Noli y el arma

Los riesgos en estos trabajos son muchos, podemos llegar hasta salir lastimadas o de plano aparecer muertas en un baldío.

Sucede que un día me llegó un mensaje de un hombre pidiendo mis servicios y ofreciéndome mucho más  de lo que cobraba habitualmente pues quería tener una relación un poco diferente.

Le pedí que me contara más para saber de qué se trataba y ver si accedía.

Se me hizo un tanto interesante a la ves que riesgosa pero el simple echo de imaginarme todo comenzó a prenderme.

Nos vimos en una suite muy lujosa de la ciudad y ahí estaba él, aquél hombre  tan elegante y con mucha presencia.  Fue raro que tuviera tantos guardaespaldas y me contó que él era una persona bastante peligrosa pero muy respetada por el gobierno.

¡Vaya! Si me sorprendí un poco pero platicando mucho mas me dio la confianza de que al menos en un rato  mas no correría peligro.

Me dio de beber un trago y me pidió que me fuera quitando la ropa poco a poco y solo me quedara con lo acordado: medias negras y ropa de cuero negra con zapatillas altas. 

Se acercó a mi lentamente y me fue acariciando, tocaba cada parte de mi cuerpo con sumo cuidado, me recargo de espaldas a él sobre un mueble, me doblo y me abrió las piernas, comenzaba el juego, él se quitó la ropa y estando completamente erecto me dijo que media 28 cm. Se veía tan delicioso.

Lo acercaba y lo frotaba sobre mi parte que ya estaba escurriendo. Me agarraba de las caderas y así se masturbó un buen rato.

Me apretaba mis senos siendo bastante cuidadoso de no lastimarme, me daba nalgadas hasta sentir el ardor en mis pompas.

Disfrutaba mi cuerpo por lo que había pagado.

Pronto se retiró y de su portafolio que estaba sobre un sillón sacó el arma enseñándome que estaba cargada. Me recordó de nuevo las reglas que eran:

1.-No gemir

2.-No moverme

3.-No hablar ni emitir ningún sonido hasta que él me indicara

4.-En caso de fallar él me iba a disparar pues todo el tiempo me estaría apuntando con el arma en la cabeza

Le dije que estaba lista, sentí como agarró su miembro enorme y me penetró, estaba tan caliente y de echo eran unos de los mas grandes que había tenido.

Comenzó a cogerme y que prueba tan dura pues lo hacía bastante bien, mordía mis labios para no emitir sonidos y apretaba mis ojos para poder contenerme, después de unos minutos llegué a mi orgasmo y mi liquido comenzó a salir y él lo tenía embarrado ya en su miembro. Mientras me seguía apuntando a la cabeza ver eso en su miembro lo calentó mucho mas, pues me empezó a dar mas duro incluyendo las nalgadas que ya eran mas seguidas.

Sentía el sudor escurrir por mi rostro y mi cuerpo y él no dejaba de gemir de tan rico que sentía.

Fue tanta su emoción que con el arma recargó fuere mi cabeza sobre la pared y debo decirlo que eso fue tan excitante pues eran pocos los que cogían así de rico y sentir esa adrenalina… Pff

Tenía bastante aguante y estaba muy atento a no romper las reglas, después de un rato me pidió que le hiciera un oral viéndolo a los ojos sin que yo gimiera, que le tomara su miembro y me lo metiera todo a mi boca, mis pocas lágrimas era inminentes pero no por dolor u otro sentimiento parecido, es que simplemente estaba tan enorme que al meterlo todo me provocaba eso.

Aún con el arma apuntándome me dijo entre gemidos que ya iba a llegar y quería que todo cayera en mis pechos y así fue, echo tanto que cubrió por completo mis senos. Él en cuanto termino de eyacular disparó  a un lado de mi a una distancia de 1 metro para demostrarme que no estaba jugando.

Enseguida tiró el arma y se recostó en la cama, me pidió que ya fuera como normalmente era y que sin mas ni mas lo llenara de besos en todo su cuerpo y lo consintiera (que extremo).

Era muy atractivo y lo traté tan lindo que jugando me dijo que “mejor ya o nunca me iba a dejar ir.”

Nos metimos a la ducha y comenzamos a platicar sobre todo lo que se nos ocurriera. Tomamos licor y pidió pizza para comer en la habitación (así de raro fue), ya no parecía aquel hombre con tal presencia y que emitía cierto miedo ahora era tan tierno, cariñoso y tan normal.

Al final nos vestimos y me dijo que un auto con una escolta me iba a dejar a mi casa y que había sido el mejor sexo que había tenido, que había estado con muchas mujeres muy esculturales pero todas eran vacías y muy materialistas y que pronto nos volveríamos a ver, me dio un maletín con bastante dinero y de echo mas de lo acordado, me dio un beso en la frente y cada quien se fue por su camino.

Con el dinero que me dio me fui a España tres semanas donde me la pase genial.

Y a los días de que regresé a México vi en las noticias que había muerto un narcotraficante muy poderoso y buscado por muchos países y cuando vi su foto me di cuenta que ese hombre era con quien había estado y tuve un sexo riquísimo con una pistola en mi cabeza.

#yovueloconyezidy
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La gran aventura con las pastillas negras

Ya hacía algún tiempo que había escuchada hablar sobre las “pastillas negras” en ese momento lo tomé muy a la ligera, la verdad no me llamaba la atención por que ni novio tenía. Al cabo de unos meses ya anduve con una persona la cual era igual de intensa que yo en la cama;  alto, fornido pero lo que mas me llamaba la atención eran sus labios: carnosos y mordibles. Un tal día que salimos  y comprando dulces inmediatamente vi las pastillas negras y se me ocurrió obsequiarle un dubalín, todo con fines meramente sexuales. 

Esa misma  tarde mientras estábamos sentados en la mesa de un parque se lo dí, yo tomaba un jugo con popote y mientras él comenzaba abrirlo mi entrepierna hormigueaba, él comenzaba a lamerlo y sin darse cuenta yo lo miraba con cierto morbo, cada lamida me la imaginaba en mi sonrisa vertical , sus ojos dulces veían pasar la gente y los autos de aquél lugar y en mi mente ya pasaba la idea de tomarlo de las manos e irnos a otro lugar.

Sin darme cuenta, termine mi jugo y el terminó su dubalín

Mi entrepierna ya sentía esa necesidad, comencé a calentarlo con las palabras y él inmediatamente accedió, estando cerca de muchos hoteles escogimos el “menos peor” pues a esa alturas no teníamos mucho dinero ya en la bolsa.

Ambos nos metimos a bañar, jugábamos en la bañera ” yo te toco tu me tocas”. Cuando terminamos ambos nos pusimos sobre la cama y de mi bolso saqué las pastillas, tomé dos y me las metí a la boca inmediatamente lo besé y con la lengua le pasé a él la suya, reíamos nerviosamente pero nos apurábamos a disfrutar la pastillas para después crear el resultado.

Después de unos minutos casi se nos había consumido la “pastilla negra” , tomé la iniciativa y comencé hacerle un oral, el parado y yo arrodillada ante su gran miembro, comencé a chuparlo lentamente para no lastimarlo con lo poco de la pastilla, el gemía, chupar y lamer de arriba hacía abajo, con mi mano jugaba con sus testículos mientras mi otra mano agarraba su trasero, él no dejaba de gemir y a leguas se veía o mejor dicho, se sentía que estaba súper excitado. No lo culpo.

Esa sensación del frío y caliente de la fricción era genial hasta en mi boca, él se vino en mis pechos. Ahora era mi turno

Me acostó en la cama boca arriba, abrió mis piernas y él ahora en la orilla de la cama arrodillado, me hizo suya, creo me faltarán palabras para describirlo, fue una sensación increíble, no podía creer que esa     “ pastilla negra” hiciera tal efecto, obvio no dejaba de gritar de placer, yo misma me apachurraba mis pechos de tan rico que estaba sintiendo, su lengua hacia un trabajo genial que me vine y aún quería mas.

Lo acosté sobre la cama y rodee su cabeza con mis piernas y él con la lengua afuera comencé a moverme de adelante hacia atrás, quería más y más y por supuesto él ya estaba de nuevo erecto, me vine de nuevo y me tomó por atrás, poniéndome de a perrito me penetró por la vagina y fue igual de delicioso, su intensidad, su fuerza, su tamaño todo hacía el mejor juego, me nalgueaba una y la otra nacha, hasta que ambos llegamos juntos.

Nos recostamos sobre la cama aún gimiendo y él me besó en mi frente mientras sobre mi cabeza me hacía “piojito” y diciéndome en voz bajita. Te amo mi flaca.

Mi jefe, la manzana y el pecado

Acabo justo de salir de la universidad y me integré a un Despacho Contable, presentada ante todos los integrantes del equipo me llamó mucho la atención quien sería mi   jefe,  Roberto bastante guapo por cierto,  pero lo que más me llamaba la atención era su  mandíbula bien definida y como cereza al paste; su manzana de Adán, bendito el  día en que precisamente Eva  cayó en tentación comiendo el fruto prohibido y  había echo que a éste hombre le diera ese toqué de tentación y que me quisiera sentir Lilith para ir fornicando por todos lados y sin piedad alguna con él. 

Pasaba el tiempo y me di cuenta que yo le gustaba,  esas miradas hacia mi trasero  y mi gran escote no eran no más porque si, platicando me dijo que era soltero  y fue cuando me brillaron los ojos, concordamos salir un día después del trabajo y claro en quincena y viernes.

La  cita perfecta

Fuimos a comer tacos con una buena cerveza bien fría que al sólo acordarme se me sigue haciendo agua a la boca. Esa noche no la pasamos genial, platicamos mucho y ambos conocimos de nuestras vidas creo inmediatamente hicimos ese “clic”  que nos hizo seguir viéndonos más seguido en plan de amigos.

A la siguiente quincena decidimos dar el siguiente paso que era: probar nuestras carnes y disfrutar de nuestros deseos. Me preparé: ropa interior blanca como me lo pidió, falda corta y tacones ( sin ser ostentosa pues era día de trabajo), yo le pedí traje negro y camisa roja (vaya que le quedaba super bien ese color).

Al salir del trabajo y subir a su auto nuestras mas bajas pasiones nacieron, me abrió las piernas y con su mano derecha comenzó a tocarme, puso música con mucho ritmo y poco a poco comenzó a subir a mi sexo. Mi sensación de placer aumentaba y sin pensarlo comencé a tocarlo también en su miembro que ya se sentía bastante duro y si mis cálculos no fallaban estaba bien dotado.

Risas y el aire que entraba al auto eran ingredientes idóneos para el momento

Me dijo que poco a poco me  desabotonara la blusa hasta dejar mis pechos casi  vulgarmente a la vista. Eso le encanto y yo de reojo no dejaba de ver esa mandíbula y entre cada risa esa manzana que dejaba verse y hacia que me prendiera mucho más. Llegamos a un motel bastante bonito.

Caballerosamente abrió la puerta de mi lado del auto  dándome la mano  subimos cuan buenos seres éramos. Al cerrar esa puerta todo quedó atrás, éramos de nuevo esos pervertidos jugando a fornicar, me acostó sobre la cama y comenzó a quitarme la ropa delicadamente para disfrutar cada centímetro de mi cuerpo, yo con mis manos le acariciaba esa quijada y en cuanto podía le besaba esa manzana que me hacía enloquecer, él comenzó a quitarse la ropa  y me dijo que besara su cuerpo y que en ciertos puntos le diera pequeños mordiscos y  fue complacido,  acordamos hacer un 69 pero para mi comodidad le dije que yo arriba, así mi trasero y la sonrisa vertical la tendría justo frente a su cara y comenzó a lamerme.

Me di cuenta que  no fallaron mis cálculos y él estaba muy bien de “aquello” 

Comencé  a meterlo poco a poco a mi boca  y masajeando  sus bolas de arriba abajo, jugando con mi lengua y a veces chupando los testículos que me di cuenta que eso le gustaba bastante. Roberto me  hacía un oral increíble y para sentir más placer comencé a mover mi cadera de arriba abajo para ayudarlo y llegar más rápido a mi orgasmo y otras veces le hacía atrás y adelante y sentí como puso su lengua dura en dirección a mi sexo.

En un grito de placer se dio cuenta que llegué a mi orgasmo me recostó sobre la cama y comenzó a penetrarme,  mi sensibilidad era demasiada que comencé a gritar y gemir, él me decía que estar adentro se sentía muy bien y le excitaba ver  la cantidad de mi lubricante natural ( jaja) .

Me puso en cuatro puntos y le dije que me diera nalgadas que  me había portado mal entregándole un balance mal cuadrado, eso le encantaba y me las daba fuertes pero sin lastimar, me levanto sobre esa misma posición pero para tocar mis pechos y besar mi cuello sin dejar de cogerme. Entre gemido y gemido me dijo al oído que quería llegar en mi boca y accedí, me dio la señal  y rápido baje a su miembro  para hacerle el oral y no dejarlo de ver a los ojos él se vinó, sentí su líquido tibio invadir toda mi boca y como seguía  echando y  ví que el descansaba  por fin.

Me vio y me dijo que era genial yo le respondí enseñándole que en mi boca ya no había nada,  que lo poco que escurría en mis labios lo recogía con mi lengua y dedos.

Una gran aventura con un tipo genial.

Historias de mi trabajo Parte I

Me llamo… que importa, todos me conocen como Noli y soy prostituta desde hace ya algunos años, no soy muy bonita pero si muy agraciada, a lo largo de mi carrera me ha tocado: ver, sentir, oler, probar de todo. He pasado por cosas muy difíciles, he estado al borde de la muerte, experimentado cosas nuevas y lo repito de todo. Nunca me casé, siempre le huí a eso del matrimonio muy bien sabía que no era para mi, adoro a los niños pero yo no nací para criar hijos.

Afortunadamente nunca me he contagiado de nada más que de sarampión en la primaria y gripa por todos lados cuando llegan los climas locos.

Me hice cirugía de nalgas por que me dí cuenta que eso le llama mucho la atención a los hombres y bueno, de busto siempre lo he tenido grande y bien firme, me siento bien cuando mis clientes es lo que mas me elogian aparte de mis labios y mi sonrisa siempre tímida.

Ésta ocasión no salí a trabajar está lloviendo a cántaros y para variar traigo tos de perro. Vivo sola en un departamento de la colonia Condesa de esos aún con su espíritu bohemio, no me va tan mal, tengo buen celular, un buen auto, buena ropa, voy al gym. Y una ves a la semana voy al teatro, cine, concierto, etc. Cómo día libre de mi trabajo.

Voy a comenzar con una historia que me causo mucha risa, su nombre de aquél caballero es Miguel, es director de una escuela primaria, tiene 32 años, es casado pero sin hijos, bastante atractivo de echo lo conocí en el teatro en una función de terror.

Inmediatamente le dije que yo era una mujer de la vida galante y le brillaron sus ojos.

Me cito en un hotel bastante lujoso de aquí mismo de la Ciudad de México, puso música en su celular y comenzó el cachondeo, él traía traje de vestir negro, muy elegante y eso me excitó pero ¡oh sorpresa! Su pene ya erecto era del tamaño de mi dedo índice y tenía más vello que nada y mas largo que su pene, casi me daba risa pues por fuera un súper hombre y por dentro su mini, mientras comenzaba hacerle un oral que no me llegaba ni a la campana de mi garganta pensé en igual y lo movía rico, en fin, le gustaba bastante el oral que le estaba haciendo mientras me tocaba los pechos y todo cuánto su mano alcanzaba, yo ya estaba excitada y lista para que me penetrara, pero no, quiso que primero me masturbara enfrente de él y así lo hice mientras él de igual manera hacía lo mismo con su mini, pronto se pusó el preservativo y comenzó a penetrarme.

Me puso de cuatro puntos, el gemía de placer y por primera vez en mi “carrera” no sentía nada, fingía sentir rico y lo peor de todo es que comenzaba a secarme, cerré mis ojos por unos instantes y traía a mi mente las mejores cogidas con mis mejores clientes (nalgadas, azotes, fuerza, aguante, la mejor lamida en mi sonrisa vertical, posiciones que hacían que me viniera muy rápido, penetración por el culo, etc. Etc. ) y sólo así comencé a lubricar más, total. Se vino en mis pechos mientras yo seguía viajada en mis recuerdos. Al ver lo que me había echado vi que parecía más un gargajo que la leche que estaba acostumbrada a que me echaran. Le lamí el pene y el super mega exhausto se dejó caer en la cama, mientras agarraba aire, comenzamos a platicar de todo un poco, una persona muy culta y de mucho conocimiento, me pidió que le “levantara” el ánimo otra vez y así fue.

Ésta ocasión yo lo iba a coger para que nunca se olvidará de mí y por qué intuí que nunca le habían dado una cogida como la que le esperaba.

Me puse arriba de él y comencé con los movimientos arriba abajo, adelante y atrás, mientras mis pechos rebotaban, yo misma me los agarraba y me los apretaba, una y otra ves me los lamía, mientras él veía impresionado lo que ante sus ojos hacía, me di vuelta para ahora cogerlo igual arriba pero de espaldas, que viera mis nalgas operadas como se movían, como se veían mas grandes y a su disposición, le grité que me nalgueará, y apenas si me tocaba con miedo a que me doliera, le grite entre gemidos que más fuerte, y así fue, parecía que había descubierto que eso le excitaba mucho, me apretaba las nalgas y las nalgueaba, ¡wow! esto había mejorado bastante, comencé a masajear mi clítoris para tener un orgasmo, y así fue, mi mano acabó mojada y él ni cuenta que no se había puesto preservativo, sintió mi néctar mojar todo su pelvis , sintió mis contracciones y en ese instante llegó a su orgasmo gritando una grosería “no mames”.

Al final ya después de habernos aseado me dijo que esa grosería era porque le nació, desconocía ese placer y que por ese simple hecho me iba a dobletear el pago, yo encanta y la más feliz por ser una historia bonita en su vida.

Amablemente me invitó de cenar lo que más me gustara y me dejó cerca de la Alameda central, me despedí de él con un beso y él con una gran sonrisa y mucha luz en sus ojos se despidió.

Caminé y prendí un cigarrilo, me senté en una banca cerca de una fuente que tenía muchos colores. Y ahí estaba sentada, imaginando como él regresaba a su casa con su esposa hacerse compañía y hablar de todo mientras yo regresaba a mi soledad que no sabía si comenzaba hacer buena o mala. Comento que él se volvió un cliente frecuente al menos dos veces al mes y cada ves que nos veíamos traía una idea nueva que quería probar.

 

El festín de media noche

Sentía las cucarachas caminar por todo mi cuerpo, las picaduras de las hormigas rojas, las patas de las arañas tocando suavemente mi piel, todos los insectos hacían su labor como sabiendo lo que quería sentir.

Mis senos estaban completamente erectos, mi excitación era tanta que por primera ves logré experimentar un orgasmo, fue mágico, fue exactamente como lo había leído en muchos lados y quería mas,

Saqué de la cubeta una de las tarántulas que había comprado, la tome en mis manos delicadamente ya que  era mi plato fuerte; la lamí, la besaba y sentía sus patas peludas, esto me gustaba, la dejaba recorrer mis pechos y todo mi cuerpo, tomé otra tarántula y a esa la puse en mi sexo, ese cosquilleo lo sentía tan increíble que tomé las otras dos de la cubeta para ponerlas en mi cuerpo que hizo que mi humedad fuera tanta que la hacía llegar hasta mis glúteos.

Preguntas ¿cómo llegué a esto? Pues bien, te lo contaré.

Hace algún tiempo leí un libro donde me identifiqué inmediatamente, me visualicé tanto que pensé que había sido creado para mi.

Mi nombre es Daniela, y no, no soy como la típica Daniela , guapa, sabrosa y un tanto facíl, soy todo lo contrario, soy de la que se burlan siempre, soy de estatura media, morena, mi rostro está lleno de acné y cicatrices, mi piel es grasosa, mi cabello está muy maltratado y siempre lo peino con una cola de caballo, soy delgada y literalmente plana de todo, mis pechos son como pellizcos y mis nalgas son inexistente.

Por tal motivo nunca nadie se ha fijado en mi por que para el colmo uso lente de una graduación un poco alta

Es ahí que ni amigos ni perro que me ladre. Mis padres trabajan todo el día y yo hago los quehaceres del hogar ya que no quise seguir estudiando por las constantes burlas y el rechazo de todos. Viendo las novelas de amor comenzó la necesidad de sentirlo, sentirme deseada, pero a mis 25 años no sabia siquiera que era un beso. Mi cuerpo ya sentía el calor y el deseo de estar con alguien, ver el cuerpo desnudo de un hombre y sentirlo dentro de mi gimiendo de placer.

Un día me puse a investigar en internet como masturbarme y lo llevé acabo, acostada sobre mi cama con seguro en puerta y completamente desnuda me imagine en una escena de sexo, con un hombre alto, corpulento, guapo y sobre todo bien dotado, abrí mis piernas como invitándolo a pasar a casa ( ja ja).

Comenzando a recorrer todo mi cuerpo con mis manos, tocándome mis pechos y apretándolos ligeramente. Imaginé como aquel hombre al verme justo frente de él comenzaba a tocar su miembro y se ponía duro, me abría mas las piernas y con mi mano masajeaba mi clítoris, era  nuevo para mi esa sensación que jamás me imaginaba se podía sentir tan rico y que no tenía comparación alguna, seguía imaginando que aquél hombre completamente erecto llegaba y me penetraba, fue cuando con mi dedo índice me penetré y ¡oh sorpresa! Me dolió como no tienen idea y se me fue toda la emoción y aquél hombre guapo se desvaneció como el humo.

De cierto modo aquella experiencia me decepcionó y ya no quise continuar más

Cómo era posible que muchos hablaban de lo rico del sexo cuando yo con el simple echo de meterme el dedo me dolió horrible. ¡Cómo sea! Una tarde que salí hacer compras ví a un hombre vendiendo libros de portada negra y aspecto extraño para no decir misterioso, tanto los libros como él, pero aún así me llamaron mucho la atención, pregunté su precio y si, efectivamente me alcanzaba especialmente para uno.

Comencé a leerlo y que películas porno y que nada, con ese libro sentía algo maravilloso que ni las películas me habían hecho sentir, sentía mi humedad traspasar mi ropa interior y por supuesto quería probar ese extraño placer, leí hasta el final como sedienta e inmediatamente y por dos semanas me puse a juntar todo tipo de insectos; arañas, los llamados pescados grises, hormigas, lombrices, tarántulas negras y grandes. y entre otros muchos mas.

Preparé todo durante ese tiempo porque tenía que ser perfecto. Velas aromáticas, aceites, etc.

De noche acostada sobre mi cama, a la luz de las velas y con mis anfitriones comenzó el ritual, los saque de donde los tenía guardados y todos los puse sobre mi cuerpo, y es así como comienza la historia…

Teniendo ya las tarántulas sobre mi sexo, las tomaba y las frotaba en mi clítoris, inmediatamente un orgasmo hizo arquear mi cuerpo y la aplasté en placer, así hice con cada una para tener un orgasmo tras otro. Todos mis anfitriones me deseaban, todos me querían, todos buscaban como complacerme, todos eran para mí.

Acabé exhausta y guardé a mis amantes vivos para el próximo encuentro. Me dí una ducha y dormí felizmente dejando atrás a una mujer que ya no quería ser.

Recuerdos siempre presentes

Justo en éste maravilloso año cumplía mis 29 años, algo interesante pues pronto me acercaba a los 30 y decían mis amigas que era ahí donde acababa nuestra infancia. Por lo mientras yo seguía sin novio ni amigo que me molestara durante las noches con mensajes calientes o indirectas, creo el trabajo me estaba absorbiendo de más y si, me pagaban bastante bien, pero ni siquiera recordaba cuando fue la última ves que había tenido sexo.

Sentía las telarañas en mi entrepierna y de nuevo el himen formándose.

Una noche de esas inquietas de las que yo tenía, entré a mi Facebook y me di cuenta que era una mujer demasiado aburrida, todos mis contactos eran mis amig@s ya casad@s, mi familia y los del trabajo (-.-), necesitaba ya algo más que encendiera mi vida, esa adrenalina que a uno lo tiene con manos sudadas.

Creo yo no estaba tan mal pero tampoco tan uff:  alta, delgada, cabello largo negro, piel morena clara, labios gruesos.

Me acordé de un tal Mario de la secundaria que sabía que le gustaba mucho así que lo busqué en Facebook y la sorpresa fue que si, efectivamente ahí estaba.

Entré a su perfil y soltero, ¡Dios me había escuchado! ( ja ja ja). Inmediatamente le mandé la solicitud de amistad y luego luego me respondió, que alegría sentía en ese momento.

Me reconoció y comenzamos a platicar por el tal “inbox”, vaya era genial;  de mi edad, soltero, diseñador gráfico, con un hijo pero separado, sabía cocinar, era simplemente para mí.

Él tomó la iniciativa de vernos para tomar un café, porque de echo tenía una cafetería cerca de mi departamento.

La cita era un jueves llegando de mi trabajo lo vería ahí. Había cambiado bastante,  todo un hombre echo y derecho,  lo que más me gustó fue que cuando lo saludé de besó olía muy rico y tenía esa barba que no pica. Charlamos por horas y entre risa y risa me robó un beso que hizo que me sonrojara y sin más ni más le devolví el beso. Se cruzaron nuestras miradas queriendo dar a entender ese deseo carnal, se acercó más a mí para darme un beso más largo y profundo del cual yo se los di sin problema alguno.

Tomó mi cintura y lo abracé abalanzándome hacía él. Le dije que fuéramos a mi departamento y él dejó en encargo con sus empleadas su café.

Nos fuimos tomados de la mano, llegando al departamento me quité las zapatillas aventándolas lejos, el agarro y apretó mi cintura pegándome hacia su parte para sentir el bulto duro y crecido, eso hizo que yo comenzara a sentir mi vagina lista para su llegada, me quité la blusa dejándome sólo el bra lo llevé hacía el sillón para bajarle los pantalones y hacerle un rico sexo oral, años que no lo hacía pero creo no lo hacía tan mal, la tenía durísima y el sabor de su semén ya era inminente.

El gemía de placer y eso hacía que me prendiera más. Él me levantó me besó y comenzó a quitarme la ropa, él se desnudó por completo y vaya que cuerpo, me acostó boca arriba, me abrió las piernas y me penetró, caliente y duro se sentía, mientras me cogía lamía mis pezones y apachurraba mis pechos y nalgas lo disfrutaba al máximo, adentro y afuera, con dureza y delicadeza, era la combinación perfecta, levantó mis piernas y lo sentía mucho más adentro, mis gritos ya eran bastante escandalosos.

No podía dejar de gritar  y sentía el climax cerca

Mas y más me daba, hasta que lo sacó y el masturbándose por muy unos segundos se vinó en mis pechos, yo lo recogí con mis dedos y los lamí para tragármelos. Él se sentó exhausto y con una sonrisa me vio diciéndome que era el sexo más rico que había tenido. Yo simplemente lo miré y entre aún mi respiración agitada le mande un beso al aire.