El festín de media noche

Sentía las cucarachas caminar por todo mi cuerpo, las picaduras de las hormigas rojas, las patas de las arañas tocando suavemente mi piel, todos los insectos hacían su labor como sabiendo lo que quería sentir.

Mis senos estaban completamente erectos, mi excitación era tanta que por primera ves logré experimentar un orgasmo, fue mágico, fue exactamente como lo había leído en muchos lados y quería mas,

Saqué de la cubeta una de las tarántulas que había comprado, la tome en mis manos delicadamente ya que  era mi plato fuerte; la lamí, la besaba y sentía sus patas peludas, esto me gustaba, la dejaba recorrer mis pechos y todo mi cuerpo, tomé otra tarántula y a esa la puse en mi sexo, ese cosquilleo lo sentía tan increíble que tomé las otras dos de la cubeta para ponerlas en mi cuerpo que hizo que mi humedad fuera tanta que la hacía llegar hasta mis glúteos.

Preguntas ¿cómo llegué a esto? Pues bien, te lo contaré.

Hace algún tiempo leí un libro donde me identifiqué inmediatamente, me visualicé tanto que pensé que había sido creado para mi.

Mi nombre es Daniela, y no, no soy como la típica Daniela , guapa, sabrosa y un tanto facíl, soy todo lo contrario, soy de la que se burlan siempre, soy de estatura media, morena, mi rostro está lleno de acné y cicatrices, mi piel es grasosa, mi cabello está muy maltratado y siempre lo peino con una cola de caballo, soy delgada y literalmente plana de todo, mis pechos son como pellizcos y mis nalgas son inexistente.

Por tal motivo nunca nadie se ha fijado en mi por que para el colmo uso lente de una graduación un poco alta

Es ahí que ni amigos ni perro que me ladre. Mis padres trabajan todo el día y yo hago los quehaceres del hogar ya que no quise seguir estudiando por las constantes burlas y el rechazo de todos. Viendo las novelas de amor comenzó la necesidad de sentirlo, sentirme deseada, pero a mis 25 años no sabia siquiera que era un beso. Mi cuerpo ya sentía el calor y el deseo de estar con alguien, ver el cuerpo desnudo de un hombre y sentirlo dentro de mi gimiendo de placer.

Un día me puse a investigar en internet como masturbarme y lo llevé acabo, acostada sobre mi cama con seguro en puerta y completamente desnuda me imagine en una escena de sexo, con un hombre alto, corpulento, guapo y sobre todo bien dotado, abrí mis piernas como invitándolo a pasar a casa ( ja ja).

Comenzando a recorrer todo mi cuerpo con mis manos, tocándome mis pechos y apretándolos ligeramente. Imaginé como aquel hombre al verme justo frente de él comenzaba a tocar su miembro y se ponía duro, me abría mas las piernas y con mi mano masajeaba mi clítoris, era  nuevo para mi esa sensación que jamás me imaginaba se podía sentir tan rico y que no tenía comparación alguna, seguía imaginando que aquél hombre completamente erecto llegaba y me penetraba, fue cuando con mi dedo índice me penetré y ¡oh sorpresa! Me dolió como no tienen idea y se me fue toda la emoción y aquél hombre guapo se desvaneció como el humo.

De cierto modo aquella experiencia me decepcionó y ya no quise continuar más

Cómo era posible que muchos hablaban de lo rico del sexo cuando yo con el simple echo de meterme el dedo me dolió horrible. ¡Cómo sea! Una tarde que salí hacer compras ví a un hombre vendiendo libros de portada negra y aspecto extraño para no decir misterioso, tanto los libros como él, pero aún así me llamaron mucho la atención, pregunté su precio y si, efectivamente me alcanzaba especialmente para uno.

Comencé a leerlo y que películas porno y que nada, con ese libro sentía algo maravilloso que ni las películas me habían hecho sentir, sentía mi humedad traspasar mi ropa interior y por supuesto quería probar ese extraño placer, leí hasta el final como sedienta e inmediatamente y por dos semanas me puse a juntar todo tipo de insectos; arañas, los llamados pescados grises, hormigas, lombrices, tarántulas negras y grandes. y entre otros muchos mas.

Preparé todo durante ese tiempo porque tenía que ser perfecto. Velas aromáticas, aceites, etc.

De noche acostada sobre mi cama, a la luz de las velas y con mis anfitriones comenzó el ritual, los saque de donde los tenía guardados y todos los puse sobre mi cuerpo, y es así como comienza la historia…

Teniendo ya las tarántulas sobre mi sexo, las tomaba y las frotaba en mi clítoris, inmediatamente un orgasmo hizo arquear mi cuerpo y la aplasté en placer, así hice con cada una para tener un orgasmo tras otro. Todos mis anfitriones me deseaban, todos me querían, todos buscaban como complacerme, todos eran para mí.

Acabé exhausta y guardé a mis amantes vivos para el próximo encuentro. Me dí una ducha y dormí felizmente dejando atrás a una mujer que ya no quería ser.

Historias de mi trabajo PII

Parte II

Hola de nuevo, tengo mucho por contar en éste trabajo, mis clientes son todos tan diferentes con un mismo objetivo: el placer y satisfacción. Como ya lo había comentado, he hecho de todo, ésta ocasión les contaré mi primera vez por el trasero (culo, chiquito, como le quieran llamar).

Es un tabú

Igual que mi trabajo y muchas ocasiones muy difícil de aceptar esa proposición, pero si hay mujeres que llegan a leer éstas palabras, deben de saber que el 90% de los hombres les encanta hacerlo por ahí, será por la cuestión de que está más apretado o que se yo. Afortunadamente es un lugar donde también podemos sentir muchísimo placer. En fin.

 Tenía aproximadamente unos 19 años, casi a 6 meses de haber iniciado éste trabajo, me llegó un cliente al que llamaremos Paulo, un hombre;  alto, delgado, ojos claritos, muy guapo en pocas palabras. Detuvo su auto donde yo estaba parada y lo abordé, mientras llegábamos al hotel, le estaba dando mis tarifas, él sólo sonreía y miraba mis piernas desnudas disimuladamente

Llegando a la habitación me ofreció una copa y dijo -Que todo esto sería con calma y que no me preocupara pues me iba a pagar todo el tiempo y trabajo. Nos sentamos y fue un momento muy especial, él me habló de su vida y familia bastante interesante por cierto, entre copas y muy alegres por el tequila me dijo -Que  quería hacerlo por el trasero .

Era una fascinación que siempre ha tenido y que al verme le gusté para eso pues tenía poca pompa.

Yo quedé callada y seria pues jamás lo había intentado con un miembro, si me habían penetrado con el dedo pero hasta ahí, recordaba que había escuchado que dolía mucho, salía con “premio”, me iba a crecer el trasero ( que si fuera cierto no mas por eso si lo hacia), que me iba a dar SIDA, que se me iba hacer mas grande el ano e iba tener incontinencia rectal, todo eso por segundos pasó por mi cabeza.

Tomando un trago mas de tequila le dije que “si”, pero con cuidado puesto que él iba a tener el privilegio de ser el primero. Inmediatamente él se levantó dejando su copa a un lado y se acercó a mí, me levantó y comenzó a besarme y tocar mi cuerpo, yo le respondí.

Olía riquísimo

Comencé a sentir su bulto y mi humedad entre mis piernas, él me quitó la ropa mientras yo movía mis caderas a un son lento, él me decía que le gustaba eso. Ya desnuda me contempló toda, tomaba mis manos y como bailarina me daba vueltas, me recostó sobre la cama mientras él se iba desvistiendo igual, me espanto un poco que su miembro era mas grueso de lo que imaginaba y que ojalá no fuera impedimento para poder hacerlo por atrás, me hizo un sexo oral, besando mis labios y mordiendo muy delicadamente mi clítoris hacia que gimiera, mis pezones ya estaban duros y de cierto modo quería ya que me penetrara porque  era de esas pocos veces que el cliente sabía hacer muy bien el sexo oral.

Me volteo y me puso en cuatro puntos, enseguida comenzó a lamer mi ano (pff), otra sensación igual de rica, el movía su lengua de arriba hacia abajo y otras tantas veces hacia como si me quisiera penetrar con la lengua, con sus dos manos abría mas mis nalgas y otras veces con sus dedos penetraba mi sexo.

Ya bien servida

Ahora era mi turno y con gusto acepté, él se sentó sobre un pequeño sofá y yo me hinque para hacerle un oral, era bastante grueso, pero decidí dejar todo eso atrás y disfrutar el momento, sabía riquísimo, él acercó su copa y comenzó a beber diciéndome que así mataría las bacterias de mi trasero ( me dio mucha risa). 

Lo disfrutaba tanto que igual gemía, cerraba sus ojos como pidiendo no llegar tan rápido, me tomaba de mi cabello haciendo que metiera más su miembro a mi boca, lo sentía apunto de estallar y en ese momento me volvió a recostar sobre la cama, poniéndome igual de a cuatro puntos, penetró mi sexo y vaya que se sentía bastante bien, mi humedad era tanta que eso le excitaba mas, se chupó un dedo y sin perder ritmo metió su dedo en mi trasero para preparar el terreno.

Como se veía que Paulo era de experiencia, todo lo hacía tan rico, pasó un rato y mi ano ya estaba dilatado, muy lindo me preguntó que si ya podía, al cual afirme entre gemidos, sacó su miembro y lo dirigió hacia mi ano empujándolo poco a poco, claro fue un poco doloroso, no miento, pero me enfocaba en lo rico y placentero que era todo esto y se me olvidaba.

Por fin entro la cabeza (lo más difícil) y así poco a poco lo fue metiendo y ya mas tranquilo me cogía para no lastimarme, apretaba mis caderas y me daba ligeras nalgadas, la sensación al principio era como hacer del baño pero cuando comenzó hacerlo ya mas rápido y con ritmo la sensación cambió mas a satisfacción, sentía como escalofríos pero ricos por todo el cuerpo (obvio también tenía miedo de que saliera con “premio” ).

Comencé a gemir mas de lo rico que sentía y de igual manera él, mi humedad era ya tanta que la sentía escurrir por mis piernas, tome mis dedos y comencé a masturbarme ¡woow!.

Era increíble, llegué al orgasmo y él lo sintió, sacó su miembro y se vino en mis nalgas

Caí primero exhausta sobre la cama y él cayó encima de mi también, ambos sentíamos nuestro corazón latir rápidamente y nuestros cuerpos empapados de sudor, nos quedamos así un rato, ambos nos metimos a bañar, él tomaba el jabón y lavaba mi cuerpo, dándome besos en mi rostro, me decía lo mucho que le había encantado todo y que ojalá no fuera la última vez, como siempre yo sonriendo le dije que no, que siempre iba a estar ahí para cuando él quisiera.

Terminamos, nos vestimos, me pagó y nos fuimos. Me dejó justo donde me recogió, dándome un beso en la frente. Paulo se volvió un cliente de al menos una ves cada dos meses.

Ya en mi departamento no me podía sentar porque me dolía y así fue por casi dos días, pero bueno no fue tan malo como decían, debo mencionar que cuando terminamos de reojo miraba su miembro si tenía “premio” y afortunadamente no y de igual manera no olía feo, al contrario en esta habitación de hotel imploraba ese delicioso aroma a sexo.

Desafortunadamente no se me agrandó el trasero como decían, fue lo único malo ( jaja ) pero bueno, como les había comentado me hice una cirugía que de igual manera tiene una historia pero ya será para otra ocasión.