transformaba, con decirles que al año cogí muchísimo y ya no hubo necesidad de pararme en esa  esquina ya todos me mandaban mensajes a mi celular especial para ese trabajo.

En mi facultad muchos querían andar conmigo

No soy nada fea y  conocían a mi renombrada familia, pero no a nadie se le hizo. Salíamos a tomar o fiestas pero nada más. En cuanto a mis clientes pasó casi lo mismo,  la mayoría quería que tuviéramos algo mas que simples “negocios” pero por obvias razones no accedía,  quería mi vida así tal cual era y a mis 23 años ya tenía un imperio tanto en la noche con mis clientes nocturnos como en el día en una firma de abogados muy importante a la cual entré a trabajar por mi madre.

Traté de llevar bien una relación con un abogado de mucho dinero para calmar un poco las dudas de mi vida que casi nadie conocía, pero no funcionó, así que decidí trabajar un tiempo más en esa firma y después renunciar para dedicarme en 100 a lo que en verdad me gustaba.

Tenia todo tipo de clientes con gustos bastante extraños y todos me pagaban bastante bien, por ejemplo; uno quería solo observarme dormir y fingir que él no existía, otro le gustaba que le diera la lluvia dorada, otro que lo tratara como bebé,  otro mas quería solo que admirara su cuerpo trabajado en el gym, otro simplemente quería que lo escuchara sus problemas del trabajo o del hogar con su familia.

Éste mundo era para mí

Tenía de todas las edades, desde uno que tenía horas de haber cumplido 18 años hasta 69 años. A todos les satisfacía varias cosas pero lo acepto,  la soldad es muy grande, mis clientes es todo lo que tengo en mi vida y pese que algunos ya los estimo es más grande mi miedo a fallarles y decido seguir mi camino sola.

 

Historias de mi trabajo PII

Parte II

Hola de nuevo, tengo mucho por contar en éste trabajo, mis clientes son todos tan diferentes con un mismo objetivo: el placer y satisfacción. Como ya lo había comentado, he hecho de todo, ésta ocasión les contaré mi primera vez por el trasero (culo, chiquito, como le quieran llamar).

Es un tabú

Igual que mi trabajo y muchas ocasiones muy difícil de aceptar esa proposición, pero si hay mujeres que llegan a leer éstas palabras, deben de saber que el 90% de los hombres les encanta hacerlo por ahí, será por la cuestión de que está más apretado o que se yo. Afortunadamente es un lugar donde también podemos sentir muchísimo placer. En fin.

 Tenía aproximadamente unos 19 años, casi a 6 meses de haber iniciado éste trabajo, me llegó un cliente al que llamaremos Paulo, un hombre;  alto, delgado, ojos claritos, muy guapo en pocas palabras. Detuvo su auto donde yo estaba parada y lo abordé, mientras llegábamos al hotel, le estaba dando mis tarifas, él sólo sonreía y miraba mis piernas desnudas disimuladamente

Llegando a la habitación me ofreció una copa y dijo -Que todo esto sería con calma y que no me preocupara pues me iba a pagar todo el tiempo y trabajo. Nos sentamos y fue un momento muy especial, él me habló de su vida y familia bastante interesante por cierto, entre copas y muy alegres por el tequila me dijo -Que  quería hacerlo por el trasero .

Era una fascinación que siempre ha tenido y que al verme le gusté para eso pues tenía poca pompa.

Yo quedé callada y seria pues jamás lo había intentado con un miembro, si me habían penetrado con el dedo pero hasta ahí, recordaba que había escuchado que dolía mucho, salía con “premio”, me iba a crecer el trasero ( que si fuera cierto no mas por eso si lo hacia), que me iba a dar SIDA, que se me iba hacer mas grande el ano e iba tener incontinencia rectal, todo eso por segundos pasó por mi cabeza.

Tomando un trago mas de tequila le dije que “si”, pero con cuidado puesto que él iba a tener el privilegio de ser el primero. Inmediatamente él se levantó dejando su copa a un lado y se acercó a mí, me levantó y comenzó a besarme y tocar mi cuerpo, yo le respondí.

Olía riquísimo

Comencé a sentir su bulto y mi humedad entre mis piernas, él me quitó la ropa mientras yo movía mis caderas a un son lento, él me decía que le gustaba eso. Ya desnuda me contempló toda, tomaba mis manos y como bailarina me daba vueltas, me recostó sobre la cama mientras él se iba desvistiendo igual, me espanto un poco que su miembro era mas grueso de lo que imaginaba y que ojalá no fuera impedimento para poder hacerlo por atrás, me hizo un sexo oral, besando mis labios y mordiendo muy delicadamente mi clítoris hacia que gimiera, mis pezones ya estaban duros y de cierto modo quería ya que me penetrara porque  era de esas pocos veces que el cliente sabía hacer muy bien el sexo oral.

Me volteo y me puso en cuatro puntos, enseguida comenzó a lamer mi ano (pff), otra sensación igual de rica, el movía su lengua de arriba hacia abajo y otras tantas veces hacia como si me quisiera penetrar con la lengua, con sus dos manos abría mas mis nalgas y otras veces con sus dedos penetraba mi sexo.

Ya bien servida

Ahora era mi turno y con gusto acepté, él se sentó sobre un pequeño sofá y yo me hinque para hacerle un oral, era bastante grueso, pero decidí dejar todo eso atrás y disfrutar el momento, sabía riquísimo, él acercó su copa y comenzó a beber diciéndome que así mataría las bacterias de mi trasero ( me dio mucha risa). 

Lo disfrutaba tanto que igual gemía, cerraba sus ojos como pidiendo no llegar tan rápido, me tomaba de mi cabello haciendo que metiera más su miembro a mi boca, lo sentía apunto de estallar y en ese momento me volvió a recostar sobre la cama, poniéndome igual de a cuatro puntos, penetró mi sexo y vaya que se sentía bastante bien, mi humedad era tanta que eso le excitaba mas, se chupó un dedo y sin perder ritmo metió su dedo en mi trasero para preparar el terreno.

Como se veía que Paulo era de experiencia, todo lo hacía tan rico, pasó un rato y mi ano ya estaba dilatado, muy lindo me preguntó que si ya podía, al cual afirme entre gemidos, sacó su miembro y lo dirigió hacia mi ano empujándolo poco a poco, claro fue un poco doloroso, no miento, pero me enfocaba en lo rico y placentero que era todo esto y se me olvidaba.

Por fin entro la cabeza (lo más difícil) y así poco a poco lo fue metiendo y ya mas tranquilo me cogía para no lastimarme, apretaba mis caderas y me daba ligeras nalgadas, la sensación al principio era como hacer del baño pero cuando comenzó hacerlo ya mas rápido y con ritmo la sensación cambió mas a satisfacción, sentía como escalofríos pero ricos por todo el cuerpo (obvio también tenía miedo de que saliera con “premio” ).

Comencé a gemir mas de lo rico que sentía y de igual manera él, mi humedad era ya tanta que la sentía escurrir por mis piernas, tome mis dedos y comencé a masturbarme ¡woow!.

Era increíble, llegué al orgasmo y él lo sintió, sacó su miembro y se vino en mis nalgas

Caí primero exhausta sobre la cama y él cayó encima de mi también, ambos sentíamos nuestro corazón latir rápidamente y nuestros cuerpos empapados de sudor, nos quedamos así un rato, ambos nos metimos a bañar, él tomaba el jabón y lavaba mi cuerpo, dándome besos en mi rostro, me decía lo mucho que le había encantado todo y que ojalá no fuera la última vez, como siempre yo sonriendo le dije que no, que siempre iba a estar ahí para cuando él quisiera.

Terminamos, nos vestimos, me pagó y nos fuimos. Me dejó justo donde me recogió, dándome un beso en la frente. Paulo se volvió un cliente de al menos una ves cada dos meses.

Ya en mi departamento no me podía sentar porque me dolía y así fue por casi dos días, pero bueno no fue tan malo como decían, debo mencionar que cuando terminamos de reojo miraba su miembro si tenía “premio” y afortunadamente no y de igual manera no olía feo, al contrario en esta habitación de hotel imploraba ese delicioso aroma a sexo.

Desafortunadamente no se me agrandó el trasero como decían, fue lo único malo ( jaja ) pero bueno, como les había comentado me hice una cirugía que de igual manera tiene una historia pero ya será para otra ocasión.